El discurso de la prensa deportiva no puede ser tan incendiario

Dic 1, 2005 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Julio César Alvarado
calvarado@unab.edu.co
Desde que en su natal Rosario (Argentina) empezó a escuchar de la ‘magia’
y el buen juego de Carlos Alberto Valderrama, ‘el Pibe’, y José
René Higuita, ‘el Loco’, a quienes las agencias internacionales
de noticias calificaban como las nuevas promesas del fútbol mundial,
Jorge Barraza dirigió su mirada a una tierra que empezaba hacer noticia
no por sus muertos sino por el talento de sus jugadores. “Ellos hicieron
que yo me enamorara de Colombia, de su maravillosa gente y de su fútbol”,
dice Barraza, quien lleva más de 30 años en el oficio de la crónica
deportiva.

Se declara fiel hincha y al mismo tiempo crítico acérrimo de
Independiente de Argentina. Su fuerte es la prensa escrita porque considera
que la fuerza de la palabra tiene más valor si está plasmada en
un papel. Su estilo crítico y analítico lo expresa domingo a domingo
desde su columna de opinión ‘El último tango’ en El
Tiempo.

Sus opiniones son infaltables en periódicos como El Universal, de Guayaquil;
Todosport, de Lima; Hoy, de la Paz; Soccer Magazine, de Tokio; y El Tiempo,
de Bogotá. En su trayectoria se destaca su paso por El Gráfico,
la revista más importante de Argentina que circula cada semana con 300
mil ejemplares. Actualmente es director de prensa de la Confederación
Sudamericana de Fútbol.

Nunca había estado en Bucaramanga, aunque desde hace 10 años
visita el país para participar en seminarios, dictar talleres y ver uno
que otro partido. Estuvo en la ciudad, de la que dijo estar sorprendido por
la cantidad de árboles y jardines, para hablar en el Sexto Seminario
Internacional de Periodismo, a finales de octubre. 15 dialogó con él.

En Colombia, por las repetidas escenas de violencia dentro de los estadios,
se ordenó que incluso un clásico Millonarios-Santa Fe se jugara
a puerta cerrada. ¿Influye de alguna manera la prensa deportiva en la
violencia de los estadios?
Particularmente creo que el fútbol no la genera. Hay una violencia
social que está instalada en el mundo, la gente está loca. Pero
como el fútbol es un espectáculo de masas donde se pierde el criterio
individual en función del criterio de la masa, es decir, que si la masa
grita todos gritan, pues hay violencia.

Esto es un comportamiento muy peligroso que los periodistas deben manejar con
mucho cuidado y prudencia, el discurso no puede ser tan incendiario. Al margen
de la actuación del árbitro, que es el personaje menos venerado
por mí en todo lo que es el fútbol, hay que tener cuidado en cómo
se informa porque eso puede generar una situación de violencia. Se puede
ser crítico pero de una manera respetuosa, tranquila y prudente.

Además de la tranquilidad y la prudencia, ¿qué
otras responsabilidades tiene la prensa deportiva en el manejo de la información?
Elaborar un producto que contenga conceptos y para esto hay que estar
muy bien informado, que esté bien escrito o bien expuesto si es una expresión
oral, que tenga respeto hacia los protagonistas y el juego, que contenga soluciones
porque no es solamente cuestión de decir qué está mal sino
buscar las vías para solucionarlo.

¿El periodista deportivo debe ser un experto en el tema o un
canal de comunicación?
La prensa deportiva debe de darle cabida a los que más saben
del tema, acompañar constructivamente los proyectos deportivos, tener
un lenguaje moderado en cuanto al manejo de las pasiones y sobre todo tener
la responsabilidad de estar formado culturalmente para que ese medio de comunicación
sea un vehículo de cultura y no un opinadero.

En Colombia se dice que algunos periodista son los que determinan las
nóminas de los equipos. ¿Puede realmente influir la prensa deportiva
en esas decisiones?
Puede influir, pero es mínimo porque la decisión es exclusiva
del técnico y generalmente son ellos quienes deciden. Muchas veces la
prensa especula con una alineación y el equipo que juega es totalmente
diferente.

