El reporte “Determinantes de la letalidad por COVID-19 y la transmisión de SARS-CoV-2 en Colombia”, preparado por un equipo de profesionales de la salud, epidemiología y salud pública de la región, se enfoca en la caracterización de dos aspectos fundamentales del proceso diagnóstico de la infección por el virus en nuestro país: retraso en la confirmación de laboratorio y las pruebas empleadas para dicho fin. 

“Con verdadera preocupación y atendiendo a nuestro deber profesional y ético, un grupo de profesionales de la salud elaboramos este documento, para dar a conocer a la población colombiana la situación real que se vive en estos momentos en el país, con ocasión del segundo pico de contagios de SARS-CoV-2 que produce la enfermedad COVID-19. Este documento contiene hechos epidemiológicos ciertos exhaustivamente analizados, advierte de las situaciones que se derivan actualmente de ellos, prevé un comportamiento grave de la pandemia en el futuro en caso de no atender las recomendaciones, que de manera reiterada en diversos escenarios y momentos en el país se han hecho por diferentes profesionales de la salud”, expresó un grupo de profesionales de la salud de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), la Universidad Industrial de Santander (UIS), Universidad de Santander (UDES) y Universidad de Wisconsin en Madison (USA), en una carta dirigida a la opinión pública colombiana. 

La carta es un resumen del reporte en el cual se pone en evidencia un panorama desfavorable en el que se conjugan retrasos inadmisibles en el diagnóstico (1 de cada 2 casos se confirma con más de una semana de demora) y errores en el mismo dada la progresiva introducción de las pruebas antigénicas, cuya menor sensibilidad resulta en una deficiencia mayor en la detección de personas infectadas. Notablemente, la letalidad aumenta por cada día de retraso en el diagnóstico, de tal manera que entre 3 y 4 de cada 10 muertes en casos confirmados pudieron prevenirse si el diagnóstico hubiese sido entregado en un tiempo menor a dos días.

Por otra parte, en este documento no solo los expertos señalan que el retraso resulta en un aumento de la transmisión del virus y en la mortalidad en personas con COVID-19, sino también que hay disparidades sustanciales en el retraso entre distintos departamentos. Por ejemplo, en Norte de Santander y Córdoba la letalidad ha sido entre 1.9 y 2.3 veces mayor que el promedio nacional. Esta es una disparidad que no puede ser explicada por edad, ya que ambos departamentos tienen una distribución etaria similar a la del país, y probablemente se debe a retraso en el diagnóstico. Entre las estrategias para mejorar el diagnóstico oportuno, proponen realizar las pruebas a nivel local, en lugar de enviarlas a laboratorios de otras ciudades, porque tienen contratos con las EPS. Es decir, la salud y la vida de los afiliados debe estar primero que las ganancias de las EPS. También se podrían hacer pruebas por grupos. Esto acelera la entrega de resultados, porque las muestras de múltiples personas son evaluadas al mismo tiempo. 

Sobre la estrategia PRASS (Pruebas, Rastreo, Aislamiento Selectivo y Sostenible), el reporte explica que tiene limitaciones fundamentales, entre las que destacan: la estrategia se enfoca en detectar infección en personas sintomáticas y en personas de alto riesgo. Esto deja por fuera todas las personas infectadas que son asintomáticas. Los que se podrían llamar personas infectantes silenciosas. El problema es que -señala el reporte- entre 40 % a 60 % de todos los casos de infección ocurren luego de un contacto con una persona que no sabía que estaba infectada. Sin oportunidad de detectar a estas personas, es poco lo que se puede lograr con el PRASS cuando se trata de prevenir infecciones. 

La cobertura del PRASS es limitada. Por ejemplo, para tener un impacto mensurable sobre la transmisión del virus, en lugar de evaluar cientos de personas diariamente, el PRASS de Bucaramanga debería evaluar por lo menos 5.000 personas al día con pruebas PCR. Es importante destacar que evaluar esta cantidad personas no quiere decir hacer 5.000 pruebas PCR, ya que esto se puede hacer con 500 pruebas usando bloques de 10 especímenes o con 157 pruebas usando bloques de 32 especímenes. Además, en el caso de personas sintomáticas, es necesario usar pruebas PCR de forma individual. 

Para este grupo de expertos es importante que la población en general entienda por qué, después de nueve meses, el país no ha podido controlar el brote de COVID-19. También para que conozcan la situación libre del matiz de intereses políticos o económicos. Este conocimiento de situación y causas, sirve para que la comunidad identifique las estrategias que tienen mayor probabilidad de éxito en la solución y propender por su implementación. No se trata simplemente de que los miembros de la comunidad sepan cómo protegerse individualmente, sino que también puedan decidir si las estrategias que se están usando son las más costo-efectivas para preservar su seguridad, su bienestar y su vida. Es importante también para sectores específicos de la comunidad, como el sector económico, tener la información suficiente para poder evaluar si las estrategias para enfrentar al COVID-19 son las mejores para preservar sus legítimos intereses económicos y, al mismo tiempo, maximizar la preservación de la salud y de la vida de todos los colombianos. 

Lea la carta completa aquí. Pueden encontrar el documento completo aquí.

 

Tabla Técnica

Autor 
Fecha 
Feb 8, 2021
Tipo 
Noticia