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Hay liderazgos que se quedan en las personas

Abr 6, 2026 | Gestión Humana

Existen líderes que se miden por resultados, y otros que se quedan en las personas. El de Nimia Arias Osorio pertenece a estos últimos.

Su historia con la UNAB comenzó hace tres décadas. Inició como docente de hora cátedra el 16 de enero de 1995, dando sus primeros pasos en el aula. Con el tiempo, su vínculo con la Universidad se fue fortaleciendo: fue profesora del Programa de Psicología y también aportó a otras áreas académicas.

Desde 2006 asumió la Dirección de Gestión Humana, un rol desde el cual lideró procesos clave para el bienestar y desarrollo de los empleados. Su despedida no solo marca el cierre de una etapa en nuestra Institución, sino también el de una historia construida desde la cercanía, la empatía y el trabajo con sentido.

Más que una líder, Nimia fue cercanía, guía y confianza para quienes tuvieron la oportunidad de trabajar a su lado. / Foto Archivo

Quienes han trabajado a su lado coinciden en algo, que su liderazgo se construyó desde la cercanía, la confianza y una profunda comprensión por las personas.

Para Liliana Martínez Porras, hablar de Nimia no es solo referirse a su jefe de área, sino a una persona que ha estado presente en su vida durante más de dos décadas.

A lo largo de esos años, la relación laboral logró trascender y se convirtió en un vínculo cercano, casi familiar. “No todo se centra en el trabajo. A ella siempre le ha importado saber cómo estás, qué piensas, qué sientes”, recuerda. Esa cercanía, dice, es una de las huellas más profundas que deja: la de una líder que nunca perdió de vista a las personas detrás del cargo.

Foto Archivo
Foto Archivo
Foto Archivo

En el día a día, su forma de trabajar marcó la diferencia. Más que dirigir, acompañaba, más que supervisar, confiaba y empoderaba a su equipo. “Siempre me he sentido respaldada, es una persona que te da la libertad de proponer, de hacer y de aprender”, cuenta Liliana. Y en esa confianza, muchas veces silenciosa, se construyeron procesos, pero sobre todo, se formaron y crecieron personas.

Mientras se acerca el momento de su despedida, la emoción es inevitable. No solo por lo que representa su salida en el ámbito laboral, sino por lo que significa en lo personal. “Voy a extrañar mucho ese trabajo en equipo que teníamos, esa cercanía”, confiesa.

Y entre la gratitud y nostalgia, sus palabras se convierten también en un mensaje de despedida: “Le agradezco profundamente la confianza y todas las oportunidades que me brindó. Gracias a ella crecí no solo profesionalmente, sino también como persona”.

Foto Archivo

En voces como la de Nancy Flórez Acosta, se repite una idea: Nimia no solo fue una líder, sino un apoyo constante dentro y fuera del trabajo. “Con ella uno no siente ese miedo al jefe. Al contrario, siempre se encuentra apoyo y una solución”, afirma, al recordarla como aquella jefe que hacía que incluso los momentos difíciles se sintieran más llevaderos.

Pero su huella va mucho más allá. En medio de situaciones difíciles en su vida, encontró en Nimia algo que no siempre se encuentra en un entorno laboral: comprensión genuina y compañía. “Siempre tuvo una palabra de aliento, siempre estuvo ahí”, dice, evocando a quien no solo escuchaba, sino que realmente acompañaba.

Foto Archivo
Foto Archivo

Su despedida no se vive solo desde lo institucional, sino desde lo profundo. “Deja muchas enseñanzas, un cariño inmenso… y también un vacío muy grande”, confiesa con emoción. Y en medio de esa nostalgia, para Nancy, Nimia es un referente, una de esas personas que marcan el camino y a las que uno quisiera parecerse. Porque más que dirigir, supo acompañar y aportar en la forma de ser y de liderar de otros.

Esa huella también se refleja en nuevas generaciones que crecieron profesionalmente a su lado. Para Laura Jimena Díaz, quien llegó como practicante y fue construyendo su camino en el área, Nimia representa una líder que forma desde la confianza. “Es una persona que confía en su equipo, y eso hace que uno pueda desarrollarse, avanzar y fortalecerse”, afirma. Para ella, esa capacidad de escuchar sin juzgar, de entender antes de decidir y de dar oportunidades, fue clave en su crecimiento

Foto: Archivo
Foto: Erika Díaz

Más allá de las tareas y los procesos, destaca su forma de ser: una mujer entregada, paciente y profundamente comprometida con las personas. Al verla cerrar esta etapa, su sentimiento es de gratitud. “Le agradezco haber confiado en mí y ver mi potencial”, expresa. Y en ese camino, también queda una parte de lo que nos deja Nimia: formar personas que continúan construyendo desde lo aprendido.

Llegará el momento de despedirnos de su rol, pero su legado nos acompañará. Ese que queda en cada conversación, en cada aprendizaje y en cada persona que, gracias a ella, entendió que liderar también es cuidar, escuchar y confiar.

 ¡GRACIAS NIMIA! 

Te deseamos éxitos y recuerda que la UNAB siempre será tu casa.