La Universidad UNAB, a través de su Instituto de Estudios Políticos (IEP), unió esfuerzos con la Alcaldía de Bucaramanga para iniciar el proceso de creación de la que será la primera política pública de barrismo social de la ciudad. Por medio de grupos focales con barristas de distintos equipos, recientemente culminó la primera etapa de desarrollo de este documento que se espera sea aprobado por el municipio a finales de este 2025.

Una política para transformar el barrismo local
Esta es una de las cuatro políticas públicas que desde mitad de año desarrollan ambas instituciones, las cuales abarcan barrismo social, paz y derechos humanos, discapacidad así como población NARP (Negros, Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros) y comunidades étnicas. Esta alianza entre gobierno y academia busca brindar soluciones a problemáticas vigentes partiendo de la participación de actores y líderes de cada grupo poblacional.
Puntualmente, con la política de barrismo social se busca transformar los imaginarios negativos creados alrededor de los miembros de las barras y resignificar el aporte social que hacen en sus barrios y comunidades. «Esta política nació con el objetivo de saldar una deuda histórica con los colectivos de hinchas, tradicionalmente vistos solo como sinónimo de fiesta y cultura, pero poco reconocidos institucionalmente», argumentó Jonathan Méndez Espíndola, líder formulador de este documento.
«El contexto del primer título del Atlético Bucaramanga y la madurez alcanzada por los líderes de las barras crearon el escenario propicio para empezar este proceso. La intención es cambiar la sensación negativa que se tiene de las barras, impulsar su capacidad organizativa y abrir un diálogo real con las instituciones. De este modo, concebimos un proyecto que articula inclusión, cultura y participación».
Conocer de primera de mano las necesidades y percepciones de los barristas fue una de las prioridades desde la concepción de esta política, es por esto que la primera fase de su construcción comprendió un diálogo directo con las ocho barras identificadas en la ciudad. Para esto se realizaron entrevistas en profundidad con líderes barristas así como 12 grupos focales entre julio y agosto de este año.

En estos espacios de discusión grupal participaron 200 barristas de los barras Fortaleza Leoparda Sur y la Gran Familia de Atlético Bucaramanga, Disturbio Rojo y Barón Rojo de América de Cali, Apokalipsis y Comandos Azules de Millonarios, y Los del Sur de Atlético Nacional. Los grupos focales fueron dirigidos por Méndez Espíndola, magíster en Políticas Públicas y Desarrollo, y por la trabajadora social Johana Paola Arenas Ramírez.
«Cada uno de estos espacios de recolección de información y de participación son la base de los insumos para la construcción del documento de diagnóstico participativo que será el núcleo de la formulación de esta política pública y que nos permitirá formular unas soluciones y una planeación estratégica mucho más acorde a lo que es la realidad del barrismo social en la ciudad», explicó Méndez Espíndola.
La posición de los barristas
Para los barristas consultados, uno de los principales obstáculos que enfrentan de manera constante tiene que ver con la estigmatización y los prejuicios sociales que los relacionan con actividades delictivas.
«Sería muy bueno que incluyan en el documento la parte de inclusión social, para que seamos más tomados en cuenta en la ciudad, para que verdaderamente vean el enfoque que tiene la barra como tal y no simplemente el estigma de tantos años, ese en el que la gente sigue pensando que solamente hay delincuencia y drogadicción dentro de estos grupos», así lo manifestó Antonio Becerra Cáceres, miembro de la barra Fortaleza Leoparda Sur.

Para otros participantes como Laura Carolna Ortiz Lozano, de la barra Barón Rojo, es crucial que se estén incluyendo las opiniones de barristas de equipos diferentes al local para ampliar el campo de acción de este documento y que se promueva un barrismo más incluyente.
«Para nosotros es satisfactorio que nos tengan en cuenta porque siempre habíamos estado esperando que nos escucharan. Lo que queremos es que nos apoyen en todo lo que hacemos como barra porque no solamente apoyamos al equipo, nosotros también hacemos actividades de apoyo a la comunidad. Queremos que abran la puerta porque si han avanzado con otros grupos, ¿por qué con nosotros no?».

El compromiso de las autoridades municipales como necesidad para dar verdadero cumplimiento a lo establecido en la política de barrismo fue otra de las solicitudes comunes recogidas en los grupos focales.
«Queremos que sea un documento que quede institucionalizado y que además no se pierda con el cambio de administraciones. Que haya como tal un programa que esté pendiente de la parte barrista, y que nos reconozcan como barra activa, ya que, por ejemplo nosotros tenemos más de 20 años en la ciudad», manifestó Sebastián Jiménez, líder de la barra Comandos Azules.

Además de concebirse como la primera política pública de barrismo social de Bucaramanga, está iniciativa busca ser también la primera en su tipo en Colombia. Si bien, anteriormente se han adelantado proyectos y estrategias institucionales con enfoques similares en algunas ciudades capitales, hasta el momento en el país no se había realizado un ejercicio que involucrara lineamientos de política pública alrededor de este tema.