Los abogados también deben investigar

Feb 14, 2005 | Institucional

Por Pastor Virviescas Gómez

"Una universidad no es plenamente universidad si no tiene unos serios cursos de doctorado y por tanto de investigadores. Sin investigación, en rigor, no hay universidad. Puede haber buenos estudios de licenciatura, pero le falta lo esencial. Que la UNAB lo haga me parece una iniciativa estupenda y por eso hemos venido a colaborar en la misma".

Las palabras son de Jesús Leguina Villa, vasco de nacimiento y con más de 23 años como profesor de Derecho Administrativo, quien durante la semana del 31 de enero al 4 de febrero estuvo en la UNAB, acompañado de su colega José Ricardo Escudero Rodríguez, desarrollando uno de los primeros módulos del Doctorado en Derecho del cual forman parte 13 estudiantes incluido su decano Juan Carlos Acuña.

"Toda universidad tiene que tender a esos estratos altos del saber y contribuir al impulso de la ciencia. En una universidad tiene que haber científicos puros, en cierto modos aislados del contexto, cuyo objeto es la ciencia que al final sirve al conjunto de la sociedad y de la Humanidad. Pero también tiene que haber científicos más prácticos, más volcados a resolver problemas sociales inmediatos, comprometidos con la sociedad porque no puede ser una investigación de espaldas a la realidad", complementa.

Leguina y Escudero forman parte del convenio firmado con la Universidad de Alcalá en España para llevar a cabo el Doctorado durante los próximos cinco años. Leguina, ex magistrado de la Corte Constitucional española y ex vicerrector de la Universidad del País Vasco, manifiesta que en sus primeros contactos con los estudiantes notó una actitud "muy positiva y abierta a hacer las cosas bien… Su nivel es bastante aceptable y están en condiciones de dar este paso tan importante para ellos y para esta Universidad que es bastante joven", más si se le compara con la suya, fundada en 1499.

"En la medida en que la UNAB mejore sus niveles y todas estas iniciativas fructifiquen pues ciertamente un estudiante de Alcalá o de alguna otra universidad española podría venir a seguir o a complementar sus estudios", dice Leguina.

Escudero Rodríguez, gallego de nacimiento y experto en Derecho Laboral, considera que el Doctorado que está arrancando le suena "a una iniciativa sugestiva y a un compromiso de la UNAB de invertir en la investigación de su profesorado, lo cual es muy positivo porque en nuestro oficio universitario hay que atender tanto la docencia como la investigación, porque en la medida en que la investigación sea rica la docencia indudablemente también se cualifica. El quehacer nuestro es un ejemplo de estudio permanente".

En su opinión, la imagen del abogado no debe ser la de esa persona que repite artículos y leyes de memoria como un "loro". "No deberían serlo y muchos profesores luchamos porque eso no sea así", dice. Aquí es donde cita a Miguel de Unamuno cuando decía que "hay que ver qué absurdos son los abogados que se empeñan en llevar en la cabeza lo que pueden encontrar en un código".

En esta época de profundas transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales, dice el profesor Escudero, hay que educar a los estudiantes para que sepan localizar los preceptos legales, para que entiendan a qué obedecen esas acciones de política legislativa y las interpreten, más que para memorizar, porque la ley cambia mucho en estos tiempos que corren y el Derecho se está renovando. "Hay que enseñarles a ser capaces de descifrar nuevas realidades", sostiene.

¿Qué hace diferente el diploma de Doctor? "No hay que mitificarlo, pero es un título indudablemente cualificado, que revela una especial actitud investigadora para explicarse el porqué de los problemas. Además una tesis doctoral bien hecha requiere una inversión de muchas horas, con lo cual no se puede equiparar ese título al expedido en una Maestría. Es un mérito que se debe valorar de manera especial por el esfuerzo que requiere y que se debe hacer bien", concluye Escudero.

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