Entre fogones, técnicas culinarias, horas de formación y desafíos personales, 58 jóvenes santandereanos, seleccionados entre más de 400 personas, culminaron su proceso de formación en Cocina para Todos, una iniciativa que conecta la educación con la empleabilidad y que, en su segunda cohorte, les permitió formarse como auxiliares de cocina en la Universidad UNAB.

“Este certificado reconoce lo que ya lograron. 960 horas de formación. Pero, sobre todo, representa lo que ahora somos capaces de hacer. La educación transforma el mundo cuando encuentra una oportunidad para ponerla en práctica. Y esa oportunidad está hoy en sus manos”, señaló Sergio Iván Ferreira Traslaviña, director de Educación Continua UNAB.
Esta oportunidad para los jóvenes santandereanos es posible gracias a la alianza entre Promioriente y su Fundación Promigas, la Cámara de Comercio de Bucaramanga, World Vision y la Universidad UNAB. Una articulación que busca acercar la formación al sector productivo y generar oportunidades reales de desarrollo y empleabilidad para los jóvenes de la región.
Desde el inicio de la iniciativa en Santander, Cocina para Todos ha apostado por la formación para el trabajo y la conexión de los participantes con el sector gastronómico. El programa contempla formación teórico-práctica y experiencias en restaurantes y hoteles del departamento, con el propósito de que los jóvenes puedan poner sus conocimientos al servicio de nuevas oportunidades laborales.
Beghy Gómez Espinosa, coordinadora regional de la Fundación Promigas, destaca que la alianza entre las instituciones representa una fórmula en la que cada actor aporta desde su experiencia para generar impacto. “Si lo ponemos así en términos de cocina, fue una receta perfecta. Una receta espectacular, con los ingredientes: la UNAB con un frente académico y un sello de excelencia, la Cámara de Comercio con su apuesta empresarial, World Vision con su trabajo con los jóvenes, y nosotros haciendo posible que estos sueños e iniciativas dejen una huella social”.
Precisamente, uno de los propósitos de Cocina para Todos es el impacto social y el apoyo a los jóvenes. “Estos programas son de gran importancia porque ofrecen oportunidades a jóvenes para que puedan transformar sus vidas, pero también porque estamos cumpliendo nuestro propósito de formar el talento que necesita el sector productivo para ser más competitivo, más innovador y más productivo”, afirmó Juan Hernando Puyana Valdivieso, vicepresidente de Capital Humano Empresarial de la Cámara de Comercio de Bucaramanga.
La formación también representa una apuesta por acompañar a los jóvenes en la construcción de proyectos de vida y en el desarrollo de capacidades que puedan llevar a sus comunidades.
“Esperamos que puedan seguir avanzando, que puedan seguir haciendo cambios y transformaciones en la vida. A veces aquí lo que hacemos con mucho esfuerzo es un empujoncito, pero esperamos seguir en contacto con ustedes y verles en otros escenarios también”, expresó Wilson Camacho, director regional de World Vision.



Así, el cierre de esta segunda cohorte no representa únicamente la entrega de un certificado. Para los 58 graduados, es el resultado de meses de disciplina, esfuerzo y aprendizaje, y el punto de partida para nuevas oportunidades en un sector que continúa creciendo en Santander.
Yeismi Katherine Pedraza Orduz, convirtió su paso por Cocina para Todos en una historia de perseverancia. Como madre y estudiante, tuvo que enfrentar diferentes dificultades durante el proceso, pero encontró en su familia y en las personas que la acompañaron la motivación para continuar.
“Cocina para Todos me abrió las puertas y me dio una oportunidad. Este es el impulso y este es como uno de los escalones de los altos que vamos a conseguir. Por más adversidades que haya en la vida, siempre vamos a encontrar oportunidades, personas que nos alientan y que creen en nosotros”, compartió la graduada.
Su historia refleja el sentido de una iniciativa que va más allá de la formación técnica. Desde su llegada a Santander, Cocina para Todos ha buscado mejorar las condiciones de empleabilidad de jóvenes mediante la formación y el acercamiento con el sector gastronómico. La primera cohorte graduó a 51 jóvenes que posteriormente han llegado a diferentes restaurantes y emprendimientos de la región.







