18 mujeres que reciben apoyo de la congregación Religiosas Adoratrices, se graduaron del programa «Universidad para la mujer resiliente», una iniciativa creada por la UNAB. Esta oportunidad gratuita de formación, gracias a la cual muchas de ellas recibieron un diploma por primera vez, se desarrolló con el fin de brindarles herramientas para fomentar la transformación de sus proyectos de vida.

Empoderamiento que se traduce en nuevas oportunidades
Este programa, ejecutado por el área de Transformación Social de la UNAB, fue concebido como una opción formativa integral orientada especialmente a fortalecer las habilidades de liderazgo, de manejo socioemocional y de generación de ingresos de este grupo de mujeres. Uno de sus objetivos principales era reconocerlas como sujetas de derechos y ofrecerles conocimientos para impulsar en ellas la búsqueda de mejores oportunidades labores.
Durante cinco meses, recibieron clases por parte de docentes y graduados voluntarios de la UNAB pensadas para afianzar su autonomía desde diferentes áreas. Estas capacitaciones giraron en torno a educación financiera, competencias comunicativas, autocuidado, liderazgo colectivo e individual, inteligencia emocional, conceptos básicos de marketing digital, y destrezas prácticas como el tejido y la panadería.

La iniciativa de formación construida especialmente para estas mujeres se consolidó luego de un acercamiento hecho entre la UNAB y la sede de las Religiosas Adoratrices en la ciudad de Bucaramanga. Esta es una congregación con presencia en 20 países que lleva más de 150 años brindando apoyo a mujeres de todo el mundo en situaciones de prostitución, trata de personas y otros tipos de violencia.
Con la intención de alinearse a este propósito, el programa de la UNAB surgió con el fin de generar oportunidades de formación que hicieran posible la transformación de estas mujeres, sus familias y sus entornos sociales.
Formación UNAB que transforma vidas
Elizabeth Alzuro Espinoza, Sandra Paola Caballero y Lola Esther Medina Ayala son tres de las mujeres participantes del programa. Aunque las tres se conocieron en la congregación tenían objetivos diferentes al momento de empezar la formación en la UNAB. Para Elizabeth, que llegó a Colombia desde Venezuela hace casi 10 años, el recibir estas clases representó un estímulo para hacer crecer su más reciente idea de negocio.

«La experiencia me pareció estupenda porque nos ha hecho crecer tanto personal como mentalmente. Ha sido un cambio bastante grande, realmente he sentido que la Elizabeth de hace cuatro o cinco meses atrás no es la misma de ahora porque he cambiado muchas cosas de mí a positivo. Esto me conmueve mucho porque soy migrante, entonces venir acá y que me den esta oportunidad ha sido maravilloso. Esto me ha ayudado a crecer mucho en mi emprendimiento de decoraciones de eventos, me siento muy feliz y agradecida con ustedes», manifestó Elizabeth.
Por su parte, para Sandra el asistir cada viernes a las capacitaciones no fue solo la oportunidad de aprender algo nuevo semanalmente: también se convirtió en el medio para cumplir su sueño de ser parte de una universidad. «Me pareció increíble. Aprendí mucho sobre leyes, sobre derechos, sobre cómo respetarse a sí misma, sobre el cáncer, nos enseñaron mucho sobre nuestros cuerpos. Estaba emocionada, nerviosa, me puse fría pero contenta porque era la primera vez pasaba a recibir un diploma. Estoy feliz, encantada y emocionadísima. Gracias a Dios y a todos ustedes por todo lo que me han enseñado», expresó Sandra.
Para Lola, esta experiencia también significó recibir el primer diploma de su vida y además pasó a ser un recordatorio sobre el poder de la constancia. «Le doy gracias a Dios, a las Hermanas Adoratrices y a los profesores y directivos de la UNAB. Nunca pensé poder llegar hasta aquí porque no terminé el bachillerato, mi mamá no tuvo para poder darme un colegio, pero espero terminarlo por medio de las hermanitas. Además, yo era alcohólica, ya llevo cinco años sobria y con la ayuda de las hermanitas y de la UNAB voy es para adelante. Muchas gracias», afirmó.
El programa «Universidad para la mujer resiliente» hace parte del proyecto Dejando huellas de esta área de la UNAB que busca ofrecer oportunidades de formación a mujeres de diferentes contextos. En 2025 desarrolló un ciclo formativo especial para mujeres taxistas y actualmente se encuentra ejecutando otro creado para pacientes de cáncer de la Fundación SENOSAma.
«En el contexto de la transformación social, hemos venido trabajando con distintos grupos poblacionales. En este caso tomamos este grupo de mujeres resilientes y quisimos apoyarlas en todo lo que tiene que ver con el desarrollo de capacidades humanas y de emprendimiento para que sigan soñando. El resultado es totalmente satisfactorio. Muchas vienen por primera vez a una universidad y no solamente a recibir un diploma, sino también a una transformación para sus vidas. Nos sentimos felices y dispuestos a seguir trabajando por la inclusión de más poblaciones», concluyó Doris Barreto Osma, directora de Transformación Social.







