26 mujeres que reciben apoyo de la Fundación SENOSama, especializada en pacientes de cáncer, hicieron parte de un proyecto formativo diferencial diseñado exclusivamente para ellas. Por medio de un convenio entre la UNAB y esta organización, profesores voluntarios de la Universidad ofrecieron capacitaciones de forma gratuita en habilidades técnicas, digitales y emocionales con un solo fin: contribuir desde la educación al proceso de superación personal de cada una de ellas.

UNAB de puertas abiertas a la resiliencia
El programa fue creado desde el área de Transformación Social UNAB, que ha liderado proyectos de formación similares con mujeres taxistas y en contextos de prostitución adaptados a sus necesidades. Para este nuevo grupo, el objetivo fue desarrollar una ruta educativa que les ofreciera a las participantes herramientas para fomentar su resiliencia y les ayudaran a darle un nuevo sentido a sus proyectos de vida a partir de habilidades prácticas.
Las 26 mujeres, que se encuentran entre los 45 y 60 años de edad, asistieron a las instalaciones de la UNAB durante cuatro meses para recibir clases con docentes de distintos programas en áreas como desarrollo personal, salud, finanzas, cocina, creatividad, entre otras. Este proceso fue posible gracias a la alianza establecida con la Fundación SENOSama, que brinda acompañamiento a pacientes y sus familias con enfermedades de alta complejidad, especialmente las relacionadas con cáncer de ovario, útero y mama.
Para Lenis Bastidas Aguilar, una de las beneficiarias, el programa no solo representó una motivación para descubrir nuevas posibilidades desde el conocimiento, también se convirtió en la oportunidad de recibir su primer diploma de una institución de educación superior.
«Me siento feliz y muy bendecida porque UNAB ha hecho un buen trabajo con nosotras, nos dio cariño y nos abrió sus puertas como su eslogan. Los profesores fueron muy profesionales y muy empáticos. Esto es como un sueño hecho realidad, ya que yo sí estudié, pero no en la universidad entonces esto fue como una nueva oportunidad y estoy muy agradecida por eso», afirmó Lenis.

De igual manera, para Esmeralda Rey Celis, las clases recibidas le sirvieron para fortalecer capacidades previamente aprendidas, explorar posibilidades y adquirir un nuevo sentido de esperanza para resignificar su futuro. «Se siente una felicidad inmensa, es un sueño logrado. Es algo que no pensaba alcanzar, uno en estos procesos tiene muchos altibajos, pero gracias al Señor, a las explicaciones de los profesores y al cariño con que lo hicieron pudimos lograrlo. Es un cambio muy grande que nos va a fortalecer y que nos demuestra que sí somos capaces con lo que queramos», expresó Esmeralda.

Este ciclo formativo especial, denominado «Universidad para la mujer resiliente», inició con una fase enfocada en la enseñanza de habilidades digitales. En dicha apertura, se les capacitó sobre conceptos básicos como manejo de correo electrónico, envío de archivos y administración de redes sociales para facilitar en ellas el manejo digital de documentos que deben realizar como parte de sus tratamientos.
«Me siento muy agradecida y muy feliz. Siento como si volviera a vivir mi graduación y como si nos premiaran por recorrer todo ese camino que nos ha tocado hasta acá. Esto es un proceso muy difícil de superar pero con la ayuda de la UNAB y de la fundación sentimos que estamos vivas, que aún somos inteligentes y que somos bendecidas por recibir esto», expresó Audrey Castellanos Durán, otra de las participantes.

A través de este tipo de proyectos, Transformación Social ha apoyado la capacitación de 64 mujeres con el fin de contribuir su empoderamiento. «Son pacientes con diagnósticos complejos que están en un proceso de construir un motivo distinto para empezar casi que nuevamente a vivir. Entonces por eso quisimos crear este proceso de formación y acompañamiento. Es una satisfacción completa por haber aportado a que estas mujeres sigan soñando, sigan construyendo su futuro, sobre todo para que tengan una posibilidad de seguir viviendo a pesar de sus adversidades», concluyó Doris Barreto Osma, directora de Transformación Social.







