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El Programa de Ingeniería Mecatrónica consiguió para la UNAB su primera patente en 2019. Desde ese entonces ha alcanzado otras dos más. El cerebro que trabajó en estos desarrollos es el ingeniero Johann Barragán Gómez.

Por Javier Ferreira Jiménez

Comunicador Social Periodista, Magister en Desarrollo Educativo y Social, profesor del programa de Comunicación Social.

publicaciones@unab.edu.co

“No es cierto que yo desde que nací veía un robot y quería hacerlo”, dice el ingeniero mecánico Johann Barragán Gómez alejándose del estereotipo de que las vocaciones aparecen desde el primer día de vida o por predestinación. Encontró el gusto por la robótica finalizando sus estudios de pregrado en la Universidad Nacional, en Bogotá.

Este profesor investigador del programa de Ingeniería Mecatrónica tiene en su haber tres patentes nacionales. Una de ellas fue la primera concedida a la UNABen Colombia, y ahora trabaja en la búsqueda de una en Estados Unidos –que sería la primera internacional de la Universidad–. Por si fuera poco, otras tres solicitudes de patente ya están en preparación.

Lo que sí tenía claro desde un principio era el interés por el diseño de máquinas y, especialmente, cómo controlarlas. “Sí, hay una cosa que tengo desde siempre: me gusta el tema de la ejercitación física y el movimiento, y las cosas que se mueven”, manifiesta al encontrar en sus recuerdos lo que efectivamente pudo haber sido su vocación temprana, su predestinación. En su época de estudiante de pregrado le pareció atractivo ese curso que para otros de sus compañeros era de los más difíciles, la dinámica. “Es curioso, pero eso siempre me gustó”.

La historia de Johann Barragán en los inventos y patentes se empezó a escribir en 2001 y 2002, cuando tuvo la oportunidad de asistir a unos cursos de robótica y sistemas inteligentes, en Francia. Allí conoció el desarrollo de aplicaciones de prótesis en brazos, tema que llamó su atención.

Volvió a Colombia e inició su maestría en ingeniería mecánica, en la Universidad de Los Andes. En Bogotá también fue profesor universitario, y se topó con el hito que marcaría el norte de su trayectoria profesional, fue director de proyecto de grado de un estudiante con paraplejia que quería realizar un diseño para solucionar los problemas de movilidad.

Al final el resultado estuvo bastante lejos de llevar el proyecto a la fase de prototipo o hacer un diseño que se probara, pero Barragán vio ese primer paso como la experiencia para seguir abriendo su camino en la invención. “Meterse en eso requiere dinero y tiempo. No es tan sencillo”.

Ahí quedó con una deuda pendiente: aprovechar su conocimiento para construir aparatos que de rehabilitación motora.

Una de las cualidades de Barragán Gómez es la dedicación con que asume sus proyectos. Al conocerlo y hablar con él se nota que sus decisiones y proyectos son producto de procesos juiciosos y concienzudos de análisis.

Johann Barragán / Foto: Erika Díaz

La consolidación como inventor

En 2013 ingresó como profesor del Programa de Ingeniería Mecatrónica de la UNAB. Traía clara la idea de hacer robótica de rehabilitación. Venía con muchas horas de trabajo previo en su carpeta. Combinó su gusto por el deporte (a diario trota entre 8 y 10 kilómetros, y además practica regularmente ciclismo, natación, fútbol, tenis y squash) con su conocimiento en ingeniería y sus deseos de ayudar a las personas. Estaba a punto de convertirse en inventor.

Cuenta que había hecho los primeros desarrollos, dedicado horas a profundizar en la rehabilitación, y avanzaba en su primer invento. Entonces, en 2016 llegó a la UNAB la convocatoria de Colciencias (hoy MinCiencias), llamada Brigada de Patentes, un programa que buscaba identificar actores con potencialidad de protección mediante patente. Johann participó con un sistema de rehabilitación asistida, ¡y obtuvo la patente nacional para la UNAB!

“Para mí eso fue una cosa maravillosa”, pero aclara que está seguro de que este logro no fue producto del azar o de la buena fortuna, y siempre que tiene la oportunidad manifiesta contundentemente que cada una de las tres que ha conseguido hasta ahora (y vienen otras tres en proceso) son el resultado de invertir cientos de horas a investigar si el invento ya existe, si hay invenciones similares, si en verdad es una innovación, si es viable, si tiene aplicación, qué se debe tener en cuenta para conseguirla, qué se debe hacer para gestionar estos proyectos, sumado al cúmulo de tiempo que dedica a investigar, diseñar y construir cada prototipo.

