En primera fila contra las Farc

Feb 11, 2008 | Institucional

Por Pastor Virviescas Gómez
La marcha del pasado lunes 4 de febrero contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, sirvió para que los colombianos volvieran trizas el hielo de la indiferencia contra los actos de barbarie cometidos por ese grupo guerrillero, así como las demás expresiones de violencia que se producen en Colombia a raíz del conflicto armado interno de las últimas seis décadas.
Por primera vez, miles, millones de ciudadanos salieron a las calles de pueblos y ciudades de Colombia y otros países, a reclamar la liberación de los cientos de secuestrados -canjeables o no-, algunos de los cuales cumplen ya más de diez años en la selva y padecen graves problemas de salud.
En Bucaramanga no se había visto un acto multitudinario como el registrado el 4 de febrero y como protagonista de ese hecho estuvo la comunidad UNAB, que dijo presente, con el rector Alberto Montoya Puyana y el vicerrector Administrativo y Financiero, Gilberto Ramírez Valbuena, a la cabeza.
A partir de las 10 de la mañana y desde el Campus Central, decenas de estudiantes, acompañados por directivos, decanos, profesores, secretarias y personal administrativo y de servicios generales, caminaron hasta el Parque Gabriel Turbay y de allí, en orden y soportando el inclemente Sol prosiguieron por la carrera 27 hasta la calle 36, para luego desembocar en la Plaza Cívica Luis Carlos Galán Sarmiento, donde sin distingo de clase social, raza, religión o ideología, al mediodía se dieron cita los bumangueses y santandereanos que están hastiados de la guerra.
Además de la camisa blanca con las consignas de ¿Colombia soy yo¿, ¿No más secuestros¿, ¿No más muertes¿ y ¿No más Farc¿, en las caras de los asistentes se podía ver dibujado el convencimiento del valor que tienen este tipo de expresiones ciudadanas para detener algún día la violencia de izquierda y de derecha que se ha ensañado contra generaciones de compatriotas, sembrando odios y posiciones extremas hasta ahora irreconciliables.
La pancarta y la vinculación de la UNAB llamaron la atención de los manifestantes, quienes reconocieron el compromiso de los jóvenes y de la Universidad por exigir el respeto a los derechos humanos y buscar una salida que permita la reconciliación.
La jornada concluyó hacia la 1 de la tarde, después de entonar el himno de Colombia, un minuto de silencio en homenaje a las víctimas y una oración por la paz.
Fue un día distinto, que sirvió para que el grueso de la sociedad civil se diera cuenta que el conflicto debe dolerle a los 44 millones de colombianos y que en la actitud y compromiso que cada quien asuma hay un aporte vital para que los sueños de paz se hagan realidad.

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