Decano Jorge Castillo Rugeles retorna a las Altas Cortes

Feb 25, 2008 | Institucional

Por Pastor Virviescas Gómez
La noticia lo sorprendió cuando degustaba el segundo bocado de hígado encebollado en el céntrico Hotel Príncipe, a donde desde hace 30 años acude con alguna frecuencia seducido por las atenciones de doña Tulia de Bretón.
El pasado jueves 7 de febrero, Jorge Antonio Castillo Rugeles, decano de la Facultad de Derecho de la UNAB, recibió una llamada de la Corte Suprema de Justicia. El recado era breve y contundente: acababa de ser designado como nuevo magistrado de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura por los próximos ocho años.
En la mañana había estado con sus estudiantes de séptimo semestre y en la tarde revisaría las asignaciones de sus profesores. Pero después de la notificación, los planes le cambiaron por completo y con ellos su agenda. Entonces lo primero que hizo después de tomar el último sorbo del jugo de badea, fue contactar en  Medellín al rector de la UNAB, Alberto Montoya Puyana, a quien le notificó su designación. Su jefe reaccionó con alegría al saber que el nombre de la UNAB llegará nuevamente a las Altas Cortes y precisamente de la mano de Castillo Rugeles, quien entre 2001 y 2002 fue presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Luego los teléfonos no dejaron de repicar. Colegas de los que no sabía hacía años, amigos, familiares y uno que otro ¿lagarto¿ empezaron a reportarse. Minutos después dialogó con su esposa Martha Inés Álvarez Toledo y convinieron el traslado a Bogotá, donde lo espera una oficina en el séptimo piso del reconstruido edificio del Palacio de Justicia, arrasado  tras la cruenta toma del movimiento guerrillero M-19 y la posterior retoma por parte de las Fuerzas Militares.
Licenciado en Filosofía de la Universidad San Buenaventura, abogado de la Universidad Nacional, con un magíster en Investigación y Docencia Universitaria, más un doctorado en Derecho Administrativo de la Universidad Sorbona de París (Francia), Castillo Rugeles en la actualidad se desempeña como miembro de la Sala de Casación Civil Corte Suprema de Justicia.
Contrario a lo que se puede pensar a primera vista, no es un hombre ensimismado ni un gruñón. Sus alumnos y colegas de la UNAB le reconocen que a la vez que se mueve como pez en el agua en las lides jurídicas, es un apasionado del Derecho Civil y de Familia, siempre con las muestras de buen humor a flor de labio. No se le escapa una ocasión para sacar un apunte y hacer que sus interlocutores entiendan qué diferencia hay entre concubinato y concordato.
Hasta los ahijados que han reprobado sus materias en la UNAB -donde llegó como decano en enero de 2007- y otros centros de educación superior como la Javeriana, Nacional, Santo Tomás, Sergio Arboleda y Externado de Colombia, le aplauden su conocimiento y su rigor.
Habla francés con fluidez, aunque de vez en cuando se le sale una expresión en latín. Tiene el récord de sonrisas por hora en el tercer piso del Edificio Administrativo y hace gala de buen humor hasta cuando la batería de su camioneta lo deja tirado en el segundo sótano.
Es un caminante que le madruga al sol para respirar aire puro y porque por su temperamento inquieto le encanta explorar territorios, preguntar y entablar conversaciones.
Castillo Rugeles ya no se las tendrá que ver con los comités curriculares y las extenuantes ceremonias de graduación; ahora su tiempo se consumirá entre tocar las puertas del Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional, cuando no esté haciendo cabildeo en el Congreso de la República o hablando de tú a tú con el Ministro del Interior y de Justicia.
Vivir la UNAB dialogó con este bumangués de 65 años de edad y cédula expedida en Ubaté (Cundinamarca), quien en sus años mozos estuvo a punto de convertirse en sacerdote, pero finalmente optó por el mundo de las leyes y los códigos.

¿Qué significa esta nueva misión? ¿cuáles serán sus tareas?
Significa hacer parte de una de las llamadas Altas Cortes (Consejo de Estado, Corte Suprema de Justicia y Corte Constitucional). Porque el Consejo Superior de la Judicatura, con sus salas Disciplinaria y Administrativa, es el encargado de regentar todo lo referente a la administración de justicia.

¿Entonces en sus manos estará darles solución a las necesidades de cuántos jueces y auxiliares?

Una población enorme porque tiene que ver con todos los jueces y magistrados de los tribunales superiores y con todas las personas que laboran en estos juzgados.

¿Cómo está el Poder Judicial en este momento? ¿qué problemas le esperan?
El problema es ante todo un asunto presupuestal. La Rama Judicial tiene que amoldarse a un presupuesto que se le asigna, pero la Justicia significa uno de los pilares del Estado de Derecho y por lo tanto esta no puede ser una disculpa, sino que tiene que acudirse a otras soluciones para poder dar remedio a los problemas ingentes que se nos presentan.

¿Qué lo llevó a dar el sí y cambiar la tranquilidad relativa de la vida académica por el trajinar de los reclamos y las protestas?
Cuando los magistrados de la Corte Suprema de Justicia me ofrecieron esta posibilidad me hice la misma pregunta. Una persona como Jorge Castillo que la misma Corte le ha ofrecido los más altos honores, que en este momento está desempeñando una tarea importante como es orientar la Facultad de Derecho de la UNAB a través de su Decanatura, haciendo parte de un equipo tan destacado como el que es dirigido por el rector Alberto Montoya Puyana, en una ciudad tan grata y agradable, pues puede sonar esto raro. Sin embargo, significa aceptar un honor que me ofrece la Corte Suprema y los honores no se rechazan. Sé que es una labor que conlleva unas responsabilidades muy grandes y por supuesto que estoy dispuesto a asumirlas y a colmar todas las expectativas que al respecto existen. Iré consciente de que el fin último es el bien de la Justicia para que ésta opere conveniente, pronta y cumplidamente.

¿Capítulo cerrado o sigue conectado a la UNAB?

No puede ser un capítulo cerrado. Aquí hay unos compromisos serios, la Facultad está viviendo una etapa en donde hay unos procesos trascendentales, estamos ad portas de la visita para la renovación de la Acreditación de Alta Calidad que nos otorgó el  Ministerio de Educación Nacional, contamos con una población de 1.500 estudiantes de pregrado y posgrado y tenemos extensiones en alianza estratégica con Unisangil en El Yopal (Casanare) y Armenia (Quindío).
Además de una serie de proyectos que están caminando y debemos estar junto a ellos. Tal vez seguiré asesorándolos y seguiré colaborándoles en todo lo que más pueda. Pienso trabajar a nivel de posgrado en los años venideros, y mi cátedra de pregrado la puedo adelantar significativamente en estos días que me faltan para asumir el cargo. La UNAB seguirá siendo parte importante de mis proyectos, porque la vi nacer, crecer y ahora quiero seguir colaborando en esta institución que es tan importante para todo el oriente colombiano.

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