Adiós temporal al alcohol y el ruido

Oct 31, 2005 | Institucional

El ambiente de fiesta, infaltable cada semana en los alrededores del Campus Central, ha desaparecido la última quincena.

La clausura temporal inició la noche del jueves 13 de octubre, durante un operativo de inspección en el que también fueron multados algunos establecimientos en otras zonas de la ciudad. Los tres locales cercanos a la UNAB fueron sellados por tratarse de bares ‘disfrazados‘ de cafeterías y restaurantes.

"Esos sitios venían siendo vigilados hace algún tiempo por cambiar de actividad comercial, provocar contaminación auditiva y perturbar la paz de los habitantes del sector y la Universidad. Se les dio todas las oportunidades procesales, se hicieron varias visitas, pero no cumplieron", comentó el inspector de la Secretaría de Gobierno, José Ángel Rodríguez.

La medida ha generado reacciones encontradas. La posición oficial de la UNAB es de satisfacción por ser la primera vez que la ley se aplica en este caso, tras varios años de denuncias. Sin embargo, algunos miembros de la comunidad universitaria que almorzaban en estos sitios se han visto afectados, mientras los dueños de los negocios vecinos dicen que la medida fue exagerada.

"Nos ha dolido muchísimo el cierre de estos locales porque sabemos que, al igual que nosotros, son familias que subsisten de ésto y que no sólo es el dueño, sino los muchachos que atienden y preparan la comida, personas que ganan un sueldo y de ahí comen y viven", comentó Liliana Toloza Carvajal, administradora de Casablanca, el cuarto establecimiento en la mira de las autoridades.

Según sus empleados, Casablanca no fue cerrado por tener todos sus documentos al día. Pero de acuerdo con la versión de los abogados de la Universidad, se debió a que los propietarios apelaron la decisión del cierre ante el Secretario de Gobierno. De resolverse este recurso en su contra, el negocio podría ser cerrado de manera definitiva, afirmaron.

Sin fecha definida

Según informó José Ángel Rodríguez, la posibilidad de reabrir los tres locales sellados no ha sido estudiada todavía. "Tenemos miles de expedientes y trabajamos con dificultad. No hemos considerado sentarnos a revisar esos recursos para ver los trámites que se ejecutarán", manifestó.

El cierre temporal, según la Ley 232 de 1995, puede durar hasta dos meses. Durante ese período, los establecimientos deben conseguir los permisos faltantes si es el caso, hacer reformas locativas y demás acciones que prueben que no incurrirán en más faltas. Así las cosas, los sellos se irán en cuestión de días o semanas, pero el alcohol y el ruido no podrán volver, ya que el cierre definitivo sería inminente.

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