Un cura en la onda de las nuevas tecnologías

Jul 13, 2009 | Institucional

Por Pastor Virviescas Gómez

Su vida han sido 52 años de ires y venires entre Colombia y España, admite el sacerdote Manuel Latorre Ferrero, rector del Colegio Calasanz de Cúcuta, quien también ha trabajado en Guinea Ecuatorial (África).

Este religioso nacido en Bogotá y llevado de niño a Madrid por sus padres Manuel y Margarita, le ha dedicado su existencia a la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, más conocidos como escolapios, piaristas o calasancios, por su fundador, el aragonés san José de Calasanz (1557-1648).

Y tras el ejemplo de Calasanz, a la educación. Por esa razón, el padre Latorre Ferrero es hoy un estudiante de la Especialización en Educación con Nuevas Tecnologías, donde lo descubrimos concentrado atendiendo al profesor Juan Hildebrando Álvarez en la que el tema central eran los ambientes de aprendizaje.

Este es un programa virtual que consta de un mes de inducción a la modalidad y cuatro trimestres. Contempla dos encuentros presenciales, uno en el primer trimestre y otro en el tercero, que a pesar de no ser obligatorios en esta ocasión asistieron 18 de los 26 alumnos que forman parte de la Cohorte XIII y entre los que se cuentan estudiantes provenientes de Bogotá, Ubaté (Cundinamarca), Barranquilla, Riohacha (Guajira), Cúcuta y San Gil.

 ¿Qué hace el rector de un colegio de Cúcuta estudiando en la UNAB de Bucaramanga?

Porque por desgracia no tenemos una universidad como la UNAB en Cúcuta, y porque me gusta mucho esto de las nuevas tecnologías. Tenemos que estar al día en esta materia y tener un conocimiento muy cercano y real, no teórico, para poder dar un enfoque adecuado de toda esta tecnología en la educación, que es un problema gordo.

 ¿Su caso es la demostración de que los rectores no pueden ¿plantar¿ en sus estudios?

Yo estudio mucho. Desde que soy rector he hecho dos posgrados más y este es el tercero. Leo mucho. También por la parte espiritual, porque soy un pastor y me interesa mucho que el colegio esté bien en ese sentido, pero también me interesa que los chicos tengan una ciencia, porque esos son como los dos pilares nuestros. El lenguaje de Calasanz era ¿piedad y letras¿.

 ¿Y también el ejemplo para los profesores?

Evidente, porque si tú no haces esa actualización y reciclaje pues no te creen, y entonces se estanca todo el mundo, y se queda cada maestrillo con su librillo y eso me parece peligrosísimo.

 ¿Qué piensa de esos docentes que todavía van a clase con fichas rosadas y azules de cartulina?

No, gracias a Dios en Calasanz eso ya se murió. Eso pasó y está quemado. Por lo menos ahora ya no son rosaditas ni verdes, sino blancas hechas en computador. Hemos intentado nivelar a todo nuestro claustro de maestros con un conocimiento como mínimo en procesadores de texto, en power point, en Internet y en ayudas audiovisuales (manejo de aparatos) con capacitaciones dentro de las escuelas de maestros de nuestro colegio.

 ¿Es posible concebir la educación de hoy sin nuevas tecnologías?

No. Sería absurdo y estaríamos desfasados del mundo, que es un mundo tecnológico, entonces la educación tiene que apropiarse de esas tecnologías.

 ¿Riñe la educación con nuevas tecnologías con los principios de la fe católica?

Para nada. Todo lo contrario, porque nosotros como creyentes, mirando todo este desarrollo y toda esta ciencia que hay es todo un afirmar que realmente Dios va haciendo creación en el hombre y nos va dando toda esta serie de conocimientos y de desarrollo tecnológico para que seamos mejores seres humanos; eso es lo que a mí más me interesa.

 ¿Entonces la Internet no es el demonio, como afirman algunos?

