Noticias desde el país del Sol naciente

Ago 1, 2006 | Institucional

Por Natalia Marcela Villamizar Caballero, estudiante de la Facultad de Ingeniería de Sistemas, quien se realizó su práctica de último semestre en la empresa Nippon Computer Kaihatsu.

“Estar en el Japón es una experiencia muy enriquecedora y ojalá muchos estudiantes en el futuro pudieran estar aquí.

Los primeros días se extrañan mucho las costumbres, especialmente porque el idioma hace que en más de una oportunidad te sientas realmente solo. Sin embargo, poco a poco te vas adaptando a esta nueva forma de vida, lo que ha implicado un cambio no sólo en el horario (14 horas de diferencia), sino en la comida, las personas y hasta en la forma de comportarte.

 

 

La cultura japonesa dista mucho de la nuestra. Es interesante analizar la manera en la que actúan, visten, comen o hablan. Existen muchas reglas en la sociedad que aunque no están escritas, la gente las sigue; por ejemplo, está prohibido hablar por celular en los trenes porque el ruido de tu voz molesta a los demás.

De mi experiencia con la comida debo decir que ha sido excelente. Todo es muy saludable y la base de la alimentación japonesa es el arroz y los frutos del mar, tales como camarones, pescados y algas.

Los trenes son demasiado puntuales, las estaciones lindísimas, los templos bien cuidados, los parques en perfecto estado y las ciudades impresionantes. Tokyo es simplemente una ciudad espectacular: inmensa, pero al mismo tiempo limpia, organizada, llena de parques, puentes y edificios que reflejan el ambiente cosmopolita que se percibe cuando recorres sus calles.

Vivo en una pequeña ciudad llamada Yamato, a 40 minutos de Omori, Tokyo, lugar donde está la oficina. La gente en el trabajo es estupenda; demasiado cálida y atenta. Les sorprende nuestro país, y siempre están atentos a lo que pueda hablar de Japón y de Colombia, ya que les gusta que les hable de las diferencias. A la hora del almuerzo mis compañeras siempre me preguntan acerca de la vida allá, y en más de una oportunidad me han comentado que tenían una imagen diferente de Colombia.

Los sábados asisto a clases de japonés en mi ciudad. Aunque el idioma es interesante, toma tiempo aprenderlo y a los japoneses les gusta que por lo menos hagas el intento de decir algunas palabras básicas como el saludo, la despedida o las gracias”.

 

 

 

 

Ir al contenido