Desde febrero de 2026, un equipo de profesores investigadores de distintos programas de la UNAB liderados por su Instituto de Estudios Políticos, realizaron un ejercicio de evaluación del Plan Integral de Desarrollo Metropolitano 2016-2026. Los resultados, que analizaron componentes sobre planeación, productividad, infraestructura, sostenibilidad e inclusión social, fueron presentados en el Foro regional Gobernanza Metropolitana.

Revisión a la gestión pública desde la academia
La UNAB junto a la Universidad del Rosario, el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) y la Fundación Konrad Adenauer, organizaron el Foro regional de Gobernanza Metropolitana, un encuentro que reunió a autoridades públicas y a la academia para reflexionar sobre los retos y posibilidades que tienen los territorios para ser cada vez más sostenibles a nivel de gestión.
En dicho evento se presentaron los resultados del proyecto de evaluación del Plan Integral de Desarrollo Metropolitano (PIDM) 2016-2026, también conocido como «Dime tu Plan», que cubre a los municipios de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta. Su estructura se compone de 45 programas orientados a fortalecer el desarrollo social, ambiental, económico y la infraestructura de toda el área metropolitana.
En los últimos meses el AMB se alió con la UNAB para hacer una revisión de los niveles de cumplimiento de los componentes del PIDM y generar recomendaciones para el plan de la próxima vigencia. El proyecto estuvo liderado por el Instituto de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y el equipo evaluador incluyó a once personas entre funcionarios públicos y profesores de Derecho, Economía e Ingeniería UNAB.
El estudio incluyó análisis de gestión de los cinco componentes estratégicos a los que le apunta el PIDM: planeación, gobernanza y cultura, productividad en la economía metropolitana, infraestructura de servicios y conectividad, sostenibilidad ambiental y protección de los recursos naturales, y equidad e inclusión social. Los investigadores aplicaron una metodología mixta que combinó análisis cuantitativo, revisión documental, entrevistas y mesas técnicas con entidades responsables de la implementación.
De acuerdo a los hallazgos, el nivel promedio de cumplimiento general fue del 58,7 %: de los 317 indicadores evaluados 186 registraron números verdes. Entre los desempeños más favorables están el componente de sostenibilidad con 69,3 % de desempeño y el de planeación con un 64,8 %. En contraste, infraestructura alcanzó el 46,1 % , equidad el 50 % y productividad el 52,6 %.
«En particular, el componente de equidad e inclusión presenta la situación más crítica, ya que, si bien presenta un cumplimiento del 50 %, el 41,7 % de sus indicadores se encuentran en nivel bajo, lo que refleja dificultades en la ejecución de las acciones programadas, así como debilidades de planeación, asignación de recursos y coordinación institucional», aseguró María Eugenia Bonilla Ovallos, directora del IEP y líder del proyecto de evaluación, durante la presentación de los resultados.

El componente de sostenibilidad presentó el mejor resultado individual, con solo un 10,2 % de metas no cumplidas. Si bien la evaluación destacó especialmente avances en temas como gestión de residuos, protección de la fauna, calidad del aire y gestión del riesgo, advierte que existe una necesidad pendiente por fortalecer el monitoreo ambiental. En el área de planeación, sobresalieron los avances en herramientas como el catastro multipropósito y los visores geográficos, aunque se encontró que los planes de ordenamiento territorial están desactualizados, lo que puede generar dificultades para la articulación.
El crecimiento del PIB, las alianzas en ciencia, tecnología e innovación, así como impulsos al emprendimiento fueron las fortalezas encontradas en materia de productividad económica. Sin embargo, se encontró que la informalidad laboral aún representa un reto para el territorio así como la supervivencia de las pequeñas empresas. Por su parte, la recuperación del espacio público, avances en gestión del suelo y el desarrollo de infraestructura de transporte se identificaron como elementos positivos en el ítem de infraestructura. No obstante, la movilidad, la distribución equitativa de vivienda y la falta de proyectos viales representan desafíos recurrentes.
Sugerencias para el nuevo plan desde la UNAB
Además de los hallazgos, también se entregaron recomendaciones para lo que será la planeación del próximo PIDM. Entre las principales sugerencias se planteó definir indicadores orientados a resultados, con líneas de base y mecanismos de medición claros, así como ajustar las metas a las competencias, capacidades y recursos presupuestales disponibles. Con esto además se propone que la próxima formulación no se base únicamente en la formulación de proyectos, sino en verdaderas acciones que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los habitantes del Área Metropolitana.
«Es importante que a nivel municipal los nuevos gobiernos, cuando estén en procesos de formulación, sepan que existe un instrumento de planeación que orienta la gestión de 10 años en el territorio metropolitano y se incorporen acciones que permitan desde los planes de desarrollo municipal apalancar las metas compartidas del PIDM. También es necesario formular, adoptar e implementar el Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento Territorial, articulándolo con las apuestas del Plan Integral de Desarrollo, e incorporar la equidad y la inclusión como ejes transversales para consolidar un plan centrado en las personas y en el cierre de las brechas territoriales», concluyó Bonilla Ovallos.
Los resultados de evaluación pueden explorarse en detalle en este enlace.