Evidentemente que no. Es que nada es demoníaco. Las cosas las demonizamos nosotros cuando nos vamos a los extremos y cuando no comprendemos y nos ponemos fanáticos. Las cosas tienen que estar oxigenadas. Todo tiene su realidad positiva y su realidad negativa, pero evidentemente los demonios somos nosotros los hombres. Ahí es cuando entra el hombre a actuar y a dañar por ejemplo toda esta tecnología, pero es una decisión del hombre.

 ¿Cuál es la razón para que el Colegio Calasanz figure como uno de los mejores a nivel nacional?

Tener un claustro de maestros comprometido, unos departamentos coherentes con los procesos educativos desde jardín hasta grado once y -quién lo creyera- unos chicos que en medio de todo les gusta estudiar. Los cucuteños estudian, no lo que yo desearía, pero estudian.

 ¿Cómo es el trato de un sacerdote como usted con un muchacho rebelde? ¿Cómo tener la tolerancia y el carácter para relacionarse con esas nuevas generaciones?

Debo tener dos puntos de referencia. El primero por supuesto es Jesucristo, por lo menos para mi vida como sacerdote y como educador escolapio. Trato de pensar qué haría él ante esta situación. Y el otro punto: Calasanz, que tiene unos dotes pedagógicos y una creatividad, siendo un hombre del siglo XVI, que hoy en día es de inmenso valor para la parte pedagógica de nuestra orden y del mundo. A Calasanz no se le conoce mucho. Los escolapios lo hemos mantenido muy oculto, pero él fue un hombre de gran avanzada, de una capacidad visionaria y de una sensatez muy grande. Amigo de Galileo, incluso dando órdenes a sus escolapios en Florencia (Italia) que le ayudasen en todo lo que necesitaba. Uno de ellos fue su secretario privado. Claro, estas cosas para el siglo que él vivió eran muy complicadas.

Estos dos pilares de sabiduría (Jesús y Calasanz), son los que me ayudan a poder vivir esta experiencia maravillosa con los chicos, porque no es lo mismo estar con uno de siete años, a uno de doce, a uno de diecisiete.

 ¿Qué es ser maestro?

Es estar al lado de un chico para acompañarlo en el desarrollo de su personalidad, de su conocimiento, de su alegría y de sus gozos. Es quien se dedica a acompañar a otro ser humano a descubrir lo maravilloso que tiene la vida en el conocimiento, en la experiencia de Dios y en su propia búsqueda de saber para qué fue creado y cómo puede ser realmente feliz.

 ¿Se puede ser maestro renegando todos los días o porque no había otra opción?

Eso sería terrible. Esos son los maestros que les tocó. Maestro no puede ser un hombre o una mujer de infinita, poca o mediana amargura, sino de muchísima alegría. Es duro, claro, y todos los días cuando bajo a mi despacho es como si me montara en un barco y me metieran a navegar. Así que me digo, ¿vamos a ver qué pasa hoy, cómo está el mar, si hay buena pesca y qué marea vamos a tener¿. Eso me parece una aventura maravillosa, sobre todo cuando hay chicos de por medio. Pero quien lo haga porque fue que me tocó o porque no tuve otra opción pues termina fastidiándose él mismo y fastidiando todo lo que esté a su lado.

Los maestros amados y recordados son aquellos que por sus venas corre la vocación de ser maestro y eso implica todo un estilo y forma de vida.

 En ese mar del que estamos hablando, ¿entonces el 27 de marzo de 2008 ocurrió una tormenta cuando usted se para en la puerta de su colegio y dice: ¿aquí no entra nadie hasta que paguen la pensión, porque si no lo hacen cómo les vamos a pagar a los profesores¿?

Tal cual. Yo no tenía otra opción y nadie me prestaba los millones de pesos que necesitaba para pagar los impuestos, los parafiscales y los salarios. Tenía que tomar una determinación, vi por todos los lados, consulté y tomé esa determinación que fue malinterpretada y tergiversada, cuando apenas llevaba un añito de estar en Cúcuta. Cerré porque necesitaba ese dinero y nadie me lo prestaba. Y ¡oh sorpresa!, en menos de 24 horas obtuve los 120 millones de pesos con los pagos que me debían.

