Reportaje inédito a Don Armando Puyana Puyana

Jul 3, 2007 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Con su voz, grave y pausada, se?ala: ?En mi familia no tuve hijos, entonces mi hijo es la universidad y los cinco mil muchachos que est?n all??.

En la sala dise?ada para peque?as reuniones ubicada al lado de su oficina en Urbanas, sentado en una de las ocho sillas al frente de una inmensa mesa rectangular, donde reposan? varios marcadores de colores, l?pices, un radio, un calendario, una calculadora y carpetas que contienen documentos de la universidad, Armando Puyana Puyana proyecta la imagen de un hombre sobrio y met?dico que se siente a gusto en su ambiente de trabajo. Un retroproyector? en un extremo del sal?n y un papel?grafo del cual cuelgan varios mapas, en el otro, completan el espacio que es iluminado por el? colorido de dos cuadros en donde se observan flores y aves de picos largos que quieren escapar de las pinturas. No es un sitio lujoso, pero s? confortable y acogedor. M?s que el despacho del ejecutivo de ?xito, el espacio transmite la ?ntima sensaci?n del refugio de una persona laboriosa.

Para hablar de la UNAB, hay que empezar por el colegio. ?Qu? lo motivo a vincularse a la obra del? Instituto Caldas?
?
?Realmente la motivaci?n para vincularme a esta obra es una de aquellas cosas que le salen a uno impremeditadamente. Quiz? influy? el hecho de que hubiese recibido un maltrato en alg?n otro instituto educativo, no de Bucaramanga sino de Bogot?, y entonces eso pudo haber influido para contribuir a la formaci?n de una instituci?n no confesional?.
Fue en el colegio San Bartolom? de Bogot? cuando Puyana cursaba el quinto de bachillerato. Una ?pelea con los curas?, como ?l la califica, cambi? sus planes y lo llev? a abandonar el bachillerato cl?sico para dedicarse a estudiar Comercio. As? lo hizo durante tres a?os, primero en la Bolivariana de Medell?n y luego en la Escuela Nacional de Comercio de Bogot?? -?la misma escuela de Julio C?sar Turbay?, anota-. Uno de sus mayores orgullos acad?micos lo constituye el curso de Alta Gerencia que tom? en 1970 con profesores del Harvard Bussines Institute,? tra?dos por Incolda de Medell?n.

La voluntad hace milagros

El rechazo a esa experiencia vivida en su primera ?poca de estudiante, es el antecedente lejano de dos decisiones importantes que tomar?a a favor de la instituci?n que ahora preside: ser uno de los fundadores de la Corporaci?n Instituto Caldas en 1954 para apoyar la labor del colegio que ofrec?a una educaci?n sin dogmatismos y promover en 1969 la creaci?n de la Escuela de Administraci?n y Finanzas, EDAF, que marc? el nacimiento de la UNAB como Corporaci?n Universitaria.
?La mayor colaboraci?n que se prest? en esa ?poca fue sin duda la consecuci?n del primer terreno propio para comenzar a construir la sede. El colegio pas? por varias casas en arriendo y finalmente logramos conseguir 6 mil metros cuadrados en el terreno donde funciona hoy la Universidad; luego esto se aument? a 30 mil metros cuadrados. La donaci?n de estos terrenos la hizo la firma Urbanas. Se cont? con peque?os auxilios que consiguieron entonces el doctor Alfonso G?mez G?mez y don Mario D?az Herrera. Dos personas m?s, que nos acompa?aron en la creaci?n de la etapa universitaria, fueron el doctor Gabriel Gal?n Sarmiento ?hermano mayor de Luis Carlos Gal?n? y Guillermo Shaffer Rasero, quien organiz? la primera Facultad que nace como Escuela de Administraci?n y Finanzas. Y desde el comienzo, con un manejo muy cuidadoso de los recursos aportados por los estudiantes en las matr?culas, se fue generando el milagro?.
Un milagro en el que Puyana Puyana crey? siempre con un optimismo sin medida? que se reflejaba en su entusiasmo para asumir los retos y para vencer las dudas que a veces asaltaban, inclusive, a los iniciadores de la obra, como sucedi? con la Facultad de Derecho, semillero de abogados y pol?ticos que le han dado lustre a la instituci?n y a la regi?n, cuya creaci?n gener? en principio cierta resistencia.
?Cuando solamente exist?a la EDAF y estando ausente el Doctor G?mez G?mez del pa?s en la embajada de Colombia en la Uni?n Sovi?tica, se nos ocurri? a Gabriel Gal?n Sarmiento, ingeniero el?ctrico y administrador;? a don Mario D?az y a m?, fundar la Facultad de Derecho. Algunos se opusieron a la idea, argumentando que era un gremio muy dif?cil de manejar. Sin embargo, nosotros vimos que hab?a una inclinaci?n tradicional de los santandereanos por las disciplinas del Derecho ?ha habido abogados famosos y sigue habi?ndolos? y todos ten?an que ir a estudiar a Bogot? irremediablemente o a Popay?n o a otra parte. Aquello no parec?a muy justo. Finalmente los no abogados ganamos la pelea?.

