Carlos Arturo Duarte Martínez, profesor del programa de Derecho, se quedó con el primer lugar del Concurso Bienal de Ensayos Juan Fernando Jaramillo sobre Constitucionalismo en América Latina creado por la organización Dejusticia. Compitió con otros 86 autores de 13 países de la región latinoamericana. En su texto reflexiona sobre los falsos positivos en Colombia a partir de la novela argentina Dos veces junio. Escribir sobre derechos humanos tomando expresiones artísticas como referentes es un sello que lo caracteriza y que fomenta en sus estudiantes para convencerlos de que el Derecho se puede aprender desde el arte.

De literatura, música, cine y otros matices del Derecho
Carlos Arturo se vinculó a la UNAB como profesor de Derecho en 2014. Ha dictado cátedras especialmente de Derecho público y constitucional desde entonces. Actualmente se dedica a enseñar los seminarios de investigación de este programa y da algunas clases en las especializaciones en Derecho Público y Derecho Disciplinario de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. Este último posgrado fue creado por él hace algunos años.
Se graduó como abogado y especialista en Derecho Público de la UNAB. Es magíster en Derecho Constitucional de la Universidad Externado y especialista en Literatura, Cine y Derecho de la Universidad de Girona. Además de eso, cursó un programa de actualización en Ciencias Jurídicas en la Universidad de Buenos Aires, experiencia en la que “me inocularon ese bichito” de analizar asuntos del Derecho desde el arte.
La especialización que realizó en España más recientemente reafirmó ese estilo de análisis e influyó ampliamente el ensayo con el que ganó el concurso de Dejusticia. “También fueron importantes las clases con el profesor José María Pérez Collados en Girona que iniciaron en octubre de 2025, en las que cuestiona la dicotomía entre novelistas y abogados. Mi texto muestra que al menos en derechos humanos, los novelistas tienen tanto por decir como los abogados y que nosotros debemos aprender mucho de ellos”.
Además de ese estilo característico, se sintió motivado a escribir el ensayo ganador gracias a la Bonificación a la excelencia académica en investigación, un estímulo otorgado por la Vicerrectoría Académica y que recibió en abril de 2025 por un año. “Con esto recogí algunos textos que hice en Buenos Aires y Girona, y los reescribí. Van cerca de 500 páginas sobre literatura, rock, rancheras, pintura, cine, cómics, murales y Derecho. De ahí saldrán, creo, tres libros”.
Reflexiones de la propia violencia desde una dictadura ajena
¿Desde cuándo se puede «fucilar» a un niño? Reflexiones sobre los falsos positivos en Colombia desde “Dos veces junio” es el nombre del ensayo ganador escrito por Carlos Arturo en el concurso de Dejusticia. Esta es una entidad sin ánimo de lucro, considerada como el centro de estudios jurídicos más importante del país, que promueve la investigación sobre derechos humanos y el Estado de Derecho.
El concurso, lanzado en agosto de 2025, convocaba a jóvenes de entre 18 a 35 años a reflexionar a través del ensayo sobre el constitucionalismo latinoamericano en un momento en que varios países de la región enfrentan retrocesos democráticos. Compitieron 86 textos provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Honduras, México, Perú, República Dominicana y Venezuela. Con su triunfo, revelado a principios de octubre, Carlos Arturo obtuvo un premio de 2.500 dólares.
La novela Dos veces junio del escritor y docente argentino Martin Kohan fue la base de su ensayo. La trama del libro gira en torno a un soldado que, en los años de la última dictadura argentina, le transmite a su superior una inquietante consulta: “¿A partir de qué edad se puede empesar a torturar a un niño?”. La evidente incorrección gramatical es intencionada por el autor, por eso el profesor Carlos también agrega un error ortográfico al título de su escrito con la palabra “fucilar”.
“Una característica de esa última dictadura fue el robo por militares de niños recién nacidos, cuyas jóvenes madres estaban detenidas clandestinamente y que después fueron objeto de desaparición forzada. Como colombiano la pregunta que me surgió una vez leí la novela me pareció obvia: ¿cuál fue la edad mínima de los niños víctimas de falsos positivos? Acá en Colombia se han fusilado niños en todas las guerras y, por todos, los grupos armados. Tanto a niños soldados, como los que reclutaron y siguen reclutando las guerrillas, los paramilitares y las agrupaciones mafiosas; como a niños ajenos al conflicto, que son sobre los que yo investigo”.
En su análisis, el profesor resalta el carácter de la literatura para hacer memoria sobre las violaciones a derechos humanos, para reparar a las víctimas y generar una mejor práctica del Derecho. De igual manera plantea que la novela, aunque se basa en la historia argentina, es un referente para analizar las sentencias colombianas sobre los casos de falsos positivos.
Su deseo por involucrar el arte en el estudio de asuntos jurídicos no se queda solo en sus propios textos. Carlos Arturo, que también es estudiante del Doctorado en Derecho de la UNAB, fomenta esta perspectiva en sus alumnos para que descubran que las novelas, una canción o una película también pueden guiarlos en su camino como futuros abogados.
“Mis estudiantes investigan especialmente sobre cine, música y literatura. Todo lo que aprendí en Buenos Aires y Girona lo he aplicado en mis seminarios de investigación que me permite ayudarlos a desarrollar aptitudes creativas, a medirse con otros estudiantes, a que se den cuenta ellos mismos que en la UNAB los formamos bien. El año pasado 17 estudiantes participaron en un concurso de semilleros en Santa Marta, y un grupo se llevó el primer lugar por segundo año consecutivo. Creo que esos éxitos y ahora el mío hace que me sea más fácil convencerlos que sí se puede aprender derecho desde el arte. Eso me llena de satisfacción”.