Este es un camino de compases en el que tú ganas y yo gano; no tú me fastidias y yo aguanto. Tú ganas con lo que nosotros te estamos brindando y me das los 200 mil pesitos del mes, porque no pido nada más, sino que me den el dinero con el que hemos pactado por la educación y formación de tu hijo.

 ¿Le ¿tiraron las orejas¿ sus superiores? ¿Le pusieron alguna penitencia?

No, porque llamé al provincial y como el titular estaba en México, hable con el vicario y el me dijo: ¿si lo vez claro, hazlo¿. No suelo hacer las cosas temperamentalmente aunque soy de mucho temperamento. Es más, se lo comuniqué a los chicos y les dije que estamos llegando a un borde que me va a tocar hacer esta acción. Se los expliqué y tuve que hacer eso, que es doloroso, pero no tenía otra opción.

 ¿Y se siente tranquilo?

Claro, porque no hice nada inadecuado, sino simplemente decirles a algunos de los padres de familia, ¿oiga ¡despabilen! que ustedes tienen un compromiso más que conmigo, con sus hijos, con la ciudad y con el país¿.  

 La consigna de su orden religiosa, que lleva 60 años en Colombia, es ¿Trabajar por la gloria de Dios y utilidad del prójimo¿.

Somos una orden muy sencilla, dedicada a una obra muy complicada, como es la educación. Calasanz la tuvo que defender a capa y espada para que El Vaticano reconociera el valor de la orden religiosa de los padres escolapios. Calasanz tenía una claridad grande de que la orden debía ser de sacerdotes-educadores, para que se pudieran combinar las dos cosas: la ciencia y la experiencia de Dios, la piedad y las letras.

Hemos sido una orden de bajo perfil muy dedicada a las escuelas y a los niños; de hecho estamos en 35 naciones. Y esas escuelas tuvieron un despliegue impresionante en Europa en los siglos XVI y XVII. Crecimos de una manera desbordante porque toda la nobleza, de manera especial centroeuropea, nos llamó para que lleváramos las escuelas y en algunas naciones hemos sido los bastiones de la educación, como en Polonia donde toda la estructura moderna de la educación la hizo un sacerdote escolapio.

 ¿Por qué los escolapios no están en Bucaramanga?

Es curioso; los escolapios vinimos a tierras de Santander, donde fue nuestra primera fundación en territorio colombiano, específicamente en El Socorro, en 1948. Lo que sucedió fue todo lo del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y a estos padres que estaban recién llegaditos de España los intentaron linchar en esa ciudad y tuvieron mucha presión. Ellos venían con el recuerdo reciente de la Guerra Civil Española y salieron aterrorizados, refugiándose en Medellín y Bogotá con los padres jesuitas, de manera especial en el Colegio de San Bartolomé. Si no, es muy seguro que tendríamos un colegio especial en El Socorro y evidentemente en Bucaramanga, pero fue esa coyuntura política y social del momento. A otras ciudades hemos ido por petición de los obispos, pero tal vez el obispo estaba un poco nervioso.

 ¿Recuerda los nombres de esos pioneros?

Estaban los padres Eliseo Díaz, Aurelio Islas e Indalecio Baña, quienes se fueron a Bogotá y después a Medellín. Nosotros llegamos a El Socorro en 1948, Bogotá en 1949 y Medellín en 1950. Después Cúcuta en 1953, luego Pereira y después los hogares para los niños abandonados en Pereira y los colegios populares de Atalaya (Cúcuta) y del Rincón de Suba (Bogotá).

 ¿Cuántos miembros tiene su orden a nivel mundial?

En números somos muy pobres. Ser escolapio hoy en día es una vocación complicada, que exige gente con mucho compromiso y vivir la vocación sacerdotal educativa es poco atractivo en el mundo de hoy y por eso pienso que somos pocos. Ojalá que seamos pocos y buenos.

 ¿Cuando decidió estudiar en la UNAB lo pensó dos veces por ser una Universidad de librepensadores?