?Ese esp?ritu de riesgo que ha caracterizado a la Universidad en los momentos cruciales y que le ha permitido sacar adelante proyectos que en principio parec?an irrealizables, se lo ha transmitido usted por su condici?n de empresario a quien le gusta asumir retos? ?Es usted un hombre de riesgos??

?Indudablemente s?, porque si no se hubieran tomado esas iniciativas con toda seguridad no existir?a la Universidad. No era una empresa completamente segura, pero la verdad es que se ha venido saliendo adelante. Desde luego estamos en un momento en que es conveniente hacer una pausa, teniendo ya diez facultades formadas, es conveniente afianzarlas, hacerlas m?s eficaces, m?s eficientes en calidad acad?mica. Hoy en d?a? lo que se tiene se valora f?cilmente en veinte millones de d?lares y pensamos que si las cosas se siguen manejando como hasta ahora, vamos a dedicarle una cantidad importante de recursos al mejoramiento de la calidad acad?mica y a la investigaci?n?.

Mejor que lo so?ado?

Las grandes manos de don Armando Puyana toman una y otra vez los documentos sobre la UNAB que reposan en la mesa. Una revista de pasta roja que resume la historia de los primeros treinta a?os? de la Corporaci?n; el cat?logo de presentaci?n de la Universidad,? ilustrado con fotograf?as que muestran a estudiantes en los diferentes espacios de su moderna edificaci?n, rodeada siempre de zonas verdes; cartas; plegables e informes de la Junta Directiva con estad?sticas que indican el desarrollo de esta instituci?n educativa. Mientras conversa sobre la universidad, don Armando toca esos documentos pero no los lee. Es como si bastara palparlos para recordar los datos que contienen y que hablan de una obra m?s espiritual que material y que el conoce muy bien porque ha ayudado a levantarla ladrillo a ladrillo, facultad por facultad. Y entonces surge la pregunta inevitable:

?La UNAB de hoy, se parece a la universidad? que alguna vez so?? Armando Puyana?

?Yo creo que est? sali?ndose casi del sue?o?, dice y sonr?e. ?En realidad, de verdad, s? considero que se ha cumplido ese sue?o, aunque de todas maneras uno nunca debe darse por satisfecho con lo que tiene, as? digan que eso es pecado?. Y ahora es la risa que le levanta el mostacho y le agranda los ojos con un nuevo brillo de felicidad, la que permite descubrir al hombre jovial que se esconde detr?s de esa apariencia de hombre parco y serio que acompa?a su erguida figura.

Ese Armando Puyana de hace cuarenta a?os, cuando se vincul? a este proyecto educativo, ?C?mo era? ?C?mo lo ve hoy?
?A ver…treinta y tres a?os…?

Por un momento, don Armando hace un breve silencio y entrecierra los ojos como si buscara en su interior la imagen de aquel adulto vigoroso que a los 33 a?os de edad resum?a? la historia del ni?o que naci? el primer d?a de octubre de 1921 en el ambiente de leyenda de la Casa del Diablo; que muy temprano, a los seis a?os, perdi? a su padre don Alejandro Puyana, hijo de Don David ; que hizo sus primeras letras con las ?se?oritas Sarmiento? de Bucaramanga y estudi? luego en el Gimnasio Moderno de Bogot?, en el San Pedro Claver de Bucaramanga y nuevamente en Bogot? en el Colegio San Bartolom? donde pele? con los curas porque le negaron el permiso para asistir al sepelio del? expresidente liberal Enrique Olaya Herrera; que se prepar? para ser comerciante y comenz? vendiendo seguros de vida; que en 1941 empez? a trabajar en la rama de licores con ?Puyana & Compa??a? y cinco a?os m?s tarde se vincul? a ?Urbanas?, una empresa familiar que desde entonces ha impulsado el crecimiento urban?stico del ?rea Metropolitana de Bucaramanga.
Y despu?s de este repaso fugaz por su memoria, concluye: ?…No; yo siempre he sido igual, un poquito impulsivo. He sido la misma persona. No hay grandes diferencias?.

?Y c?mo define su car?cter?

