Raúl Cuero y su búsqueda de la vida

Dic 5, 2012 | Institucional

Por Ricardo Jaramillo P.
Desde los años 60, cuando iniciaron las exploraciones espaciales a Marte, encontrar vida es la obsesión del mundo científico; pensar en seres vivientes en un ambiente hostil como el del ‘planeta rojo’ suena a cuento de ciencia ficción, pero un colombiano podría hacer eso realidad.

Se trata de Raúl Cuero Rengifo, un microbiólogo que nació hace 64 años en Buenaventura (Valle del Cauca), quien tiene más de 25 inventos y cuyas investigaciones le llevaron a crear una proteína natural que bloquea la radiación ultravioleta, regula el calor y podría dar origen a nuevas formas de vida, lo que se conoce como biogénesis.

Precisamente ese descubrimiento fue el que hizo que la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (Nasa) se fijara en él y le otorgara por segunda vez el premio de tecnología “Tech brief”; además, le financia su investigación -con pocos recursos, según dice Cuero Rengifo-, para implementarla en los próximos años en Marte.

“La molécula que descubrí es una proteína que bloquea los rayos ultravioleta, por lo tanto la puedo clonar en una planta y hacer que crezca en un ambiente así, como el de Marte, donde también hay mucho hierro y la proteína le dará protección contra esos aspectos; entonces si la planta crece allí, mediante la fotosíntesis va a producir oxígeno y todos sabemos que el oxígeno es la fuente de la vida. Espero que en uno o dos años la Nasa empiece a implementar este trabajo en Marte”, sostiene.

Cuero Rengifo estuvo en la UNAB el jueves 22 de noviembre como conferencista invitado al seminario “Investigación científica e innovación tecnológica” organizado por el Centro de Investigaciones Biomédicas, con el apoyo de la Zona Franca Permanente Especial en Salud en Santander, Fosunab. Vivir la UNAB dialogó con él.

 

¿Qué es la biogénesis?

Es el origen de la vida. Desde muy chico me interesé por ese tema porque crecí con principios cristianos, siempre me llamaron la atención dos cosas: la presencia Divina, lo que le inculcaban a uno que Dios estaba en todas partes, y la Santísima Trinidad; entonces leyendo sobre eso me ponía a hacer experimentos con lagartijas y eso me entusiasmó para estudiar Biología, sin embargo seguía latente en mi cabeza el origen de la vida.

 

¿Y pudo resolver su inquietud?

En eso estoy trabajando. Cuando fui a Estados Unidos quise implementar desde un principio ese tema: el origen de la vida, pero obviamente ninguna institución me iba a apoyar en encontrar la respuesta; en los años 90 la Nasa empezó a trabajar fuertemente en la investigación sobre vida en Marte, les hice propuestas científicas sobre cómo la vida podría existir allá y ahí fue cuando empecé a hacer investigaciones para ellos.

Lo que les dije fue que aunque hubiese agua en Marte sería difícil encontrar vida allá porque el agua que encuentren en ese planeta no es como la de aquí; lo más importante es que la vida se origina en material sólido, como el suelo, y que la electroconductividad, es decir, la energía, es clave para darle origen a la vida.

 

¿Es cierto que la ciencia y la religión no pueden ir de la mano?

Para mí nunca ha existido esa dualidad; para ningún científico creativo hay dualidad entre la ciencia y la religión, por una razón muy sencilla: ambas fueron creadas por el hombre; son dos caminos distintos para percibir la existencia del individuo.

 

¿Cree en Dios?

No en la forma religiosa que me lo explica, pero sí creo que hay un orden supremo al que la gente puede llamar Dios; quizás yo no lo llame así, es una cuestión de semántica.

 

Tiene más de 25 inventos, ¿qué quiere demostrar con ellos?

Que se puede investigar en cosas que son de beneficio para la sociedad; lo importante es saber que aún hay muchas cosas por hacer que pueden beneficiarla.

 

Empezó a investigar desde niño. ¿Cómo se ha adaptado a los cambios tecnológicos de los últimos 50 años?

Con la creatividad. La tecnología funciona con lo conocido, la ciencia con lo desconocido, siendo creativo, con el pensamiento; la tecnología es lo más fácil que existe, lo más difícil es mantener la creatividad, el conocimiento.

 

¿Y las nuevas generaciones cómo pueden potenciar esa creatividad?

