Se consolida articulación en educación

Abr 13, 2009 | Institucional

Por Ricardo Jaramillo P.

Con la presencia de María Eugenia Escobar de Sierra, asesora académica del proyecto de Educación Técnica y Tecnológica del Viceministerio de Educación Superior, se efectuó el jueves 19 de marzo en la Universidad un encuentro de representantes de las Alianzas de Santander y Norte de Santander, vinculadas al proyecto.

El encuentro, coordinado por UNAB Tecnológica, sirvió como espacio de difusión para que las Alianzas presentaran ante docentes y directivos de colegios y universidades, empresarios y funcionarios públicos de la región, las propuestas de articulación de la educación media con la superior. ¿Buscamos que esas propuestas fueran conocidas por las otras Alianzas y por las secretarías de educación que son los directos responsables de los colegios que tienen articulación¿, dijo Escobar de Sierra, en su diálogo con Vivir la UNAB.

 ¿Cómo marcha el proceso de articulación entre la educación media y superior?

Ha avanzado en distintas etapas, porque así lo han hecho también las Alianzas. Hay Alianzas -como la Tic Santander que lidera la UNAB, que ya tiene programas con Registro Calificado- que van en segundo semestre de articulación con los colegios con los que trabajan, pero  hay otras que aún no obtienen los Registros Calificados y van simplemente en la etapa de socialización, identificación de las condiciones que se dan en los colegios, de los recursos humanos y físicos de los planteles, y por eso todavía no se ha iniciado la articulación en el sentido estricto.

 ¿Hay una meta trazada por el Ministerio de Educación en cuanto a cantidad de colegios o programas vinculados con el proceso?

Este no es un tema exclusivo de las alianzas que tiene el país para atender necesidades del sector productivo; también está relacionado con el Sena y otras instituciones de educación para el trabajo y el desarrollo humano y con otras instituciones de educación superior. En ese sentido hay metas, unas propias del Proyecto de Educación Técnica y Tecnológica, que para 2010 espera tener 80.000 jóvenes de décimo y undécimo grado y 750 instituciones de educación media ya articulados, pero el país tiene como meta que en 2019 todos los jóvenes que terminen su bachillerato tengan alguna formación para el trabajo.

 Mientras en Europa las técnicos y tecnólogos son preferidos por los empleadores, en Colombia aún persiste la creencia de que esas carreras son para gente de escasos recursos o que no puede acceder a un programa profesional. ¿Cómo cambiar ese concepto?

Eso ya está empezando a cambiar. Lo que pasa es que los países de los que conocemos las experiencias exitosas, llevan ya 15 ó 20 años en el proceso mientras nosotros llevamos sólo cuatro, de los cuales dos años se han ido en el desarrollo de los programas porque tuvimos que hacer fases como aprender a entender el lenguaje del sector productivo y que éste entendiera el nuestro, y eso no fue sencillo.

En este momento ya tenemos 152 programas de educación técnica y tecnológica con Registro Calificado y lo que estamos viendo es que el proceso de articulación es el mejor motivador para cambiar esa imagen de la educación técnica y tecnológica. El hecho de que el sector productivo esté vinculado, hace que se genere demanda por los jóvenes que estamos formando y por eso muchos de ellos y sus padres de familia ven que conseguir trabajo es más fácil con este tipo de programas, además de que no se les cierra la posibilidad de continuar estudiando.

 ¿Cuál es su opinión acerca de que una universidad privada como la UNAB sea líder en la región en un aspecto que en el país es relacionado con la educación pública?

Para el Ministerio es uno de los motivos de mayor orgullo contar con universidades de la calidad de la UNAB, como instituciones que han asumido el reto de trabajar la educación técnica y tecnológica. Es el gran mensaje que se les da a los padres de familia: esto no es una educación de pobres para pobres, sino de transformación de la competitividad del país y estamos formando el tipo de profesional que el país necesita, por eso universidades como la UNAB y la Autónoma de Occidente (Cali) hoy lideran el proyecto. También nos sentimos orgullosos de que universidades públicas como la de Antioquia, Valle y la UIS, que también mostraban resistencia a tener programas de este tipo, hoy los tengan.

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