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Entre las aulas y los tribunales: El legado de Rodolfo Mantilla Jácome 

May 25, 2026 | Gestión Humana

Mencionar a Rodolfo Mantilla Jácome es hablar de una trayectoria que no solo se mide en cargos, reconocimientos o títulos, sino en las generaciones de estudiantes que encontraron en él un maestro exigente, cercano y profundamente comprometido con la formación humana y ética del Derecho. 

Graduado en Derecho y Ciencias Penales de la Universidad Externado de Colombia en 1975 y vinculado a la UNAB en 1976, iniciando una relación que con el tiempo se convertiría en un legado institucional. Desde ese momento su nombre quedó unido al fortalecimiento de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, destacándose por su rigor académico y la conexión con las realidades sociales y judiciales del  país.

Foto Érika Díaz

Su vocación por el Derecho penal estuvo marcada por la influencia de Alfonso Reyes Echandía, uno de los juristas más importantes de Colombia y su gran maestro. De él aprendió su manera de comprender el derecho como una herramienta al servicio de la justicia y de la sociedad. Esa visión acompañó su carrera y le permitió crear lazos entre la UNAB y el Externado, fortaleciendo la calidad de la formación jurídica en la región.

Su carrera profesional avanzó rápidamente, a los 34 años fue nombrado Magistrado del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, en la Sala Penal. Tiempo después asumió el cargo como magistrado de la Corte Suprema de Justicia en uno de los momentos más difíciles del país, tras la toma y retoma del palacio de justicia. En medio de una nación atravesada por la violencia y la incertidumbre, su nombre comenzó a ser reconocido por el rigor y la seriedad con la que asumió cada cargo.

Sin embargo, más allá de los altos cargos que ocupó, Mantilla Jácome nunca se desligó de la docencia. En 1990 regresó a Bucaramanga y volvió a la UNAB para asumir la decanatura de la Facultad de Derecho. Desde allí impulsó uno de los proyectos académicos más importantes para la Universidad y la región: la creación de la Especialización en Derecho Penal, programa que con los años se consolidó como referente nacional por su calidad y la trayectoria de sus egresados. 

A lo largo de su vida profesional defendió la idea de que el conocimiento debía mantenerse conectado con la práctica de las necesidades reales de la sociedad. Por eso promovió permanentemente la participación activa de profesores y graduados en escenarios judiciales e institucionales. Su experiencia como procurador delegado ante la Sala de Casación Penal y Coordinador de barreras académicas de la Defensoría del Pueblo fortaleció esa visión de una academia vinculada al servicio público y fortalecimiento de la justicia.

Foto Érika Díaz

Esa huella fue destacada por nuestro Rector, Juan Camilo Montoya Bozzi, durante la entrega de la distinción “Una vida dedicada a la educación” en la celebración de la Distinción Reloj Solar. En su intervención afirmó que este reconocimiento nace para honrar “trayectorias de vida que han quedado, irremediable y agradecidamente, compartidas con la nuestra; trayectorias marcadas por la convicción por la educación, por el compromiso sostenido y por la capacidad de inspirar a estudiantes, colegas y generaciones enteras”.

También resaltó que existen vidas “que no solo enseñan una profesión, sino que dejan una huella ética, humana y profunda en la historia de una institución”, palabras que reflejan la manera en la que la comunidad universitaria reconoce hoy a Mantilla Jácome.

Actualmente, además de desempeñarse como profesor titular del programa de Derecho, Mantilla Jácome continúa aportando a la Institución como Presidente de la Junta Directiva, manteniendo vigente una relación construida desde la vocación y el compromiso con la educación.

Al recibir la distinción, resumió en pocas palabras lo que ha significado para él la enseñanza: “para mí la docencia ha sido una vocación, un propósito de vida y una felicidad. Enseñar, ver crecer a los estudiantes, escuchar un gracias y haber podido servir la mayor parte de mi vida a la UNAB es algo profundamente significativo”.

Una frase que refleja el sentido de una trayectoria construida desde las aulas, la justicia y el servicio. La historia de Rodolfo Mantilla Jácome no solo hace parte del recorrido institucional de la UNAB, también permanece en la memoria de quienes encontraron en él a un maestro que entendió la educación como una forma de transformar vidas y dejar legado.