No, es que hasta ahora me entero que es de librepensadores y masónica. La UNAB ha sido muy amable conmigo y con mi colegio, desde que hemos tenido contacto. La gente que me ha visitado ha sido encantadora, con una capacidad de facilitar las cosas que pocas veces he encontrando a lo largo de mi vida. Hoy mismo he estado muy sorprendido porque en las universidades de Colombia y Europa donde he estudiado nunca había tenido la presencia del rector en una clase. Que bajara un hombre que dirige la universidad, no como doctor sino como rector, que nos hablara y esperara que dijéramos alguna palabra, con una sencillez y una calidez que en pocas partes he visto. Es tal vez una de las cosas que más me ha llamado la atención de la UNAB, donde su gente es extremadamente cercana y amable, y eso tiene un transfondo valioso sobre todo para los tiempos que vivimos hoy en día.

 ¿Qué espera en concreto de la Especialización que está cursando?

Espero que con todo lo que la UNAB me pueda ofrecer yo pueda tener un poco más de conocimiento técnico y creo que también lo lograré en la parte humana, para poder tomar un enfoque mucho más concreto de lo que tienen que tener las nuevas tecnologías en la educación. Insisto en que esta no es un arma demoníaca ni una cosa que nos va a llevar a la destrucción si la sabemos llevar de manera adecuada, con prioridad de humanidad. Todo lo que nos haga mejores seres humanos y si la tecnología nos ayuda, bienvenido sea, pero prioridad humana, que es la esencia del cristianismo. Jesús es un enamorado del reino de Dios para nosotros los hombres, que es la realidad de que podamos ser felices en medio de nuestras limitaciones y dificultades.

Las nuevas tecnologías y más las que estamos viviendo hoy de manera tan acelerada y sofisticada, nos pueden ayudar si las enfocamos con un horizonte que haga a esos chicos mejores seres humanos.

 Tecnología tan metida que hay colegas suyos que hacen confesiones y ponen penitencia a través de la Internet.

Esa realidad se puede haber dado, pero lo único que sé es que si un medio me puede ayudar a ¿resucitar¿ un ser humano, a mostrarle que la vida es hermosa, que Dios lo ama y que vale la pena estar en este mundo, lo empleo porque quiero ser un hijo de Calasanz y él en su momento lo vivió así, a pesar de que en esa época de la historia europea y mundial era muy complicado hablar de ciencia y ésta ya estaba dando unos pasos grandes con hombres sabios. Calasanz supo entenderlo y fue un visionario para su época, de bajo perfil, pero un visionario.

 ¿El Calasanz de hoy tendría un computador personal debajo del brazo?

Evidentemente, porque Calasanz tiene dentro de su pedagogía que los métodos sean sencillos, breves, hermosos y de fácil acceso a los chicos. Un computador facilita mucho eso hoy en día y hay unas cosas que se pueden enseñar en una pantalla a través de un video proyector con unas imágenes y con una realidad que solamente con esa mirada a lo mejor el chico las capte.

Me quedo asombrado de la capacidad que tienen los niños de hoy de manejar estos aparatos pero, insisto, hay que enseñarles a que esos aparatos son para su bien y su uso positivo, no para hacer el mal.

 ¿Cómo no caer en la tentación de que algunos profesores piensen que la solución sea llenarse de aparatos en el aula de clase?

Nosotros tenemos un circuito cerrado de televisión, otro de megafonía, videoproyectores, tres salas de sistemas, toda la parte académica y de notas está informatizada, las coordinaciones están en red¿ tenemos todo eso, pero muchos están muy reacios, les da miedo, se creen incapaces de poder levantar la tapa de un computador y comenzar. De eso es lo que se trata y así como al chico hay que orientarlo a que lo maneje de manera adecuada, al profesor hay que orientarlo para que se quite ese miedo y pueda ver la maravilla que tiene en sus manos.

Ahora, esos tiempos tienen que ser manejados, porque así como un computador te puede comunicar en tiempo real con nuestro colegio de África o con los niños de Polonia, también tenemos que tener espacios de silencio, de soledad, de contemplación, para escuchar y dialogar. Las dos cosas harían una conjunción muy positiva.

 

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