El fenómeno de El Niño es un evento natural que se origina en el océano Pacífico Ecuatorial y que genera importantes cambios en las condiciones climáticas de Colombia. El aumento de la temperatura de estas aguas altera la circulación atmosférica y se traduce en una disminución de las lluvias, especialmente en algunas regiones del país.

Aunque se trata de un fenómeno natural, sus efectos pueden verse intensificados por el cambio climático. Así lo explica Ángela Johana Gamba Arenas, ecóloga, científica del microplástico y especialista en estudios de economía circular y cultura ambiental, quien señala que la relación entre ambos fenómenos es clave para comprender los escenarios actuales.
“El cambio climático intensifica el fenómeno de El Niño. Ambos son, digamos que acciones naturales del medio ambiente, pero la diferencia es que el fenómeno de El Niño, al ser un fenómeno natural, ocurre y cuando estamos hablando del cambio climático este lo intensifica, entonces los incendios o las sequías van a ser más extremos”.
El fenómeno comienza con el calentamiento del océano. Este comportamiento modifica la dinámica de las corrientes superficiales y reduce el ascenso de aguas frías, generando condiciones que afectan los patrones de precipitación.
Según la experta, en Colombia, uno de sus principales efectos es la reducción de las lluvias, lo que puede disminuir los caudales de ríos y quebradas y generar impactos en diferentes sectores. La disminución puede tener consecuencias en el abastecimiento de agua, la generación de energía, la agricultura y la conservación de los ecosistemas. A esto se suman condiciones que pueden favorecer la aparición y propagación de incendios forestales.
Este escenario también pone en evidencia la importancia de conservar ecosistemas estratégicos, entre ellos los páramos, que cumplen un papel fundamental en la regulación y disponibilidad del agua y albergan especies sensibles a las variaciones de temperatura.
Las acciones cotidianas también tienen un papel importante. Una de las principales recomendaciones es hacer un uso más eficiente del agua y reconocer que muchos de los productos que consumimos tienen una huella hídrica que va más allá del recurso natural que utilizamos directamente.
“Ahorrar agua es muy importante, recolectar aguas lluvias, ahorita que hay lluvias, usar llaves ahorradoras, con sensores. Digamos que esa es una de las más importantes de cómo nos relacionamos sosteniblemente con este recurso”, destacó Gamba Arenas.
También es fundamental prevenir los incendios forestales, acciones como evitar las fogatas, realizar una adecuada disposición de los residuos y reportar oportunamente cualquier incendio pueden ayudar a proteger las coberturas vegetales y los ecosistemas.
La invitación, en este contexto, es a comprender que enfrentar los efectos de fenómenos como El Niño no depende únicamente de grandes decisiones gubernamentales o institucionales. También requiere transformar la manera en que cada persona utiliza recursos como el agua y la energía y se relaciona con el entorno, en este caso de la Universidad. Este fenómeno es parte de la dinámica natural del planeta, pero conocer sus causas y posibles impactos permite tomar mejores decisiones y prepararnos frente a sus efectos.







