Liderazgo desde la universidad para niños que inspiran comunidades, escuelas y familias

Por Alejandra Gualdrón Acevedo

Comunicadora social y especialista en Comunicación Digital y Medios Interactivos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

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Proyecto asociado

    En 2023, la UNAB dio impulso al programa Liderando y Transformando-Me, una iniciativa con enfoque pedagógico que tiene como meta convertir a 1.000 menores de edad de Santander en los futuros protagonistas de sus territorios.

    Seguramente, cuando pensamos en líderes, se nos vienen a la mente figuras políticas históricamente relevantes, cabezas de organizaciones tradicionales como el Papa, o empresarios que dirigen las compañías más exitosas. Hombres y mujeres reconocidos como los faros o referentes que se ganaron ese título luego de años de trayectoria.
    Tal vez muchos de ellos no imaginaron que llegarían a ser personajes influyentes porque sus habilidades para liderar las fueron ganando con experiencia y solo se consolidaron con la madurez. Pero, ¿qué pasaría si esas cualidades para convertirse en líder se pudieran cultivar a partir de la infancia? ¿Podríamos imaginar a jóvenes guías que aún no alcanzan la mayoría de edad? Más importante todavía: ¿se puede o no enseñar el liderazgo o es algo innato que se manifiesta con el tiempo?
    Un total de 400 niños y niñas de diferentes zonas rurales de Santander tienen hoy un certificado de la Universidad UNAB que da respuesta a esas tres preguntas. Aprendieron a serlo y no tuvieron que esperar a crecer para demostrarlo.
    Esa es la premisa de Liderando y Transformando-Me, un programa creado por el área de Transformación Social de la UNAB en 2023, con el que se fomenta las aptitudes de liderazgo en edades tempranas para formar futuros ciudadanos con pensamiento crítico y sentido ético, comprometidos con los cambios de sus comunidades.
    El enfoque formativo se basa en estrategias participativas y de reflexión alrededor de temas sociales, culturales y ambientales que se vinculan con problemas reales de los entornos en que los menores viven. El objetivo es favorecer no solo las competencias académicas de los próximos participantes, sino también potenciar sus destrezas interpersonales e incluso su inteligencia emocional.
    “La mayoría de programas de liderazgo siempre están orientados a personas adultas. Nosotros quisimos cultivar esas semillas a temprana edad porque estamos convencidos de que ellos son nuestro relevo generacional en los distintos entornos donde se desarrollan. Por eso trabajamos temas de derechos y deberes como futuros ciudadanos y la identificación de retos en sus territorios, en cuyo progreso los acompañamos a través de alianzas que hacemos con otras organizaciones”, afirma Doris Amparo Barreto Osma, directora de Transformación Social UNAB.
    A partir de su creación, ha llegado a instituciones educativas públicas de áreas rurales de Tona, Cepitá, Girón, Floridablanca y la Comuna 14 de Bucaramanga (Santander) y el Catatumbo (Norte de Santander).
    Para cumplir su meta de 1.000 inscritos, en 2026 el programa se ha concentrado en crear ciclos de capacitación para menores con neurodivergencia e integrantes de colegios públicos del casco urbano de la capital santandereana.

    Una apuesta conjunta por la inclusión

    Diana Fabiola Villamizar Aceros es madre de un adolescente diagnosticado con autismo y distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad que causa degeneración muscular y que le impide caminar. Desde hace cinco años, Villamizar Aceros hace parte de la fundación La Mantita Gris, dedicada a brindar apoyo a familias que viven con cuadros clínicos como el de su hijo.
    A inicios de 2026, el hijo de Diana, junto a otros 24 niños, niñas y jóvenes que hacen parte de la fundación, muchos de ellos sin procesos de escolarización, empezaron a formarse en las instalaciones de la UNAB para pertenecer a la nueva cohorte de Liderando y Transformando-Me.
    Aunque el objetivo del programa sigue siendo el mismo, el trabajo con este grupo fue pensado además con la intención de aportar al empoderamiento de los participantes incluyendo clases más prácticas que teóricas, contribuir al fortalecimiento de una cultura inclusiva e involucrar en el proceso a los padres de familia y cuidadores.
    Frente a las limitaciones cognitivas y físicas, esta mamá comenta que los padres se quedan cortos y no saben hasta dónde pueden llevar sus hijos. En la UNAB, “los niños se sienten incluidos, respetados y motivados. Para las mamás también es un aprendizaje y nos sirve en medio de las situaciones desafiantes al tener un hijo con discapacidad. Es un espacio motivacional para sentir que podemos hacer parte de algo, de que podemos ser tenidas en cuenta”, manifiesta Diana Villamizar.

     

    La Mantita Gris inició sus actividades de apoyo a niños y niñas con autismo, TDAH, síndrome de Down y síndrome de Duchenne, entre otras condiciones, en 2021. Foto: Alejandra Gualdrón Acevedo

    Transformar la escuela pública

    La Institución Educativa San Francisco de Asís es un colegio público que lleva más de 60 años de funcionamiento. Está ubicado en el barrio Santander de Bucaramanga y limita con otros sectores de estratos 1 y 2, como el asentamiento humano 12 de Octubre, cuyos habitantes padecieron un incendio en diciembre de 2025, en el que resultaron afectadas más de 50 casas.
    Muchos niños que fueron víctimas de esa deflagración estudian en este colegio y entre ellos se encuentran los próximos participantes de la segunda cohorte 2026 de Liderando y Transformado-Me. Por medio del programa, cada 15 días los que cursan grados cuarto y quinto reciben a voluntarios de la UNAB para recibir sus clases de liderazgo.
    El programa tiene un enfoque integral e incluye especialmente el desarrollo de habilidades blandas enfocadas en el ser, así como un énfasis en el relacionamiento con el lugar en el que viven. Como objetivo final de sus capacitaciones, deben formular un reto que hayan identificado en su entorno y socializar una solución a este aplicando lo aprendido.
    “Que una universidad especializada en educación de alto nivel cree un programa para dar contenido complementario a niños de colegio es una oportunidad grandísima. En algunas ocasiones uno se queda corto en recursos, en poder traer profesionales de diferentes áreas. Entonces, esta alianza nos posibilita tener espacios que normalmente en las aulas no se podrían dar por falta de recursos tanto económicos como físicos”, señala Gerardo Andrés Barbosa Mendoza, rector del colegio.