Los Núcleos y Proyectos Integradores son una estrategia pedagógica para favorecer el aprendizaje significativo.

Desde los núcleos y proyectos integradores, es posible abordar la formación como un proceso en continuo cambio que se construye momento a momento, dado por procesos de orden – desorden- interacciones – organización, en el que interviene un conjunto de subsistemas interrelacionados. Un proceso que supone cambio, transformación, desorden e inestabilidad.  De allí que uno de los valores lógicos de nuestro PEI sea la incertidumbre. Ese es, justamente, el espacio que se propicia en el núcleo integrador mediante la articulación de:

  • Conocimientos en cuanto los contenidos de diversas disciplinas convergen para la comprensión de alguna situación concreta o de un tema en particular.

  • Docentes y estudiantes (actores del proceso formativo) por cuanto sus diversas perspectivas entran en diálogo para diseñar, desarrollar y evaluar el núcleo y el aprendizaje de los estudiantes.

  • Teoría y Práctica, por cuanto el núcleo o el proyecto utiliza herramientas teóricas y meto­dológicas de las disciplinas para producir algo nuevo (comprensión más com­pleja, un servicio, un diseño, un prototipo, un texto, entre otras posibilidades) que le va a servir a alguien.

  • Investigación, Extensión y Docencia, por cuanto para su desarrollo se re­quieren dos tipos de indagaciones sistemáticas: acerca de la situación externa a la que se pretende aportar (requerimientos, condiciones, recursos, etc.) y acer­ca de los elementos requeridos para la comprensión y la solución del asunto en cuestión, todo ello orientado al logro de competencias en el estudiante.

  • Dimensiones, cognitiva, afectiva, y corporal (física – sensible) de las personas, en cuanto los valores, los conocimientos, y habilidades de los estudiantes entran simultá­neamente en juego para desarrollar sus competencias.

La intencionalidad de la integración es múltiple: Hace evidente la complejidad de lo real, más allá de las simplificaciones teóricas; favorece la confrontación de perspectivas como condición de la convivencia y de la producción humana.

El equipo docente puede acordar diversas maneras de integrar las actividades académicas de un semestre, según la naturaleza de los contenidos, los propósitos de formación profesional y el nivel de conocimientos alcanzado por los estudiantes. Se puede integrar en torno a un tema, un proyecto productivo, un problema, una actividad o un tópico generador.

La tarea del maestro es favorecer situaciones desestabilizadoras, generar con­flictos cognitivos sin que ello signifique ni ignorar ni mucho menos descalificar las ideas del estudiante; por el contrario, el diálogo cuidadoso que invite a exponer libremente las ideas de cada uno es el que permite cuestionar las propias ideas.