Entre el 11 y el 15 de mayo de 1900 sucedió la Batalla de Palonegro, considerada como una de las más sangrientas de la Guerra de los Mil Días en Colombia. Allí estuvo Amalia Ramírez de Ordóñez, autora de la histórica fotografía llamada Loma de los muertos, una ‘montaña’ de cráneos y huesos humanos que fueron coronados por una cruz, expuestos al sol, convirtiéndose en homenaje a los fallecidos desde 1901.

Ramírez, considerada por los historiadores como la primera mujer fotógrafa de Colombia, nació en Málaga, Santander. Vivió en Bucaramanga y Cúcuta, y estuvo activa hasta 1920. En el municipio natal de García Rovira aprendió de este arte gracias a su padre, José María Ramírez Meléndez, quien era fotógrafo, pintor, dibujante y militar.
La historia de Amalia Ramírez
Más de 100 años después, el profesor de la Universidad UNAB, Frank Alexander Rodríguez Rojas, también oriundo de Málaga, tomó la decisión de darle más fuerza a la historia de su paisana con el largometraje La Luz por Primera Vez, codirigido por la cineasta Ibeth Johanna Rey Jérez.


“Esto fue un trabajo histórico que comenzamos con el voz a voz, yo soy de Málaga, mis papás viven allá, y durante muchos años escuché hablar sobre Amalia. Tomamos la decisión de dirigir este documental porque es también un homenaje a la figura de ella y su búsqueda por creer que en Santander podíamos tener una mujer pionera en la fotografía”, explicó el profesor del programa de Artes Audiovisuales.
El documental cuenta la historia de Natalia Pinilla, una fotógrafa y activista que encamina un viaje desde Santander y Norte de Santander, hasta llegar a Madrid (España), para conocer la obra de Amalia Ramírez, descubriendo archivos inéditos y conectando con descendientes de ella que no conocían su legado.

“En este viaje encontramos y conocimos distintos documentos y libros que hablan de la vida y familia de Amalia, conocimos el sello fotográfico que usaba para marcar sus fotos, e incluso descubrimos piezas que fueron tomadas antes de la Batalla, por allá a finales del siglo XIX. El trabajo de investigación estuvo lleno de sorpresas porque no conocíamos la ruta”, explicó Rodríguez Rojas.
La UNAB se unió a la realización de este proyecto con el trabajo de Javier Chiquillo, Diego Becerra, María Luisa Meneses, Silvia Juliana León y Diego Villar, cinco graduados del programa de Artes Audiovisuales que trabajaron en dirección de fotografía, colorización, mezcla de sonido y grabación.


“Fue una experiencia especial por el trabajo de investigación que hubo de por medio. Como graduada UNAB ya he venido trabajando en varios proyectos con él y otros profesores de la Universidad y es un laboratorio que recomiendo para más graduados y por supuesto para los estudiantes”, contó Silvia Juliana León Díaz.
Asimismo, Alejandro Ortíz, Luis Ariza y Natalia Flórez, estudiantes del mismo programa, asistieron a los directores en montaje, sonido y animación, convirtiéndose en un escenario de práctica y trabajo para ellos.
“Tuve la oportunidad de trabajar con el profesor Frank y con Ibeth en este documental. Sin duda fue una experiencia muy enriquecedora para mí como futura maestra en artes audiovisuales. Además, tuve la oportunidad de presentar mi proyecto de grado antes de la proyección de su documental y fue muy grato para mí”, dijo Natalia Flórez.

Igualmente, la música original del largometraje fue creada por el maestro Adolfo Hernández Torres, profesor del programa de Música de la Universidad.
El documental ha estado en más de 12 salas de cine de todo el país y fue proyectado en Bucaramanga en el Auditorio Mayor Carlos Gómez Albarracín con la presencia de más de 250 personas.








