Formar en liderazgo a mujeres de zonas veredales de la ciudad y sus alrededores para contribuir a la transformación de sus comunidades fue el objetivo del programa «Universidad para la mujer rural» de la UNAB. A través de esta iniciativa, 35 participantes se formaron gratuitamente en habilidades blandas y técnicas orientadas a impactar sus familias, emprendimientos y territorios.

Cosecha de conocimiento para el liderazgo
Durante dos meses, un grupo de 35 mujeres asisitió cada sábado a las instalaciones del campus El Jardín de la UNAB con una sola intención: formarse para ser líderes de sus comunidades rurales. Aunque para la mayoría llegar significaba emprender un camino de más de dos horas, las ganas de ser parte de la «Universidad para la mujer rural» compensaban ese esfuerzo.
Ese fue el nombre del programa formativo integral desarrollado por Transformación Social UNAB especialmente para estas mujeres provenientes de zonas veredales de Floridablanca, Girón, Lebrija, Los Santos, Rionegro, Tona y de los tres corregimientos rurales de Bucaramanga. Durante este proceso se capacitaron de forma gratuita por profesores voluntarios de la Universidad.
«Me siento súper feliz y orgullosa de mí misma. Me di cuenta que a veces las capacidades las mantenemos ocultas y estos espacios que nos brindó la universidad me sirvieron para experimentar, para explorar nuevas cosas y sobre todo para descubrirme a mí misma. A los profesores gracias inmensamente por brindarnos todas sus experiencias y sobre todo su tiempo», expresó Lisseth Rojas Plata, una de las participantes oriunda del municipio de Tona.

Las clases fueron orientadas especialmente al aprendizaje de habilidades para fortalecer sus proyectos productivos que desarrollan en sus comunidades y que son la base de la economía de sus familias. Por esta razón, el programa incluyó formación en gestión de proyectos, marketing, finanzas e incluso uso de inteligencia artificial para sus emprendimientos.
«De verdad que es grato para nosotras tener la oportunidad de estar en una universidad tan prestigiosa como es la UNAB. Para nosotras como campesinas, como mujeres rurales, es un sueño hecho realidad haber estado aquí. Hoy puedo decir que estoy graduada por la UNAB y para mí es un orgullo grande poder representar a la mujer rural desde una universidad tan maravillosa», manifestó Olga Cabrera Anaya del Corregimiento 1 de Bucaramanga que lidera un grupo de 60 mujeres emprendedoras de la zona que transforman maracuyá y cacao.

Este programa hace parte del proyecto «Dejando Huellas» de Transformación Social UNAB que se enfoca en el desarrollo de capacidades integrales en mujeres de diferentes contextos para fomentar su liderazgo transformador. «Me siento espectacular, realmente este espacio que nos han brindado la UNAB fue increíble. Me ha hecho crecer y cambiar mi forma de pensar y de ver la vida. He tenido malos y buenos momentos, pero este es especial, para recordar toda la vida y especialmente porque pude culminar esto en compañía de mis hijos», dijo Dioselina Plata Garcés, otra de las graduadas.

El año de las mujeres rurales en Santander y el mundo
La «Universidad para la mujer rural» surgió a raíz de dos disposiciones que impulsaron el reconocimiento de las mujeres rurales durante este 2026. La primera fue la declaración por parte de las Naciones Unidas (ONU) de este como el Año internacional de la Agricultora y la segunda fue una iniciativa regional.
A finales de mayo, la Asamblea Departamental estableció el 15 de octubre como el Día departamental de la mujer rural, campesina y de la pesca en Santander por medio de la ordenanza 016 de 2026. Quien estuvo detrás de este logro fue la diputada Diana Jiménez Becerra, reconocida por impulsar proyecto a favor de las mujeres campesinas en todo el departamento.
A raíz de esto, se estableció una alianza entre la UNAB y la diputada para crear una oportunidad formativa enfocada en mujeres rurales que dio origen al programa. La intención fue clara desde el principio: retribuir el aporte a la sociedad que hacen estas mujeres desde el campo a través de la educación para impulsar su bienestar y su calidad de vida.

«Quiero darle las gracias a la UNAB por este programa tan especial. Hoy con estas mujeres llegando a tomar su grado sentimos que desde la institucionalidad y con la Asamblea del Departamento de Santander podemos seguir transformando la vida de muchas de ellas. Gracias a la UNAB y también agradezco a esas mujeres que nunca desfallecieron, que tomaron en serio ese liderazgo y sacaron esa fuerza para no desfallecer y llegar todos los sábados a cada clase. Tengo el corazón hinchado, lleno de mucha felicidad», mencionó la diputada.
Las nuevas 35 graduadas se suman a un grupo de más de 60 mujeres que han recibido capacitación integral por parte de la UNAB en los últimos dos años. Desde 2025, se han creado programas de capacitación gratuitos para mujeres taxistas, en contextos de prostitución, con diagnósticos de cáncer y mujeres trans.
«Creemos que la universidad no solamente debe abrir sus puertas para recibir estudiantes jóvenes. También debe salir al encuentro de las comunidades, escuchar sus voces y construir con ellas nuevas posibilidades. Ellas llegaron a esta formación con la sabiduría de la vida y la Universidad quiso sumar a esa riqueza brindándoles herramientas para fortalecer su confianza, expresar sus ideas, tomar decisiones y ejercer su liderazgo. Cada una de ellas muestra que cuando existen oportunidades, las mujeres pueden fortalecer sus capacidades, abrir sus caminos e inspirar», concluyó Doris Barreto Osma, directora de Transformación Social UNAB.
