Existe la esclavitud, pero hoy las cadenas son otras

Sep 15, 2005 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Ivonne Marcela Rodríguez
periodico15@unab.edu.co
Más de 12 millones de personas, de las cerca de 6.500 millones que hay
en el mundo, son esclavas, según la Organización Internacional
del Trabajo (OIT). Pese a que se desconoce en cifras si éstas sufren
de azotes y encierros, su condición de sometimiento es la misma. “La
esclavitud es una forma de trabajo forzoso”, indica la OIT, que define
a este tipo de trabajo como: “Todo servicio exigido a un individuo bajo
la amenaza de una pena y que se realiza de forma involuntaria”.

Aunque desde la antigüedad conquistadores, burgueses o adinerados han
sido los autores de la explotación, la esclavitud no corresponde hoy
al grillete en el pie. Ésta toma sus formas en las labores forzadas,
el trabajo de los niños y la prostitución. Así lo considera
la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que también vincula
la esclavitud moderna con la servidumbre por deudas, la explotación y
el engaño.

La pobreza y el hambre son otras condiciones que, sin afirmar que quienes las
padezcan sean esclavos, obligan a las personas a desempeñar trabajos
que atentan contra su integridad física y moral. La ONU, por ejemplo,
registra que en el mundo hay 1.200 millones de pobres y 852 millones de personas
que sufren de hambre crónica.

Y esta situación no es ajena a los niños. La OIT calcula que
en el mundo laboran 352 millones de niños, de los cuales 246 millones
hacen tareas prohibidas para su edad y 8.4 millones están atrapados en
“las peores formas de trabajo infantil”: servidumbre por deudas,
tareas forzosas en conflictos armados, reclutamiento para prostitución,
producción de pornografía y tráfico de estupefacientes.

El mundo: millones de trabajadores forzosos
El poder del Estado y de las autoridades militares en Myanmar, antigua Birmania
(Asia), es la principal causa de explotación. Un menor fue reclutado
por el ejército y tras su escape recibió seis meses de condena.
En varias aldeas de ese país, la mano de obra fue requisada y amenazada
por la policía. En marzo de 2004, las autoridades llevaron a los tribunales
a un joven que al parecer no quiso trabajar.

En Asia Meridional la sociedad patriarcal exige que la mujer trabaje en el
sector agrícola, en los hornos ladrilleros y, como reembolso de su deuda,
en la casa del terrateniente.

Algo similar sucede en Bangladesh y en la India, donde las jóvenes prostitutas
no reciben sueldo durante un año para pagar a su jefe comida, ropa y
maquillaje. En la India, los gastos de la pubertad y la boda se convierten en
la razón para que las familias acepten la servidumbre.

De los 12.3 millones de trabajadores esclavos que hay en el planeta, el 40%
ó 50% (más de cinco millones) son niños.
En relación con estas cifras, la OIT concluye en el documento “Una
Alianza Global contra el Trabajo Esclavo” -publicado en mayo de 2005-
que “9.8 millones de personas son explotadas por agentes privados y 2.5
millones son forzadas a trabajar por el Estado o por grupos rebeldes militares”.

Para Patricia Audi, coordinadora del Programa de Combate al Trabajo Esclavo,
la impunidad es el principal factor para que siga existiendo este ‘negocio’
que mueve al año 31.600 millones de dólares (equivalentes a unos
73.500 billones de pesos) en el mundo.

Colombia: todo por el problema social
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) calcula
que 750 mil niños colombianos menores de 18 años, de los más
de 16 millones que hay en el país, superan las 15 horas de trabajo diarias.

La misma entidad estima que más de 7 millones de niños viven
en situación de pobreza y miseria. “Cerca de un millón de
niños son explotados en el país en diferentes trabajos, desde
el doméstico hasta el procesamiento de droga y minería”,
señala el portal web ‘Todos tenemos valor’.

De acuerdo con las cifras de mayo de 2005, el Dane señala que más
de 2.5 millones de personas -de las 34 millones aptas en edad de trabajar- no
tienen puesto, y 2.8 millones están subempleadas, es decir, laboran en
cargos inferiores al que su capacidad les permitiría desempeñar.

Estos son sólo aproximaciones al estado de las personas que en el país
están en condiciones que hoy se consideran de esclavitud, si se tiene
en cuenta que ésta toma sus formas cuando niños, jóvenes
y adultos laboran en condiciones deplorables o se ven sometidos por confinamiento.

El problema en cifras está lejano de la realidad cuando, en la misma
medición de la pobreza, los entes estatales divergen.

América Latina: la esclavitud también habla español
Ésta es la segunda región del mundo con más cantidad de
personas sometidas a esclavitud: un millón 320 mil seres humanos están
en esa condición (ver tabla adjunta).

La agencia de noticias sociales de América Latina y el Caribe -Adital-
señala que en Honduras 350 mil menores se alejan de sus casas para trabajar
en diferentes sectores: “Muchos arriesgan su salud obligados a bucear,
fabricar cohetes, exponerse a plaguicidas y cargar bultos muy pesados”.

Sólo en Brasil se han visto esfuerzos gubernamentales fuertes al respecto,
cuando en 2003 se liberó a 4.900 trabajadores forzosos tras la aplicación
del Plan Nacional de Acción contra el Trabajo Esclavo.

Personas bajo trabajos forzosos

Regi?n
N?mero aproximado
Asia y el Pac?fico
9?490.000
Am?rica Latina y el Caribe
1?320.000
?frica Subsahariana
660.000
Pa?ses industrializados
360.000
Oriente Medio y ?frica del Norte
260.000
Pa?ses en transici?n
210.000
Total mundial
12?300.000

Fuente: Programa Especial de Acci?n de la OIT
para Combatir el Trabajo Forzoso,
mayo de 2005.

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