
Iván Mauricio Amaya Contreras, graduado de Ingeniería Mecatrónica (2008) de la UNAB, hoy lidera el Departamento Regional de Computación del Tecnológico de Monterrey, una de las instituciones universitarias más reconocidas de Latinoamérica. Desde allí coordina programas relacionados con computación, robótica y transformación digital, mientras continúa enseñando e impulsando proyectos en inteligencia artificial y tecnología aplicada.
Su camino hacia ese rol comenzó en las aulas y laboratorios de la UNAB. Durante la carrera encontró una formación práctica y multidisciplinaria, que más allá de lo técnico, le enseñó a trabajar en equipo, liderar proyectos y enfrentar problemas reales. Los proyectos integradores y el contacto cercano con sus profesores marcaron una forma de entender la ingeniería que hoy sigue aplicando en su trabajo diario.
Uno de los momentos más importantes de su formación fue el intercambio académico que realizó en el Tecnológico de Monterrey durante sus últimos semestres. Esa experiencia le permitió conocer otra cultura, otra manera de aprender y ampliar su visión profesional. Años después, esa misma institución volvería a cruzarse en su camino, esta vez para abrirle las puertas como docente e investigador.
Actualmente, su rol como director del Departamento Regional de Computación implica liderar equipos académicos, acompañar procesos estratégicos y garantizar que los programas del departamento respondan a las necesidades de una industria que cambia constantemente. También trabaja en retos relacionados con inteligencia artificial y ciberseguridad, temas que hoy están transformando tanto la educación como el mundo empresarial. Para él, el desafío está en encontrar el equilibrio entre el uso de nuevas tecnologías y la formación de profesionales con pensamiento crítico y bases sólidas.
Aunque su trayectoria lo ha llevado a escenarios internacionales, asegura que muchas de las herramientas que hoy utiliza nacieron en la UNAB. La visión amplia que le dio la mecatrónica le ha permitido conectar áreas como computación, automatización e inteligencia artificial, algo clave en el rol que ocupa actualmente.
Al dirigirse a estudiantes y recién graduados, insiste en que las oportunidades no llegan solas: hay que buscarlas y atreverse a tomarlas. También cree que nunca se debe dejar de aprender, porque en un mundo tan cambiante, la preparación constante y la capacidad de adaptarse hacen la diferencia. Esa mentalidad, asegura, fue una de las mayores enseñanzas que le dejó su paso por la UNAB.