
Por Nicolás Jiménez Blanco
Exredactor en Vanguardia con experiencia en redes sociales. Actualmente Comunicador Social en Universidad Autónoma de Bucaramanga.
De la academia a los quirófanos, estos proyectos —dos dispositivos médicos y dos plataformas digitales— aspiran fortalecer la seguridad del paciente y modernizar servicios hospitalarios en un esfuerzo conjunto con la Clínica FOSCAL, en Bucaramanga.
En un mundo donde la excelencia en salud suele asociarse con potencias tecnológicas distantes como Taipéi (Taiwán), la ciudad con el mejor servicio sanitario, según la base de datos Numbeo, Bucaramanga emerge como un ecosistema de innovación local con impacto global.
Esto se evidencia en la alianza estratégica entre la Universidad UNAB, Clínica FOSCAL y el programa de Ingeniería Biomédica, que han consolidado cuatro proyectos de vanguardia: un dispositivo que sirve para la marcación neonatal y otro para la recuperación de quemaduras de segundo grado por fricción, así como dos plataformas digitales, tales como el asistente de voz inteligente para llenado de listas de verificación quirúrgica y la app de urgencias para clasificar el triage hospitalario.
Todos pensados específicamente para resolver fallas críticas en la seguridad y modernizar la gestión hospitalaria. Si bien dichos avances representan un logro académico, también son una respuesta tangible para las personas hospitalizadas.
Seguridad desde el primer respiro: el clamp umbilical
Imagine que, en la clínica, le entregan un bebé que con el paso del tiempo, resulta no ser su hijo. Esta es una historia que, por ejemplo, ocurrió en un hospital de Barranquilla en el año 2020. Dos neonatos fueron intercambiados en su nacimiento en 2016 y cuatro años después se esclareció el hecho. Esto evidenció que las manillas de identificación tradicionales que los identificaban con datos básicos (nombre de la mamá, peso, talla, fecha y hora del nacimiento), aunque necesarias, son vulnerables al error humano.

Para evitarlo, la investigación de Biomédica de la UNAB creó el clamp umbilical, que además de servir como un objeto para identificar, también es un dispositivo que funciona para tapar el conducto del cordón umbilical y así prevenir sangrados e infecciones, facilitar el secado y su posterior desprendimiento. “Diseñamos el dispositivo con biomateriales que no sean tóxicos para el niño y lo vinculamos de manera directa con la madre”, explica Mateo Escobar Jaramillo, profesor e investigador.
Se desarrolló en formato CAD y ejecutado mediante impresión 3D, incorporando un código QR único que conecta digitalmente al bebé con su progenitora. “Sí, hay ocasiones en las que el clamp no se sitúa, entonces creamos un ecosistema que incluye una manilla de silicona médica para él y otra para la mamá, y una aplicación móvil con todo el registro de ambos”, añade Escobar Jaramillo.
Geometría para sanar heridas complejas
Las quemaduras de segundo grado son complejas de tratar. El tratamiento tradicional, a menudo doloroso y prolongado, puede tardar hasta tres semanas en sanar y requiere una cobertura constante que no se desplace con el movimiento. En Bucaramanga solo existen dos pabellones de quemados con especialistas que pueden intervenirlas y es por esto que desde la UNAB se creó el Apósito con Geometría Auxética para la Epitelización de Quemaduras de Segundo Grado por Fricción, el cual facilita el tratamiento inicial de estas lesiones, incluso en contextos con acceso limitado a especialistas.

Un apósito es un producto sanitario que ayuda a cubrir y proteger la lesión, lo que conocemos comúnmente como ‘curita’, mientras que una geometría auxética es una estructura diseñada con una configuración interna especial que se ensancha al estirarse y se adelgaza al comprimirse. Esto garantiza que la herida no esté expuesta cuando la persona mueve su articulación.
Según explica Natalia María Escobar Lamus, estudiante de noveno semestre de Biomédica, “encontramos un vacío en la recuperación de estas heridas y no teníamos la epitelización en la zona. Analizamos las figuras auxéticas e hicimos una evaluación para establecer cuál era la mejor. Utilizamos compuestos como la Sulfadiazina de plata (un antibiótico para el tratamiento de heridas), hidrogel de agarosa, material con lo que está hecho el apósito y le agregamos Fitostimoline al 2,7 % que ayuda a epitelizar la herida”.
Inteligencia artificial en el quirófano
Es posible que usted haya entrado a cirugía por un cuadro de apendicectomía (apéndice), colecistectomía (vesícula), una abdominoplastia o la rinoplastia. Todas estas, además de ser las intervenciones que más se realizan en Colombia, tienen algo en común, y es que cada persona atendida, al ingresar al quirófano, debe ser registrado manualmente en una lista de verificación antes, durante y después del procedimiento.
No obstante, en pleno 2026, este diligenciamiento sigue siendo un dolor de cabeza para los hospitales, ya que además de hacerlos a mano, los documentos pueden perderse, el personal por equivocación puede omitir datos, lo que compromete la trazabilidad de la información y la seguridad del paciente.
Fue por esto que se creó un asistente de voz inteligente para automatizar el llenado de listas de verificación quirúrgica, a través de inteligencia artificial reconociendo la voz del usuario y del médico.
“Este proyecto está, en la escala de desarrollo tecnológico, en un nivel tres . Eso significa que hay un prototipo funcional, aceptado en pruebas de laboratorio y que debe ir ahora a pruebas en entornos reales. Los estudiantes son los protagonistas porque ejecutan las ideas y generan resultados”, dice Luis Felipe Buitrago Castro, profesor de la UNAB.
El método tiene un diseño modular compuesto por un sistema de reconocimiento de voz, Whisper de OpenAI, un módulo de autocorrección y llenado del documento, una interfaz interactiva para el usuario y la base de datos que permite almacenar los documentos de forma organizada.
Urgencias digitales
En los servicios de urgencias existe un sistema de clasificación denominado triage. Este cuenta con una clasificación de cinco niveles (según la Resolución 5596 de 2015 del Ministerio de Salud y Protección Social), en la cual se establece la atención de acuerdo con la gravedad clínica y no por orden de llegada, mediante un nivel o un color (ver gráfico de pirámide invertida).
Sin embargo, el sistema presenta problemas de saturación, tiempos de espera prolongados y limitaciones tecnológicas que afectan la eficiencia operativa y la seguridad del caso clínico.
Para eso, Ingeniería Biomédica desarrolló un proyecto llamado Sistema de Pre-triage Digital para el servicio de urgencias de la Clínica Foscal, una app que busca optimizar la clasificación inicial de los atendidos digitalizando el proceso de triage.
“Nuestra aplicación muestra una serie de preguntas para poder orientarlos en el triage. El médico que está de turno ya recibe la información que va a llegar. Así podemos disminuir filas y priorizar”, detalla el profesor Buitrago Castro.
Esta aplicación tiene un enfoque metodológico estructurado basado en la ingeniería de requerimientos, incorporando tecnologías web con una arquitectura alineada con estándares internacionales.
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