Tabacaleros de Piedecuesta quieren Museo

Feb 28, 2011 | Institucional

Por Clara Lucía Urbina Parada
curbina@unab.edu.co

“Toda una vida dedicada al tabaco”, es la respuesta que da cualquier miembro de la Asociación de Trabajadores del Cigarro (Asotracig), al preguntarle desde cuándo se dedica a tal oficio. Su presidente Henry Lozano Barajas lidera la propuesta con el argumento de “rescatar más de 200 años de historia del municipio”.

El representante expresa que “el museo será interactivo porque va a ser en vivo”. Dice que “hay que reestructurar la parte interna, reorganizar a los trabajadores y meterlos en un salón con vitrinas, para que puedan ser observados por el público y arreglar la parte de afuera con un parque”.
Respecto a la ejecución de este proyecto, el coordinador de desarrollo rural de la Alcaldía del Municipio, Milton Daza Amaya, manifiesta que “la idea consiste en que se cuente desde el momento de su producción hasta la entrega final ya manufacturada”. Para este propósito, la administración “les entregó en comodato las instalaciones donde funciona Asotracig, infraestructura que es compatible con la idea que busca esta población. Así Piedecuesta se convertirá en un eje obligatorio de paso para los turistas que van al Parque Nacional del Chicamocha (Panachi) y se hospedan en Bucaramanga, pues van a querer conocer el museo del municipio”.
El alcalde Navas Granados expresa que “la idea es muy importante porque 25 mil personas viven de este oficio y debemos hacerles un reconocimiento. Qué mejor que la construcción de un museo. No sabemos cuánto puede costar porque hasta ahora estamos realizando el proyecto, cuando me lo entreguen empezaré a gestionar frente a entidades como el Fondo Nacional de Productores de Tabaco (Fedetabaco), la Gobernación de Santander, con recursos de la administración de Piedecuesta y del Gobierno Nacional.
El asesor de cultura del municipio, Henry Orbegoso Jiménez, señala que “detrás de la propuesta debe haber unos expertos que ayuden a la materialización de la misma; como realizar un estudio etnográfico de la trascendencia que ha tenido en la población piedecuestana y cómo se ha mantenido”.
Las manos de una mujer tabacalera se mueven con una rapidez similar a la de una máquina mientras empaca cada chicote. Su agilidad la garantiza sólo la experiencia adquirida por años de labor dedicados a la producción de cigarros.
“Saqué a mis cinco hijos adelante, a pesar de que esto no es estable porque de un momento a otro le dicen a uno que no hay más trabajo y toca buscar otro. Nosotras somos madres cabezas de hogar y nos entregamos al oficio a pesar de que no nos paguen salud”, resalta Luz Marina Duarte Rodríguez, asalariada de Asotracig.
Igualmente, Nancy Janeth Gómez Rojas, trabajadora de la misma dependencia asevera que “es la mejor forma de salir adelante. Si envuelvo mil o mil 500 cigarros, puedo ganarme 400 mil pesos mensuales”.
La habitante María Luisa Jaimes Palomino está de acuerdo con la propuesta “debido a que el municipio ha sido un sector donde las personas han surgido gracias a esta actividad. Acá casi nadie aguanta necesidades porque se dedican a eso. Ya es justo que alguien reconozca todo lo que el tabaco ha hecho por Piedecuesta.”
Sin embargo, hay habitantes que no comparten la idea, como Jairo Hernández Carreño: “La gente necesita es una estabilidad laboral, con eso es que puede comer y subsistir y no yendo a mirar figuras sobre historias de tabaco. Eso le podría traer inversión a los políticos no al pueblo”.
Pese a los diversos puntos de vista, la construcción del museo continuará siendo el propósito de los tabacaleros, quienes acudirán además de la Alcaldía, “a la Gobernación de Santander y a empresas privadas como Hipinto y Café Gourmet”, como lo asegura Henry Lozano y “no descansarán hasta ver consolidado este proyecto”.

 

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