Al rescate del tesoro Guane

Nov 14, 2008 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Pastor Virviescas G?mez

pavirgom@unab.edu.co

El arque?logo que en 1976 descubri? Ciudad Perdida, en la Sierra Nevada de Santa Marta, emprende ahora una nueva misi?n: elaborar el inventario y salvar el patrimonio de los Guanes, el pueblo ind?gena que habit? Santander antes de que llegaran los depredadores espa?oles.

Gilberto Cadavid es el hombre que pasar? a la historia por haber localizado y rescatado para la humanidad el lugar llamado Buritaca 200.

Ya jubilado del Instituto Colombiano de Antropolog?a (Ican), este infatigable cient?fico de mediana estatura quiere ahora realizar el trabajo m?s completo que sobre el pueblo Guane se haya hecho, pero su tarea se convierte en una compleja lucha en la que aparte de competir con los guaqueros y concienciar a quienes se prestan para comprar esas piezas del patrimonio regional, debe tocar puertas y buscar los recursos econ?micos que le permitan seguir adelante.

Ya ha dado pasos como el del montaje del Museo Guane en el Parque Nacional del Chicamocha, la clasificaci?n de 238 piezas que la UNAB adquiri? de un finquero que las extrajo de Oiba, as? como el asesoramiento al padre Daniel Carre?o, quien dirige el museo del corregimiento de Guane, municipio de Barichara.

Pero Cadavid piensa m?s all? y afirma que si las entidades departamentales y municipales no se involucran y financian su iniciativa -como deber?a ser-, entonces acudir? a la empresa privada o particulares sensibles a esta iniciativa con la que est? ligado por haber vivido en El Socorro mientras su pap? se desempe?aba como comandante del Batall?n Gal?n y alcalde militar en esa poblaci?n.

Admite que su cari?o por Santander lo motiva volver a ponerse el overol, untarse de polvo y barro, y con una paciencia infinita armarse de una brocha y un pincel, para seguir la huella de los Guanes desde la Mesa de los Santos hasta el lugar m?s rec?ndito de la geograf?a departamental donde haya evidencia de que estuvieron esos hombres y mujeres que pagaron con sus vidas la arremetida de los invasores.

?Hace falta recuperar mucha informaci?n de la cultura Guane y lamentablemente observo que Santander es una de las zonas m?s activas en guaquer?a en todo el pa?s debido a su riqueza en sitios de enterramiento que es donde se encuentra el material m?s completo?, dice Cadavid.

Un boom de la guaquer?a -actividad prohibida por la ley- que no es un fen?meno reciente, sino que viene de varias d?cadas atr?s ante la mirada pasiva de unas autoridades que no hacen nada para evitarlo y de unos compradores inescrupulosos que adquieren las piezas para decorar las salas de sus casas o para lucrarse vendi?ndolas en el exterior.

Lleg?ndose a extremos como el del municipio de Oiba donde particulares han recurrido inclusive a maquinaria pesada para localizar material cer?mico, con la consecuencia de que se destruye todo el contexto y se pierde la informaci?n.

?Tendr?amos piezas que se pueden exponer, pero no se sabe en qu? momento las utilizaron y cu?l fue su relaci?n con los otros elementos. Es como armar un rompecabezas bastante complejo y esta opci?n se pierde con la guaquer?a?, advierte Cadavid.

Este investigador sostiene que ?lo ?nico que nos dice la olla expuesta en una vitrina es que eran unos ceramistas muy buenos, que lograron una t?cnica depurada para la fabricaci?n de cer?mica? y tuvieron este comercio con otras tribus circunvecinas, pero este elemento ya se pierde porque estaba dentro de un contexto. Si se encontr? en un contexto funerario, por ejemplo, seguramente estaba con unos restos humanos, hab?a textiles y en los recipientes cer?micos se encontraban restos de comida para el tr?nsito hacia la otra vida, que se pudieran haber investigado para determinar su contenido?.