“Esta primera patente fue un punto importante para mí, porque ya uno ve que lo que hace es algo que se valora a nivel nacional e internacional”.

Este aparato nace de conocer unas terapias que se realizan en Estados Unidos a pacientes con la enfermedad de Parkinson, que presentan problemas de movilidad en sus piernas. “Se basa en los estudios de un doctor que practica ciclismo y notó que uno de sus compañeros de ruta, enfermo de Parkinson, después de llegar de entrenar mostraba reducción en los síntomas de la enfermedad”. Dice que los artículos que ha encontrado acerca del tema afirman que si el paciente logra pedalear por determinados tiempos a una intensidad de 90 revoluciones por minuto presenta mejorías en su movilidad. “Eso está probado con estudios clínicos y todo”.

De ahí se gestó su idea. La máquina diseñada por Barragán ayuda a la persona a generar ese pedaleo de una manera más sencilla, porque no es tan fácil alcanzar esas 90 revoluciones por minuto, especialmente para personas que no practican deporte. “La terapia está fundamentada, entonces no tendría que demostrar esa parte, y podría pedir el permiso de la comercialización”, expone.  Tiene más planes para esta invención, algunos que sí tendrían que pasar por la etapa de estudios y demostración de su efectividad. Quiere aplicar su invento en ciclistas de alto rendimiento, para facilitar los momentos de calentamiento, previo, o de baja de cargas, posterior a una carrera.

Desde 2013 este bogotano hace parte del equipo de profesores de Ingeniería Mecatrónica de la UNAB. Allí ha conseguido tres patentes paralos inventos que ha desarrollado / Foto: Erika Díaz

Los inventos patentados

Las tres patentes que ha conseguido Barragán son: Sistema de rehabilitación asistida, del 29 de mayo de 2019; Entrenador de marcha para el ejercicio de los miembros inferiores humanos, del 29 de abril de 2020, junto al estudiante de Mecatrónica Germán Andrés Ovalle Silva; y Plataforma de simulación de ciclismo de ruta y método para la realización de un ejercicio de ciclismo de ruta simulado, del 8 de marzo de 2021, junto al estudiante de Mecatrónica Deiby Alejandro Triana Archila.

Además de esto, ya avanza en la búsqueda de la patente para un sistema de ejercitación para personas con limitación de movilidad en extremidades inferiores, un aerogenerador apoyado con tracción humana, y una máquina cortadora de mazorca de cacao.

Barragán es optimista con el futuro de los tres proyectos que busca patentar, porque sabe que ha hecho una labor sólida y voluminosa.

Compara el cariño por sus inventos como el que puede sentir un músico por una de sus canciones, “unas ‘pegan’ más que otras”, y agrega que aún no ha pegado su primer hit, porque su idea es llegar a la etapa de venta.

“Vislumbro un futuro en el que pueda vivir de mis inventos”. Sabe que el camino que le queda para llegar allí es largo. “MinCiencias ahora está apoyando eso. ¿Qué pasó con esos proyectos que se apoyaron con Brigada de Patentes? Ahora el tema es qué hacer para comercializar esos inventos que están patentados”. Se refiere a convocatorias como Sácale jugo a tu patente, programa que promueve la explotación, comercialización y transferencia de las invenciones protegidas o en proceso de protección.

Aunque hasta ahora no ha recibido ingreso alguno por sus patentes, indaga en la estrategia para comercializar. Al que más futuro le ve es al Sistema de rehabilitación asistida, insiste, porque lo ha estudiado a fondo, porque este desarrollo es producto de identificar una necesidad y analizar la información existente al respecto.

Y mientras espera y planifica la hora de disfrutar de las regalías este bogotano de 46 años de edad continúa robándole horas a los días para cumplir su labor como inventor, como investigador, como estudiante del doctorado de Ingeniería de la Red Mutis, y como profesor de tiempo completo del programa de Ingeniería Mecatrónica.

Johann Barragán revisa con cuidado cada detalle de los prototipos que construye / Foto: Erika Díaz