Sigue en espera la planta de alcohol

Sep 15, 2005 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Ivonne Marcela Rodríguez
periodico15@unab.edu.co
La antesala: la Ley 693 de 2001 que reglamenta la adición de un
10% de etanol a la gasolina corriente. La expectativa: un acto simbólico
en el que el presidente Álvaro Uribe y el gobernador del Departamento,
Hugo Aguilar, pusieron en diciembre pasado la primera piedra de la planta de
alcohol carburante en la hoya del río Suárez.

La planta, que estará en el municipio de Güepsa (Santander) y que
es gestionada por la empresa privada Alcol Río Suárez, prevé
una producción inicial de 150 mil litros de alcohol por día. Generaría
unos 250 empleos directos, beneficiaría a 17 mil familias cañicultoras,
mejoraría los precios de la panela y reconvertiría tecnológicamente
a este sector.

Pero desde que el gobierno anunció en 2004 el desarrollo de la planta,
los campesinos de la zona (la hoya inicia en Moniquirá y pasa por los
municipios de Barbosa, Puente Nacional, Güepsa, Oiba, Socorro hasta San
Gil) vieron un futuro promisorio en la siembra de más caña de
azúcar. Ante la ausencia de la planta de alcohol, la caña se destina
en su mayoría para la producción de panela y la consecuencia no
ha sido otra que la crisis tras el abaratamiento del producto por sobreoferta.

Carlos Arturo Velasco, secretario de Agricultura y Medio Ambiente de Barbosa,
explica que de las 45 a 50 mil hectáreas de caña que hay sembradas
en la hoya, sobran 15 mil. Lo anterior lo demuestran los precios de la panela:
“Un kilo llegó a costar en su punto más alto $800, ahora
está en $520”. Explica que para contrarrestar la situación,
los campesinos alimentan al ganado con caña, cambian los cultivos viejos
de ésta por siembras de maíz y adelantan proyectos para mejorar
la calidad de su producto.

Según el secretario de Gobierno de ese mismo municipio, Jorge Humberto
Ardila, el proyecto comprende la construcción de la planta [que demandará
más de 2 mil toneladas de caña diarias], la adecuación
de vías y la capacitación de la comunidad. Pese a que todas estas
iniciativas apuntan hacia el mejoramiento de la zona, los cañicultores
tendrán que seguir haciendo frente a su situación hasta que la
planta sea una realidad.

La producción de alcohol sólo será hasta el primer trimestre
del 2007, después de que los inversores contraten el suministro de materia
prima e inicien las construcciones, dijo Víctor Hugo Morales, secretario
de Agricultura y Desarrollo Rural del Departamento, durante la ‘II Jornada
en Energía y Desarrollo Sostenible: Oportunidades Energéticas
en el Contexto Colombiano’, que se realizó en la UNAB el 1 de septiembre.

Las razones
El tiempo que requiere un proyecto agroindustrial, el cambio de mentalidad de
los campesinos sobre la puesta en marcha de una industria y la desventaja en
infraestructura y organización de Santander respecto al Valle del Cauca,
son algunas de las razones por las que, según miembros del gobierno,
se ha demorado el proyecto.

“Más que demora, es que se pensó que era muy rápido
y no, los proyectos en agroindustria tienen una justa medida de desarrollo.
En el caso de la hoya del río Suárez, donde hay una economía
minifundista, no es simple arrancar con un proyecto que cambia totalmente la
visión de la gente”, indica Morales.

Esta última idea la comparte el secretario de Gobierno de Barbosa para
quien el retraso responde a tres factores: el poco trabajo para organizar a
la comunidad, la falta de preparación de la gente en relación
con otras formas para generar recursos y la ausencia -durante mucho tiempo-
de políticas claras para los cañicultores.

“El Valle del Cauca ya tenía los ingenios [aparatos para moler
la caña y obtener el azúcar]. Lo que les tocó adicionar
fue la parte de refinería para la producción propiamente de alcohol.
A nosotros nos toca hacer todo”, dice el alcalde de Güepsa, Edilberto
Amado. Según el mandatario, la empresa Alcol hace la gestión que
le corresponde: “Se están haciendo los diseños y se está
tramitando la licencia ambiental. Ellos ya adquirieron los terrenos para la
planta y la conducción de aguas”.

Anuncios, dificultades y propuestas
Respecto a los anuncios que ha hecho el Gobierno Nacional, Edilberto Amado sostiene
que hay disposición para colaborar con la infraestructura vial. Sin embargo,
explica el mandatario, el gobierno no arregla una vía hasta que Alcol
no inicie el proyecto que promueve: “Y ellos [Alcol] no pueden empezar
porque no se les ha entregado la licencia ambiental. Sin ésta el Municipio
de Güepsa no les puede dar la licencia de construcción”.

Por otra parte, el alcalde hace referencia a la economía informal en
la que trabajan los campesinos de la zona: dejan que el comprador ponga el precio
a su producto (panela) y saturan sus terrenos de caña cuando ésta
alcanza topes de 15 mil pesos la caja. El funcionario expresa que para subsanar
la situación, Alcol y la administración han desarrollado algunas
capacitaciones: “Pensar que esto es una empresa, que no es una cosa artesanal,
que es unaindustria”.

Para Víctor Hugo Morales el proyecto en la hoya del río Suárez
-una zona que compromete más de 40 mil hectáreas- tiene un potencial
enorme por su clima y porque en términos de productividad agrícola
supera al Valle del Cauca. “Falta el cierre financiero que tiene que hacerse ya. Los paneleros están buscando
otras opciones de plantas de alcoholes más pequeñas”.

Aunque el proyecto de la planta de alcohol en la región planea una producción
diaria de 150 mil litros, el secretario de Agricultura comenta que se podrían
tener plantas de 50 mil litros con una inversión más pequeña
y distribuidas en toda la región. “Esto sería más
eficiente, pero los inversionistas son los que en últimas deciden”,
concluye.

¿Por qué producir alcohol carburante?
El antecedente: en Estados Unidos y países vecinos como Brasil ya se
le adiciona a la gasolina etanol para oxigenarla y disminuir la contaminación
del ambiente. En Colombia la idea no dio espera, por lo que con la Ley 693 de
2001se reglamentó una adición del 10% de ese alcohol a la gasolina
corriente de Bogotá, Cali y Medellín a partir de septiembre de
2005.

Al parecer esta fecha no se cumplirá, según anuncios de los suministradores:
cinco proyectos distribuidos entre el Valle del Cauca, Cauca y Risaralda para
la producción de alcohol carburante. En la hoya del río Suárez,
el proyecto de planta de alcohol reactivará económicamente a unos
12 municipios de Santander y Boyacá

Proponen en la Cámara
La Comisión Quinta de la Cámara de Representantes debatió
hace dos semanas sobre la planta de alcohol carburante en la hoya del río
Suárez y la situación de los paneleros en Colombia.
Subsidiar con tarifas preferenciales de energía eléctrica, atar
el precio de la tonelada de caña al galón de alcohol carburante
y hacer un estudio sobre la rentabilidad del negocio del etanol en el país,
son algunas de las propuestas que hizo el representante por Santander Alirio
Villamizar, frente a la situación que afrontan las 350 mil personas que
viven de la caña panelera en Colombia.

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