Buscando a Miguel

Sep 24, 2007 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Luis Jos? Galvis
lgalvis@unab.edu.co
Al salir de ver la pel?cula colombiana ?Buscando a Miguel? las sensaciones que quedan en el umbral de la sala de cine son bastante encontradas: ?un drama de la vida real?, ?un exceso de melodrama callejero?, ?una lecci?n de honestidad?, ?una oda a los vicios?
Lo que s? se puede decir con seguridad es que despu?s de sus casi dos horas de metraje los momentos presentados son de una gran crudeza y provocar?n dos posibilidades: salirse de la sala para evitar ver tanto ahogo o quedarse a ver con algo de morbosidad y de aversi?n, todas las vicisitudes de su personaje principal, Miguel.
Esta pel?cula escrita y dirigida por Juan Fischer -quien hace su segundo largometraje-, es un viaje por la Colombia marginal, la que se roza con la gran mayor?a de los colombianos en las ciudades y que s?lo es visible cuando golpea al transe?nte por alguna vuelta del destino. Es esa parte de la realidad que muchas veces los colombianos nos negamos a ver as? ?sta se nos par? frente a los ojos, porque ha existido por tanto tiempo, que ha dejado de tener sorpresa. Pero ac? se presenta un mundo existente lleno de drogas, homosexualismo, asesinatos, venta de ?rganos, reciclaje, indigencia, violencia, lealtad, traici?n, desprecio y cari?o.?
Su premisa del cl?sico pol?tico corrupto que despu?s de ser asaltado con escopolamina pierde su memoria por completo, debe ser digerida absolutamente para dar inicio al descenso al infierno de este ?yuppie? que siempre vivi? de la costumbre de aprovecharse de las necesidades de los dem?s, en un mundo de enga?os y tretas de la pol?tica colombiana, donde siempre ha sacado un gran partido. Si no es aceptada, no se puede reconocer las desgracias de Miguel, y su b?squeda de redenci?n e identidad en la Colombia de abajo, esta vez en las calles oscuras de Bogot?, pero que se puede asemejar a la de cualquier capital del pa?s.
Hay que reconocerle a ?Buscando a Miguel? que es valiente en presentar el mundo de los? travest?s y de los habitantes de calle, cuando ya nadie ac? los quiere ver en pantalla, porque en cuanto a medios de comunicaci?n se refiere el pa?s est? hipnotizado con las secciones de far?ndula, los chismes de los famosos,? los desfiles de moda, las telenovelas folkl?ricas y todo lo que se acerque a la frivolidad y superficialidad. Colombia en medio de su despertar cinematogr?fico estaba exhibiendo obras intrascendentes como ?Bluff?, y ?Esto huele mal?, que lograron grandes ganancias en taquillas, pero en cambio ?Buscando a Miguel? se arriesg? demasiado en medio de este panorama, para recordar esta parte de nuestra realidad, que no tiene nada de pintoresca, porque hace parte de la violencia que desangra al pa?s diariamente.
Pero hay muchas inconsistencias en su construcci?n, como la desaparici?n del lado del hermano de Sol -la travest?-, el reencuentro que tiene Miguel con Pedro, su gran amigo de la calle, y varias elipsis que son demasiado desiguales y que le hacen perder ritmo.? Algunos personajes son exagerados, especialmente los antagonistas con sus di?logos y su torpeza al actuar. Los excesos de ?stos, a veces, parecen un reinado de exhibicionismo. La resoluci?n fue demasiado abrupta y a diferencia de muchas pel?culas a ?sta le qued? faltando m?s tiempo para poder explicar los cambios de Miguel y de Helena y el reencuentro con Sol.
Es grato poder ver a la gran actriz de teatro Laura Garc?a interpretando a Sol. Aunque su presentaci?n inicial de travestido y homosexual es muy recargada, a medida que avanza el? relato, su personaje va tomando mayor dimensi?n y mejores matices. La pel?cula tiene en general a varios actores de car?cter con trayectoria en el teatro, quienes por encima de querer robarse el show, tratan de dar las representaciones m?s veros?miles de estos personajes callejeros, rudos por un lado y golpeados por el otro. All? est?n Luis Fernando Boh?rquez como Miguel, el siempre cre?ble Hern?n Medina como Pedro, a M?nica G?mez como Helena y a Pedro Mogoll?n como Ernesto, el eterno enamorado de Sol.
En conclusi?n ?Buscando? a Miguel? no es apta para todos los p?blicos, y menos para aquellos que no se quieren seguir manchando con la parte de la realidad nacional, y que en sus autos siempre llevan? los vidrios arriba, para que no se les cuele nada del ambiente de los? marginales, que tambi?n est?n ah? alrededor y que cada vez son m?s.

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