
Por Carolina Toscano Vargas
Jefe de Contenidos, Periodista, especialista en Gestión Humana, Profesora certificada ELE.
José Luis Garcés Bautista propone un modelo de validación para emprendimientos que nacen globales. Su herramienta evalúa la innovación y competencias internacionales necesarias para exportar con éxito desde el primer día.
En el ecosistema empresarial tradicional de Latinoamérica, la internacionalización se ha concebido históricamente como un proceso gradual. El modelo clásico sugiere que una empresa debe primero consolidarse en su mercado local y tras años de madurez, aventurarse a cruzar fronteras. Sin embargo, la investigación doctoral desarrollada por el ingeniero financiero, José Luis Garcés en Santander, Colombia, pone sobre la mesa un patrón distinto: las Born Global (nacidas globales).
Estas organizaciones no consideran el mercado internacional como una meta lejana, sino como su punto de partida. A partir de una exhaustiva investigación publicada en la base de datos científica Scopus, Garcés no solo analiza este fenómeno en la región, sino que entrega una herramienta práctica para que los emprendedores evalúen su potencial exportador desde el primer día. A diferencia de las compañías que internacionalizan sus procesos por etapas, una Born Global nace para exportar.
Según el también docente, estas firmas surgen de una “necesidad sentida” a nivel internacional que los mercados convencionales no están atendiendo. En su trabajo, identifica una oportunidad en un mercado foráneo y diseña su producto, garantías y especificaciones técnicas para responder exclusivamente a esa demanda.
Estas organizaciones poseen rasgos diferenciadores clave, como la innovación (el producto debe poseer un alto componente de valor agregado, diseño o tecnología); una visión global (el gerente o fundador analiza su proceso productivo en función del estándar internacional), y los sectores con mayor propensión a internacionalizarse (software y tecnología, manufactura con innovación y servicios).
Un caso emblemático citado por el académico es el de una empresa santandereana ubicada entre Oiba y Barbosa que, sin saberlo, operaba como una Born Global al exportar café en cubos. A pesar de ser un producto agrícola, la innovación en el formato les permitió saltar directamente a pedidos mundiales a través de plataformas digitales.

Un modelo de validación y ruta estratégica
El núcleo de la investigación de Garcés Bautista es un modelo estructurado que sirve como autodiagnóstico. Este modelo, validado por expertos de los sectores del gas y el petróleo, académicos y representantes de cámaras de comercio, se divide en tres fases fundamentales. La primera se relaciona con la identificación de la oportunidad global, cuando el innovador debe evaluar su “mente global”. El modelo cuestiona si existe un conocimiento real de la cultura, la economía y la política del mercado objetivo. “Si nunca he exportado, ni viajado, ni conozco los procesos de negociación internacional, el modelo mostrará una señal de alerta”, advierte el profesor.
En la segunda fase de avance y estrategia, el modelo evalúa la capacidad de la compañía para generar alianzas estratégicas, ya que una Born Global no puede ser “una isla”. Requiere una red sólida que incluya soporte en marketing global, comunicación y, especialmente, talento humano capacitado que permee todas las fases de la organización.
Finalmente, la edición y evaluación del riesgo. Dada la incertidumbre de los mercados internacionales, la herramienta enfatiza la medición constante de la efectividad de la estrategia y gestión del riesgo macroeconómico y cultural.
Desafíos en Latinoamérica
La investigación ofrece un balance sobre la manifestación regional de este fenómeno, destacando casos como el de Medellín, donde en 2011 se registró una exportación de software que adaptó sus operaciones a los horarios de Japón y China. En Ecuador, la pandemia impulsó la exportación de productos procesados como mermeladas, mientras que Brasil ha tenido éxito con la cachaza (lícor) y Chile con software especializado para pymes.
A pesar de estos ejemplos, expertos como José Luis Garcés dicen que en Santander y gran parte de Latinoamérica se pierden oportunidades económicas debido al miedo a lo desconocido y a la falta de documentación de innovaciones, de priorizar el mercado local, lo que termina por diluir la naturaleza innovadora de sus productos.
Un llamado a la acción conjunta
El aporte de Garcés Bautista de la Facultad de Economía y Negocios va más allá de la teoría académica; es una hoja de ruta con alto potencial de usabilidad. Además, propone una terna articulada y activa: la academia proporcionando las herramientas de validación; el gobierno (ProColombia y cámaras de comercio), facilitando financiación y búsqueda de mercados; y el sector privado, asumiendo el riesgo internacional.
El mensaje es claro: no es necesario esperar a crecer en infraestructura para pensar en grande. Si el producto tiene la innovación necesaria y el emprendedor desarrolla un perfil ejecutivo internacional, las fronteras son simplemente una referencia geográfica, no un límite comercial. La herramienta de Garcés está lista para ser usada como un motor de cambio que transforme ideas locales en soluciones globales exitosas.
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