Hay veces, por ejemplo en el caso de Leonel Mesi [argentino del Barcelona,
de España] que es un fenómeno por más que tenga 18 años,
la gente y el periodismo empezaron a presionar y el técnico se vio en
la obligación de convocarlo. El técnico de una selección
nacional no es solamente un director técnico. Su puesto es un cargo político
porque él es el jefe de la selección de todo un país por
lo que tiene que escuchar a todo el mundo.

¿Cuál es el manejo que la prensa le debe dar a las nuevas
figuras para no desgastarlas ni crear falsas expectativas a los hinchas y al
mismo jugador?
No hay que enloquecerlo tanto, pero generalmente la prensa deportiva
dice lo que cree que está bien. Cuando surge un jugador así como
Robiho [brasileño del Real Madrid] no es que la prensa lo agrande, sólo
transmite lo que piensa la gente. Finalmente o es verdadero fenómeno
o fue uno más que lo intentó. Si se ‘quema’ es un
problema de su personalidad. Lo mismo se dijo de Pelé y Maradona y no
se quemaron, eso está en cada jugador.

Pero en nuestro medio la gente recuerda a Néstor Cuadros, apodado
‘El Maravillita’, al que la prensa vanaglorió y hoy con 25
años de edad está en la banca del Chicó, que fue penúltimo
en el campeonato. ¿No se exagera en ocasiones?
El jugador cuando surge muestra cosas, entonces en función de
lo que ha mostrado y la edad que tenga uno dice si realmente puede llegar a
ser un fenómeno. Si después se cae porque a lo mejor tiene una
gran fragilidad mental, porque lo superó el ambiente, no supo manejar
disciplinariamente el tema de las mujeres, el dinero y la fama, es porque no
estaba preparado para llevar esa situación.

En este caso el periodista no tiene la culpa y no es que haya mentido: simplemente
el jugador se desvió en alguna parte del proceso, aunque debo reconocer
que a veces sí se exagera en la descripción de las cualidades
de un determinado jugador.

Si al periodismo se le exige imparcialidad y objetividad ante los hechos,
¿por qué el deportivo se deja llevar por el apasionamiento?
El periodismo deportivo es apasionado porque está manejando
un tema que está inmerso en la pasión. La gente pone muchísima
pasión en el fútbol y eso se refleja en toda la actividad por
lo que es imposible abstraerse del tema.

La pasión dentro del fútbol es el componente esencial, el fútbol
es pasión y emoción. No es que el periodismo deportivo se emocione
demasiado, el mundo se apasiona demasiado con el fútbol. Aunque esto
no exime al periodista de ser imparcial, de moderar el lenguaje, ser calmado,
prudente, medido, tener mucho conocimiento del tema, respetar la ética
periodística.

Todos estos son los valores que cabalmente debe tener en cuenta el periodista
en su labor, aunque a veces hay intérpretes que no los pueden manejar
con la misma eficacia.

Lo que piensa del fútbol colombiano

“Colombia padece hoy el flagelo más terrible del fútbol:
la falta de goleadores”
20 de noviembre de 2005

“Hernán Darío Gómez es un fabuloso vendedor de alegrías;
tiene una sonrisa de un millón de dólares y un positivismo que
contagia”
17 de julio de 2003

“El recuerdo de las gambetas profundas, la velocidad, la potencia y los
goles de Willington Ortiz resiste al paso del tiempo”
23 de junio del 2001

“Para los colombianos, por encima del título mundial de ciclismo
de Cochise y del premio Nobel de García Márquez, está
el triunfo 5-0 contra Argentina”
5 de septiembre de 1996

“Además de sus facultades futbolísticas, Óscar Córdoba
es un individuo amable y respetuoso”
29 de agosto 29 de 2001

“Hoy, el único futbolista colombiano en el exterior verdaderamente
amigo del gol es Radamel García”
27 de noviembre de 2005

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