Como los conquistadores espa?oles que vinieron a arrasar y s?lo persegu?an el oro, los guaqueros contempor?neos desenfardan los cad?veres que encuentran envueltos entre cobijas y empacados dentro de una mochila funeraria, generalmente de fique. Estos delincuentes desamarran y botan lo que no les sirve, sin el reparo de que todo ese material forma parte de un contexto y que su estudio permitir?a establecer a qu? edad muri? la persona, cu?les fueron las causas, cu?les sus rasgos y en general toda la informaci?n que las nuevas t?cnicas de la antropolog?a forense permite obtener para reconstruir en buena parte la cultura Guane.

Una cultura, en concepto de Cadavid, mucho m?s avanzada que sus vecinos Muiscas, echando por el piso la opini?n errada de que los Guanes se limitaron a poblar las vegas de los r?os, consider?ndolos un ap?ndice perdido en Santander de los segundos, que fueron m?s numerosos pero no ofrecieron la resistencia heroica que s? dieron los Guanes para evitar su conquista.

Y es que los espa?oles en sus planes de ?tierra arrasada? alcanzaron a notar diferencias notables en cuanto al f?sico: ?Los Guanes eran mucho m?s altos, m?s blancos y se destacaba la belleza de la mujer, adem?s de su facilidad de aprender el idioma castellano en poco tiempo?, asevera Cadavid.

La falta de investigaci?n espec?fica ha llevado a que hoy d?a no se sepa cu?ntos habitantes conformaron este pueblo, ni de donde pudieron migrar; tampoco cu?ndo se establecieron y en qu? momento comenzaron a conformarse como una cultura s?lida y a extender su territorio. Un conjunto inmenso de datos que ?nicamente puede responder la arqueolog?a, porque lo que se tiene es una visi?n del momento de contacto con los invasores y de ah? para adelante hasta su desaparici?n, ?pero hacia atr?s desconocemos pr?cticamente todo. Hay muy pocos trabajos?.

Las tumbas Guanes son abundantes en armas, textiles y momias por las condiciones medioambientales favorables, pero Cadavid denuncia que pr?cticamente todas las cuevas de la Mesa de los Santos han sido saqueadas. ?Ojal? alg?n d?a encontremos una cueva en la que podamos hacer un estudio completo que nos proporcione datos invaluables?, dice.

Una de sus primeras ideas es que en la Mesa de los Santos se declare un ?rea de reserva dado que all? hab?a m?s de 500 hect?reas de terrazas de cultivo, un hecho inusual en el territorio precolombino (salvo en los r?os San Jorge y Sin?, y la Sierra Nevada) que indica un desarrollo avanzado de la agricultura y la necesidad de producir intensivamente con mejoramiento de suelos y regad?o.? Sin embargo, esta planicie se convirti? en las ?ltimas d?cadas en uno de los lugares preferidos por las familias adineradas de Bucaramanga, que construyen all? sus fincas de recreo o aran los terrenos sin tener la m?s remota idea de que est?n destruyendo sus propias ra?ces al no distinguir los cortes escalonados que permit?an la circulaci?n del agua sin causar problemas de erosi?n.

Este arque?logo tiene claro que la Gobernaci?n de Santander y las Alcald?as deber?an disponer el presupuesto necesario, que no es una cantidad de dinero considerable. ?Con lo que un arque?logo y su equipo trabajan durante un a?o, sale mucho m?s barato que construir cien metros de carretera y es algo que queda para beneficio de toda la comunidad?, se?ala Cadavid, quien tambi?n espera encontrar eco en otras universidades que apoyen el paso que ya dio la UNAB y colaboren en la elaboraci?n del inventario.

Lo que s? no quiere volver a escuchar de exploradores inexpertos o guaqueros, es que le digan: ?Pues s? topamos un poco de momias, pero las desengolvimos, sacamos la tela y los g?esos los botamos al precipicio?.

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