En Santander se hace humor para exportar

Ago 1, 2006 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Julián Ignacio Espinosa Rojas
jespinosa2@hotmail.com

El santandereano es reconocido por ser un hombre bravo, recio, trabajador y emprendedor, “arrecho pa’ todo”, como dicen popularmente. Sin embargo, deja atrás toda clase de estereotipos de gruñón que lo han identificado, para convertirse en uno de los que más hacen reír en el país.

 “Lo que pasa es que el santandereano es muy bravo pero, a diferencia de los demás, aprende a reírse de sus costumbres y de sí mismo. Somos muy ‘mamagallistas’ desde pequeños”, afirma José Ordóñez, humorista bumangués, quien sostiene que “en Santander siempre ha habido algo más que una vena humorística, sólo que no existe el apoyo suficiente por parte de los medios de comunicación, para que ese talento logre desarrollarse”.

Esta imagen estereotipada se deshace al mostrar que los humoristas nacidos en estas tierras rompen los límites fijados del humor, para dedicarse a hacer mucho más que contar chistes. Ellos brindan nuevas alternativas de entretenimiento en novedosos espectáculos de humor, como ha sucedido recientemente, cuando varios santandereanos le han apostado a batir el Record Guinness en diferentes modalidades.

Santander por los Record Guinness

El humorista bumangués José Ordóñez, considerado por la crítica como uno de los mejores en su campo, se ha dedicado al oficio de hacer reír desde hace muchos años, proponiendo algo más que ser un ‘cuentachistes’.

En junio de 2006 completó 570 horas de “humor y amor”, al dedicarse a realizar diferentes maratones de chistes, dentro y fuera del país. Inició su carrera en la década de los 90 al presentarse como ‘cuentachistes’ en el programa de televisión Sábados Felices y se consolidó como uno de los más reconocidos en Latinoamérica, debido a que en diferentes oportunidades, ha batido el Record Guinness de contar chistes.

El santandereano Alfonso Lizarazo, ha sido testigo del surgimiento de artistas del humor en el oriente colombiano, al conducir el programa por más de veinte años. Éste hombre propició el desarrollo de talentos en el humor, dando pie a que personas que  participaban constantemente en este programa iniciaran su carrera artística, como es el caso de Omar Alejandro Leyva, más conocido como Piter Albeiro.

Él comenzó su carrera artística siendo niño, pero en el año de 1996 empezó a participar, llegando a concursar durante 40 programas consecutivos, creando lo que fue el boom de los ‘cuentachistes’ de “policías boyacos”. Luego, cuando se cansó de representar un foráneo, decidió mostrarse como en realidad es, como santandereano, y pasó de ser ‘cuentachistes’ para convertirse en humorista, especialmente, radial.

Aunque Lizarazo dejó la presentación hace algunos años, no se ha retirado del humor del todo. Ha trabajado en un proyecto para crear el primer canal de humor que funciona las 24 horas del día y que se conoce con el nombre de Humor Channel.

Éste se inauguró a comienzos de julio, en uno de los momentos más memorables del humor santandereano, en el que Piter Albeiro batió un nuevo récord en su carrera, al estar 101 horas seguidas de pie, contando chistes de memoria y sin llegarse a dormir.

Con este espectáculo realizado en el almacén Vivero de Bucaramanga, buscó consolidar su carrera como humorista, al ofrecer un espectáculo del que fue pionero en sus maratónicas 40 horas de humor, en las que iba de ciudad en ciudad. Sin embargo, su intención era obtener el reconocimiento de las personas porque, para él, lo más importante es mantener el contacto con la gente.

Otro santandereano que se ha dejado seducir por el Record Guinness es Heriberto Sandoval, conocido por su personaje en Sábados Felices denominado: Pacífico Cabrera y su inseparable mascota, Colombianita.

A él lo conocen por ser el cuentachistes más rápido del mundo, al superar su misma marca el viernes 30 de junio, contando 473 chistes en una hora, con un promedio de nueve chistes por minuto. Con este récord, Sandoval se unió a Piter Albeiro, con el apoyo de Alfonso Lizarazo y su proyecto, Humor Channel, demostrando que Santander, además de tabaco y miel, hace gala del humor. Ellos afirman que lo único que esperaban, más que ser un dato nuevo para uno de los libros más leídos del mundo, era recibir la aceptación del público, hecho del cual dicen estar muy agradecidos.

La disputa por ser el mejor

La lista de los santandereanos que hacen humor ha crecido, llegando a generar una disputa entre ellos mismos por el que mejor logre brindar un momento agradable a las personas, mediante novedosos y entretenidos espectáculos.

Esta disputa sana mejora la calidad de la producción de los espectáculos, dicen los mismos humoristas, porque cada uno intenta conservar su título en su campo, como asegura Piter Albeiro: “¡Este título no me lo dejo quitar ni a palo!”. Así, este humorista abre las oportunidades para quienes se sientan capaces de retar a los “duros del humor”.

Posiblemente, la lista de santandereanos interesados en brindar alegría a la gente pueda crecer y que surjan nuevas propuestas para que la frase de Lizarazo: “la próxima semana, más cuentachistes”, se mantenga vigente.

Más allá de la risa

Hace poco, Colombia fue catalogada como el segundo país más feliz del mundo, según el Índice del  Planeta Feliz, publicado por la Fundación Británica de la Nueva Economía (NEF por sus siglas en inglés). Esa cifra demuestra que los colombianos siguen poniéndole "al mal tiempo, buena cara", y, sobre todo, que tienen la disposición de reír, valor importante en una sociedad congestionada por el estrés y la angustia.

Para homenajear al humor colombiano, que está batiendo récords mundiales, no se puede dejar de mencionar al importante humorista bogotano Jaime Garzón, pionero en el humor político en este país. Este 13 de agosto se cumplirán siete años de su asesinato, por haberse atrevido a expresar, mediante el humor, lo que nadie más quería  decir.

Jaime Garzón es recordado por sus múltiples personalidades en Zoociedad y Quack, El Noticero, pero especialmente por abrirle camino a su más reconocido personaje: Heriberto de la Calle, un lustrabotas que no tenía reparo en manifestar su pensamiento frente a personas reconocidas, como forma alegre de enfrentar la compleja realidad colombiana.

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