Con el propósito de promover el bienestar y fortalecer habilidades esenciales para el trabajo colaborativo, la Dirección de Aprendizaje y Asuntos Profesorales realizó el taller “El arte de comunicar con sazón”, una experiencia que combinó la gastronomía y la comunicación para ofrecer a los profesores un espacio diferente de aprendizaje, integración y desconexión.

La iniciativa reunió docentes de los programas de economía, administración, finanzas, derecho, medicina, criminalística y marketing, alrededor de un reto culinario que más allá de preparar un plato, buscó fortalecer la escucha activa, el diálogo, la comunicación asertiva y el trabajo en equipo.
A través de dinámicas colaborativas, los participantes asumieron diferentes roles, aprendieron a formular preguntas, evitar suposiciones y construir estrategias conjuntas para alcanzar un objetivo común.
Durante el taller, los profesores enfrentaron diferentes retos comunicativos que debían resolver mientras preparaban los alimentos, poniendo en práctica la comunicación en situaciones cotidianas. Así, la cocina se convirtió en un escenario para aprender, escuchar, hablar y tomar decisiones en grupo.


“Esta formación fue pensada para el bienestar de nuestros profesores en estos días intensos de preparación de sus clases. Queremos brindarles un espacio para compartir, relajarse, disminuir el estrés y fortalecer competencias como el liderazgo, la comunicación asertiva y la confianza con sus colegas”, explicó Sandra Milena Mendoza Amado, líder de Formación de la Dirección de Aprendizaje y Asuntos Profesorales.
Para Ivonne Rocío Ortiz, profesora del programa de Comunicación Social y una de las organizadoras del taller, el propósito fue ofrecer una experiencia que permitiera a los profesores salir de la rutina y reconectar con la creatividad. “El arte de comunicar con sazón se concibió para que los docentes se desconectaran un poco de la dinámica laboral, encontraran un espacio para divertirse, reflexionar y llevar herramientas útiles tanto a su vida profesional como personal”, señaló.
Para Carlos Andrés Peña, profesor del programa de gastronomía y encargado del taller, la cocina se convirtió en el escenario ideal para poner en práctica principios fundamentales de la comunicación.
“El objetivo principal fue aprender a comunicarnos, a escuchar y a no dar nada por supuesto. Así como en cualquier equipo de trabajo, en la cocina es indispensable preguntar, saber escuchar y construir estrategias para alcanzar un mismo propósito”, afirmó.



Además de fortalecer estas habilidades, el taller les permitió vivir una experiencia de integración, generar nuevas conexiones entre colegas y encontrar un espacio para liberar tensiones antes del inicio de semestre académico.
“Estas actividades nos permiten salir de la rutina, conocer compañeros de otras facultades y desconectarnos por un momento de las responsabilidades diarias. Es una pausa que nos ayuda a regresar con una mejor disposición a nuestras labores”, afirmó David Augusto Peña Pinzón, profesor del programa de Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas.
Más allá de una experiencia gastronómica, “El arte de comunicar con sazón” reafirmó la importancia de crear espacios que promuevan el bienestar integral de los profesores y fortalezcan competencias que impactan su quehacer diario.







