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¿Manejar las redes? “Que lo haga el ‘chino’…”

Mar 2, 2026 | Gestión Humana

La comunicación no es la suma de iniciativas aisladas, sino un sistema articulado. Cuando cada dependencia gestiona sus mensajes sin coordinación, corremos el riesgo de dispersar esfuerzos, duplicar contenidos, saturar canales y, en el peor de los casos, enviar señales contradictorias a nuestros públicos. Si todo se comunica como urgente y prioritario, al final nada logra destacarse.

Por eso es tan importante que al abrir espacios de práctica para estudiantes, con la expectativa de que “nos manejen las redes”, “nos hagan visibles” o “nos mejoren la reputación”, es muy probable que generemos una sobrecarga injusta para él y la fragmentación del mensaje institucional. 

Su talento, entusiasmo y creatividad son un activo valioso, sin embargo, es importante recordar que un practicante no puede asumir, por sí solo, la responsabilidad de resolver necesidades estructurales de visibilidad, reputación o posicionamiento de un área. Esas dimensiones hacen parte de una estrategia institucional que debe responder a lineamientos claros y a una visión compartida.

Los estudiantes están en proceso de formación y requieren orientación, acompañamiento y, sobre todo, un marco estratégico definido. De lo contrario, la comunicación termina respondiendo a coyunturas inmediatas y no a los objetivos superiores de la Universidad.

La Dirección de Comunicación Organizacional es la instancia encargada de orientar la estrategia, definir prioridades narrativas, administrar canales y velar por la coherencia de la marca UNAB. Esto no significa centralizarlo todo, sino articular mejor. Los practicantes pueden ser grandes aliados cuando su trabajo se integra a un plan claro, con roles definidos, indicadores de resultado y acompañamiento permanente.

Estar Todos en Sintonía implica comprender que la comunicación no funciona como una solución improvisada ante necesidades puntuales, sino como una construcción estratégica y colectiva. Así garantizaremos que cada mensaje cumpla con su propósito y no al acto reflejo de un entusiasmo pasajero.