Desde 2003, el entrenador Aureliano Montañez Pinzón ha sido una de las caras más reconocidas del deporte universitario regional. Aunque la primera parte de su carrera se desarrolló en el fútbol profesional colombiano como preparador físico, durante las últimas dos décadas dedicó su vida a impulsar las selecciones de fútbol y baloncesto de la UNAB. Ahora que se retira de la Institución, rememora con cariño todas las generaciones de estudiantes que entrenó. Esta es su historia.

El primer trabajo de Aureliano en la UNAB fue como docente de la asignatura Tiempo libre y recreación que en aquel entonces pertenecía al programa de Administración Turística y Hotelera. Tan solo una semana después de empezar, un encuentro fortuito con el también antaño profesor y conocido suyo Julio Torres de Administración de Empresas lo llevó a tomar una nueva responsabilidad.
Su amigo conocía la preparación académica en deportes y la experiencia previa a nivel nacional que precedía a Aureliano, por lo que no dudó en proponer que se vinculara como entrenador deportivo de Bienestar Universitario. Y de esa manera empezó su historia en la UNAB tanto en las aulas como en las canchas teniendo como centro la pasión por el deporte que ha marcado toda su vida.
Aureliano es licenciado en Educación Física, Recreación y Deportes, y licenciado en Administración Educativa de la Universidad Pedagógica Nacional. Además, realizó estudios en estimulación temprana en deportes en Alemania y se formó como especialista en Entrenamiento Deportivo en el Instituto Superior de Deportes Vladimir Lenin en la antigua Unión Soviética.
Un par de años después, a principios de los años 80, comenzó su trayectoria de más de dos décadas como preparador físico de nueve clubes de fútbol profesional colombiano. Su puerta de entrada fue Atlético Bucaramanga en donde comenzó su carrera cuando el equipo empezaba a ser dirigido por Hernán ‘Cuca’ Aceros en 1984 y llegó a vivir desde el cuerpo técnico la emoción de la primera gran gloria del club: el subcampeonato nacional de 1997 y la histórica primera participación en la Copa Libertadores de 1998.

Durante esos años y hasta mediados de 2003, también fue preparador físico de manera intermitente de otros clubes como Deportes Tolima, Independiente Medellín, Deportes Quindío, Unión Magdalena, Once Caldas, Cúcuta Deportivo, Real Cartagena e Independiente Santa Fe. Incluso tuvo la oportunidad de acompañar los entrenamientos de la Selección Colombia en su paso por la Copa del Mundial 1990 en Italia.
Su paso por la UNAB también le dejó grandes satisfacciones deportivas. Desde su llegada a Bienestar Universitario, se enfocó en preparar a los equipos de fútbol masculino y los de baloncesto femenino, especialmente. Bajo su dirección, la selección de fútbol fue dos veces campeona de los Juegos Regionales ASCUN, participó en dos torneos nacionales y alcanzó varias veces la fase semifinal del conocido torneo de la Cancha Marte.

A la par del fútbol, también se involucró en el baloncesto universitario. Junto a su colega y amigo, Julio José Rueda Rodríguez, también entrenador de Bienestar Universitario desde hace varias décadas, impulsaron el reconocimiento de la UNAB como referente del baloncesto femenino en el nororiente del país. Esta dupla ha logrado que el equipo se destaque sin falta en las competencias zonales y regionales de ASCUN en los últimos años, haciendo posible que varias de sus deportistas hayan sido convocadas a la Selección Colombia de esta disciplina.

«Para mí lo mejor de haber trabajado en la UNAB fue la autonomía, la libertad que tuve para hacer las cosas, y la confianza que siempre me dieron. Eso me permitió interactuar mejor con los estudiantes y tratarlos incluso como amigos y esas amistades, por lo menos en el fútbol, son para toda la vida. Hoy todavía me encuentro a graduados que me recuerdan y me invitan a verlos jugar. También el crecimiento que vimos que tuvo la Universidad en estos años en la parte deportiva. Eso para uno es algo muy significativo», menciona Aureliano.
Ahora que se retira de la Institución, tiene planeado todo menos quedarse fuera del ámbito deportivo. Junto a su amigo Julio Rueda, continúa vinculado al entrenamiento de la selección femenina de baloncesto de Santander y a otros procesos deportivos en la Universidad Industrial de Santander porque, como él mismo lo dice, quedarse quieto no hace parte de su naturaleza. Aunque se despide de la UNAB su pasión por el deporte sigue latiendo y pretende mantenerla activa por mucho tiempo más.
«Solo me queda decir gracias UNAB por brindarme la oportunidad de escribir una parte muy importante de mi historia deportiva. Cada entrenamiento, cada competencia y cada desafío fueron experiencias que me permitieron crecer como docente, como entrenador y como persona. Me llevo grandes aprendizajes, amistades inolvidables y la satisfacción de haber representado con orgullo a esta Institución. Mi gratitud será siempre para la Universidad, mis compañeros, al equipo de trabajo de Bienestar Universitario y todas las personas que hicieron parte de este camino. Esta siempre será mi casa», concluye Aureliano.







