
Daniel Jesús Parra Jaimes, graduado del programa de Artes Audiovisuales en 2022, ha desarrollado su carrera principalmente n la Dirección de Fotografía en cine, encargándose de la construcción de la imagen para contar historias. Este año asumió la
dirección general y de Fotografía, así como el montaje de la película documental El Último Campeón, proyecto de su autoría.
De manera paralela a esta producción, fundó la productora audiovisual Cine Experiencia, la cual también dirige. Conversamos con él sobre su experiencia.
¿Qué te motivó a realizar el documental El Último Campeón?
Lo que me motivó a crear este documental fue mi profunda pasión por el cine y el anhelo de contar una historia importante sobre Bucaramanga, la ciudad donde crecí y que conozco a fondo. Siempre soñé con un proyecto que narrara la esencia de los bumangueses y santandereanos, y esta fue la oportunidad perfecta para hacerlo. Además de esa conexión con mi ciudad, El Último Campeón también fue impulsado por la determinación de construir una obra significativa que demostrara mi capacidad profesional para futuros trabajos. Mi objetivo era formalizar una producción muy bien lograda desde diferentes ámbitos, no solo como director, sino también como director de fotografía y montajista, para poder conseguir nuevos proyectos y seguir creciendo en el campo de las artes audiovisuales.
¿Cuáles fueron los mayores desafíos durante el rodaje?
Uno de los mayores desafíos, y quizás el más grande, fue crear un largometraje documental sin ningún tipo de apoyo financiero. Fue una decisión puramente personal, nacida de la determinación de que era capaz de lograr una película importante para la ciudad. El mayor reto fue precisamente ese: construir la película, desde cero, sin fondos externos, confiando únicamente en nuestra visión y recursos propios. De igual manera agradezco a Jane Andrea Chávez García, que desde su rol como productora, confío desde un principio en la creación de este proyecto, y aunque no tenía el dinero en el bolsillo, se las ingenio para solventar aquellos desafíos y trabajar de la mano en la construcción de esta película. Además, enfrentamos la incertidumbre de estar documentando un hecho histórico sin saber el desenlace. No teníamos la certeza de si el Atlético Bucaramanga se coronaría campeón o no. Esto implicaba que cada día nos encontrábamos con retos constantes y nuevos para solucionar sobre la marcha. Afortunadamente, gracias a la dedicación y al esfuerzo, pudimos resolver cada obstáculo uno a uno, logrando así culminar la película.
¿Qué buscan transmitir más allá del fútbol?
Más allá del fútbol, lo que siempre busqué y quiero transmitir con esta película es la unidad. Es un relato íntimo que muestra cómo los bumangueses se unieron en una misma pasión, superando cualquier diferencia. Mi objetivo es que sea un verdadero homenaje a la unidad, la transformación y los sueños que nos definen como sociedad. Busco mostrar al público un poco de cómo somos los santandereanos, destacando que podemos vivir en paz, vivir juntos y estar todos bien sin hacernos daño. Este documental inspira esa conexión profunda y nos recuerda que somos santandereanos y que la unión es la mayor fortaleza.
¿Qué aprendieron ustedes personalmente al hacer este documental?
Personalmente aprendí y fortalecí mi convicción en que hay que luchar por las cosas que uno realmente desea en la vida. Me quedó claro que, con empeño, corazón y sobre todo fe, uno puede lograr lo que se propone. Este proyecto fue la prueba de que, incluso en caminos inciertos, la pasión y la creencia en uno mismo son las claves para alcanzar grandes metas. Y pues que los sueños se hacen realidad.
¿Qué herramientas teóricas, narrativas, audiovisuales e investigativas aprendidas en la universidad aplicaron durante el desarrollo del documental?
Lo que aplicamos durante el desarrollo de El Último Campeón provino de la experiencia práctica y el constante aprendizaje que uno adquiere en la universidad. La carrera de Artes Audiovisuales se caracteriza por generar muchos proyectos de práctica, y eso realmente queda presente en uno. Y, por supuesto, todas las directrices y la teoría que nos dieron los profesores en la universidad fueron fundamentales para construir estas piezas audiovisuales. Sin embargo, lo principal es esa autonomía de tomar todas las herramientas y salir a afrontar el mundo real para construir lo que se desea.
¿En qué momento sintieron que lo que aprendieron en la universidad cobró vida en el proyecto?
Cobró vida en cada momento del proyecto, especialmente al enfrentar los desafíos constantes. Los rodajes, tanto universitarios como profesionales, siempre presentan problemas. Gracias a esa formación en la universidad, fortalecimos el carácter para afrontar y solucionar obstáculos sobre la marcha, sin quedarnos atascados. Y esto no termina ahí. Ahora, empieza la fase de poder sacar esta película a salas de cine y al público en general. Para ello, enfrentamos retos de producción y distribución que aprendimos en la universidad, pero que ahora, en un ámbito profesional, es como afrontarlos a una gran escala. Es un desafío que demanda aún más de lo aprendido.
¿Qué consejo le darían a los estudiantes que están pensando en transformar un proyecto académico en algo profesional?
Mi consejo principal es hacerlo, sin dudar. Si creen que su proyecto académico es fuerte y tiene el potencial de trascender al ámbito profesional, la clave es tomar la decisión y afrontar los retos que se presenten. Hay que meterle pasión, luchar por lo que se quiere y no quedarse varado ante los baches. Es fundamental seguir adelante, seguir aprendiendo y tener la determinación de que uno puede lograr las cosas. Si tienen ese proyecto académico con potencial, busquen la manera de llevarlo al ámbito profesional y aspiren a que su proyecto pueda destacar.