Mediante oportunidades dadas no solamente por los colegios sino por los padres, que los expongan desde muy niños a la naturaleza constantemente, como lo hice yo y como lo digo en mis libros, y no estar encerrados en un salón con un computador, sino que vean las plantas, los animales y el ambiente físico, que los toquen, los sientan y hagan trabajos manuales constantemente.

 

En ese aspecto, ¿cuál es el papel de las universidades?

Primero hay que  hacer la distinción que las universidades no son fábricas sino fuentes de conocimiento; una fábrica es algo mecánico, una fuente es un proceso; entonces las universidades deben proveer procesos para crear.

 

¿Cuál es el futuro de la humanidad?

Me gustaría saberlo (risas), pero no me preocupa porque cuando uno mira las cosas en perspectiva, el futuro es más corto de lo que uno cree, lo largo es el presente; el futuro se define por lo que uno haga en el presente.

Lo que sí puedo advertir es que el mundo está ahora en un proceso de conceptualización de una nueva revolución industrial y eso le va a llevar varias décadas, unas tres generaciones. El resultado es difícil de predecir, pero lo positivo es que el mundo está creando nuevas ideas, procedimientos y estilos de vida.

 

¿Pero para ver todos esos adelantos científicos tendremos que vivir en Estados Unidos o Japón?

No, hoy no hay necesidad de eso como antes. No hay que vivir allá porque cuando se dan los resultados de una investigación se aplican en todas partes y los medios de comunicación y de información son vastos y llegan simultáneamente a todos los rincones del mundo; ahora, el conocimiento lo pueden tener, pero el uso del mismo puede demorar un poquito dependiendo de las estrategias y posibilidades económicas del país que lo quiera implementar.

 

En su trabajo de hoy, ¿qué extraña del de hace 30 o 40 años?

Nada, porque esto es un proceso evolutivo. Lo anterior me dio la energía y las bases de pensamiento que hoy en día utilizo y no lo extraño porque di todo lo mejor de mi potencial y cuando uno hace eso no echa de menos las cosas, las estoy aplicando ahora.

 

Inventos, biogénesis investigación… ¿son temas reservados para ‘comelibros’ o genios?

No, más bien para gente que sea dedicada, que esté enfocada, que trabaje con las manos, que tenga una pasión por las cosas y gran capacidad de observación.

 

¿Qué le falta a este país para ser reconocido internacionalmente por sus aspectos positivos y no por los negativos?

Lo primero es no preocuparnos por pretender ser el “mejor país del mundo”, eso es una utopía, ningún país es mejor que otro, pues el concepto de “mejor” no se mide con un solo parámetro, sino con muchos: bondad, creatividad, inteligencia… para ser legitimizado debe eliminar los conceptos de perfeccionismo y fatalismo, eso le sobra a Colombia; debemos ser menos perfeccionistas y buscar la excelencia, ser menos fatalistas y buscar el positivismo.

 

¿Cuál va a ser su próxima investigación?

La creatividad es algo continuo, los resultados del proceso que hago en un momento determinado me llevan a lo próximo; por ahora estoy en esta investigación, me divierto con lo que estoy haciendo, con gran pasión, pues crear es lo máximo, es el objetivo último de todo el mundo. Esto seguramente me va a llevar a otras cosas que todavía no sé cuáles son, tengo que ser fiel a la naturaleza de mi proceso.

 

¿Usted podría ser el segundo Premio Nobel de Colombia?

No sé (risas)… No he soñado con eso, uno no debe hacer las cosas con las que se divierte esperando una recompensa, porque uno ya está satisfecho, contento haciendo las cosas; la emoción esa grande que uno tiene por hacer eso no la reemplaza ni la aumenta la opinión de otros individuos; el que una persona me diga: “Usted es bueno”, no es igual, porque sé que estoy haciendo cosas buenas; esos son los procesos de los que uno tiene liberarse: esperar que otras personas lo estén reconociendo a uno.

 

De todos sus inventos, ¿cuál es su preferido?

Haber creado los Parques de la Creatividad; allí les enseño a los jóvenes a inventar, no a ser buenos estudiantes porque ya lo son. En los Parques se han creado más de diez tecnologías que ya están patentadas y tenemos 23 en proceso; actualmente tenemos 27 jóvenes inventores en Manizales, cinco en Bucaramanga y en diciembre abriremos un nuevo Parque en Medellín y próximamente uno en Panamá.

 

 

 

 

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