No comenzar? esta historia como las dem?s, no utilizar? aquellas frases que solemos utilizar en los cuentos como ??rase una vez? o ?hace mucho tiempo?, es m?s, mi historia no narrar? el pasado de una persona, sino que iniciar? por su futuro, como un peque?o viaje a a?os venideros en la vida de aquella mujer que vi en mis sue?os y vi c?mo su peque?o mundo marchito floreci? como una rosa en el verano.

Como primer paso me presentar?, mi nombre es FreUd, a?n no descubro por qu? mi madre que tristemente ya no est? conmigo, me puso ese nombre, que adem?s de ser feo, es dif?cil de pronunciar, pero si s? que desde hace algunos a?os debido a un don especial que tengo, puedo interpretar sue?os o tener visiones de un futuro no muy lejano. Ahora bien, mi historia comienza con mi sue?o de anoche, aquel sue?o que me mostr? una hermosa dama cuyo nombre a?n no recuerdo y cuya mirada atrap? y despert? los m?s intensos sentimientos que no cre?a que existieran en m?.

Esta preciosa mujer como una diosa, era alta, de aquellas alturas refinadas que se dan en muy pocas mujeres de un muy fino perfil, de cabello oscuro como la noche, pero recuerdo que cuando el sol tocaba sus peque?os y ondulados rizos, sol?a esclarecerse de manera tan sorprendente para te?irse de un color casta?o claro, delgada con curvas no tan marcadas, piel trigue?a dorada como el oro, pero ante mis ojos brillaba a?n m?s que una joya, labios delgados que atra?an miradas y de una sonrisa de ni?a que mostraba una gran inocencia, delicadeza y ternura.

La mir? casi por dos horas seguidas, ella estaba all? sentada en la cafeter?a que quedaba en la esquina del parque cerca de mi casa, pareciera tener unos 32 a?os m?s o menos y a pesar de la madurez con que se mostraba, la ni?a que ten?a dentro sol?a salir cada vez que se re?a leyendo el libro que ten?a entre sus manos, delgadas y tersas a las cuales miraba profundamente.

Estaba tan placenteramente vi?ndola, pero de repente todo se cort?, la imagen de ella sentada en la cafeter?a leyendo un libro se borr?, como si desapareciera en la nada y como si fuera poco, aparezco sentado en la sala de una casa tenebrosa como esas que son nombradas en las historias de terror y con solo estar all? ya sent?a la piel erizada y un miedo profundo en mi coraz?n. De pronto oigo el ruido de una puerta y de ella sale aquella mujer que hab?a visto en la cafeter?a, pero a?n m?s joven, aparentaba unos veinte a?os y aunque a?n conservaba esa sonrisa tierna que era imposible de olvidar, sus ojos no brillaban, estaban apagados como cuando una persona lleva algo adentro que no la deja vivir. De inmediato me pregunt? ?Por qu??, ?Por qu? ella estaba en ese lugar tan tenebroso? ?Por qu? no brillaban sus ojos como la primera vez que la vi?. En fin, decid? seguirla hasta otra habitaci?n de la casa, me imagin? que iba a ver a alguien porque llevaba una charola con agua y pastillas. Y s? era as?, ella entr? a una habitaci?n cuyo olor parec?a imitar al de un cementerio y enseguida me asom? para ver y pude notar la presencia de un hombre ya viejo, con la cara m?s cruel que haya visto en mi vida, inclusive m?s cruel que la de mi profesor de matem?ticas en la preparatoria, me dio tanto temor por su mirada que sent? el impulso de sacarla de ah? y a?n m?s cuando ?l comenz? a gritarla, pero el momento que me decid? a entrar fue cuando ?l empez? a pegarle, sent? tanta rabia que entr? violentamente a la habitaci?n donde ella yac?a tirada en el piso muy asustada, pero apenas ella me mir?, comenz? de nuevo a borrarse todo lo que all? hab?a como la primera vez y me sent? muy frustrado por dejarla all? tan indefensa y sola.

Despu?s de todo lo que hab?a pasado cerr? los ojos para ya no tener que vivir ese dolor que sent?a al separarme de una mujer tan extra?a y tan ajena para m?, pero que me hab?a enamorado sin ni siquiera poder predecirlo, y cuando los abr?, estaba en un columpio en la parte trasera de una casa vieja y a mi lado estaba ella, pero era una ni?a, ten?a por lo menos catorce a?os, y era muy hermosa, adem?s continuaba teniendo esa sonrisa de ?ngel que no dej? ni siquiera en aquellos momentos horribles que la vi vivir, pero a?n notaba esa mirada triste y oscura que mostraba el dolor en su alma por m?s que tratara de ocultarlo. En fin, despu?s de unos minutos de silencio, ella me pregunt? mi nombre y creo que fue el momento m?s m?gico que he vivido al o?r por primera vez su voz tan dulce, que perturb? la m?a y cuando por fin le contest? escuch? su risa tan pura como una canci?n de cuna, entonces pregunt? su nombre, pero no puse mucha atenci?n porque el movimiento de sus labios me distrajo y como de costumbre alguien nos interrumpe, era una voz que hab?a escuchado antes, s? era de aquel hombre tirano e infeliz que la hab?a golpeado, la llam? a entrarse a la casa con una correa en la mano, pero antes de irse le? en sus labios una peque?a palabra que me dijo en voz baja ?s?lvame?, as? que dur? un poco en reaccionar y aunque ella ya hab?a entrado a la casa me decid?, entr?, tom? un cuchillo que encontr? en la cocina y apenas lo vi a ?l en la sala, cara a cara, me le lanc? y enterr? el cuchillo en su pecho una y otra vez, cada vez con m?s fuerza para saciar la impotencia que me hac?a sentir su existencia, hasta que ?l dej? de moverse y respirar y alc? la mirada, ella estaba frente a m?, viendo c?mo lo mataba, pero en su mirada no aparec?a ning?n gesto de terror o tristeza, m?s bien mir? directo a mis ojos, y por unos segundos alcanc? a pensar que la ten?a, pero abruptamente vuelvo a mi realidad, a aquel lugar que estaba antes de quedarme dormido y de solo ver que ella ya no estaba ah?, ese lugar, mi casa, era el m?s solo y triste del planeta.

Sin remedio y con mucha nostalgia dentro de mi alma, de esa que carcome los huesos, decid? ir a la cafeter?a donde la vi tan apacible y linda leyendo con toda la tranquilidad que puede dar solo el vivir feliz y me acerqu? a la mesa donde ella hab?a estado y cu?l es mi sorpresa, all? estaba el libro que ella estaba leyendo ese d?a, qued? tan at?nito que me pellizqu? para ver si continuaba so?ando, pero no era as?, estaba despierto, as? que lo tom? r?pidamente y lo abr?, cuando lo revis?, mir? que todas las p?ginas estaban en blanco con una peque?a frasecita que hab?a en la parte inferior que dec?a: ?gracias por darle muerte, gracias por darme libertad?, a?n m?s sorprendido, pero seguro de que se refer?a a m?, llegu? f?cilmente hasta la ?ltima hoja y en ella vi un retrato a mano de mi rostro y debajo el nombre de aquella mujer que hab?a dividido mi existencia en dos: ?ngela.

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