??Un car?cter fuerte, independiente. No me gusta estar en una sola actividad. Me gusta estar en varias. Entonces, en los ?ltimos cuarenta a?os me he repartido entre la Universidad y el negocio de licores de Puyana y la actividad de construcci?n de Urbanas. Y algo de otras cositas por ah?, como hobbies…?.? Y sonr?e de nuevo.

Hobbies, ?c?mo cu?les?

?Pues deportes, escribir para el peri?dico…leer. Me gusta leer historia. Hay poco tiempo para leer. Los peri?dicos, las revistas y la televisi?n no lo dejan a uno leer libros?.

Un hombre de car?cter

Esa independencia de car?cter de don Armando, lo ha llevado siempre a asumir posiciones firmes respecto a la realidad nacional y a expresarlas sin ambig?edades. Y aunque nunca ha ocupado una curul en ninguna corporaci?n p?blica, porque, seg?n confiesa: ?me gusta la pol?tica, pero marginalmente?, sus columnas de opini?n y sus intervenciones en actos p?blicos le han servido de tribuna para sus ideas. No le ofende que lo llamen capitalista, porque ?ese es el sistema que brinda las mayores oportunidades a todos?. Detesta el marxismo. No cree ?en los que se dicen salvadores del pueblo a trav?s de la acci?n guerrillera?. Es consciente que la empresa mal manejada es el peor enemigo del progreso y es un duro cr?tico del Estado ineficiente:?La primera empresa en este pa?s es el Estado. Si el Estado se maneja mal, con ineficiencia, hay perjuicio para todos, absolutamente para todos?, afirma.
Don Armando asegura que todos los ciudadanos deben hacer aportes para que Colombia sea un mejor lugar para vivir. ?Por eso hay que aprender a pagar impuestos, dice, pero tambi?n hay que aprender a manejarlos, no dejar que se los roben o los malbaraten,? porque entonces no hay aliciente para pagarlos?.
Sostiene que el pa?s ha avanzado, al mejorar el nivel de vida de una clase media importante, pero reconoce que a?n hay mucha gente en malas condiciones y sin muchas perspectivas econ?micas. Y agrega: ?Mediante un adecuado manejo del capital se puede lograr un verdadero desarrollo que le mejore el nivel de vida a la gente y acabe con la miseria para la mayor cantidad de colombianos?.
Visionario y emprendedor, este hombre ha hecho de la vida su mejor escuela. La relaci?n entre sus negocios y su af?n de nuevos conocimientos, lo llevan cada a?o a explorar la realidad de otros pa?ses para ampliar sus puntos de referencia con las otras culturas. ?Una vez un amigo paisa me dijo: ?Cada vez que me comienzan a parecer altos los edificios de Bogot?, inmediatamente cojo un avi?n y me voy a Nueva York?. Yo pienso lo mismo. Para poder hacer algo en un medio peque?o? es muy importante andar desparroquializado. Si uno no viaja, si no ve, si no conoce cosas distintas, no est? en capacidad de forjar nada?.
Escuch?ndolo hablar con la firmeza de sus convicciones; observado sus ademanes seguros; sorprendi?ndolo con la risa espont?nea que interrumpe su seriedad habitual; vi?ndolo exhibir con orgullo su diploma del Harvard Bussines School; descubriendo la sobriedad acogedora de su sitio de trabajo y la informalidad de su vestimenta deportiva; contagi?ndose con la emoci?n que lo invade cuando menciona la UNAB; la figura de Armando Puyana Puyana ?con su porte aristocr?tico y su aire de persona influyente y severa- se va llenando de nuevos y complejos matices para dejar ver al hombre que realmente pocos conocen.

?Se siente querido, respetado o temido por quienes lo rodean?

?Todo eso. Yo creo que la persona que me conoce, me quiere. La que no me conoce puede temerme o puede odiarme, pero realmente la que me conoce, me quiere?.

?Ha llorado alguna vez?

?Llorado…s?; en algunas oportunidades se le salen a uno las l?grimas?

?De alegr?a, de rabia o de dolor?

?De alegr?a puede ser. De rabia no. De dolor…me he vuelto como estoico para eso. La alegr?a me conmueve m?s?.

Por ?ltimo Don Armando ?Cu?l cree que es su mejor herencia para la UNAB?

?Bueno, yo creo que es el ejemplo que se ha dado para demostrar que una empresa ?yo la llamo empresa porque la hemos manejado as?, aun cuando nunca hemos repartido un centavo, porque todo se reinvierte- es la verdadera f?rmula para manejar la educaci?n; esa es la verdadera productividad de que tanto se habla ahora y que debe contar tanto en lo oficial como en lo privado?.??????????????????????

Ir al contenido