Aprendiendo con señas

Mar 2, 2009 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Jorge Luis Jim?nez Garc?a
jjimenez3@unab.edu.co

Luis Alberto P?rez Morales es un estudiante de Dise?o y administraci?n de sistemas de las Unidades Tecnol?gicas de Santander (UTS), que pronto piensa hacerse las tan de moda ?rastas?, sin importarle que jam?s haya escuchado No woman no cry y menos, la voz del legendario Bob Marley.
Pero esto no le interesa, porque tambi?n recibe clases de electr?nica y fundamentos de marketing sin escuchar a sus profesores. ?l es uno de los cuatro j?venes que despu?s de graduarse del colegio Centrarehabilitar en 2004, tuvieron que esperar hasta 2008 para poder ingresar a una instituci?n de educaci?n superior.

En el segundo semestre 2008, ?lvaro Albarrac?n Acevedo de 23 a?os; Cindy Dayanna C?rdenas Velasco de 22; C?sar Augusto Beltr?n Mantilla de 21 y Luis Alberto de 23, pasaron por la primiparada de la universidad.
Pero comentan que lo hicieron con entusiasmo por lo que significaba para ellos poder ingresar a estudiar una carrera profesional despu?s de pasar cerca de 1.825 d?as esperando el momento.
?Desde que sal? del colegio trabaj? como mesero, empacador y auxiliar de bodega. Quer?a estudiar en la Universidad Industrial de Santander (UIS), pero no fue posible por mi discapacidad, lo mismo en la Universidad Santo Tom?s. Ahora estoy estudiando una carrera que espero me sirva para ayudar a personas como nosotros?, dice Albarrac?n.

Diana Casta?eda Villamizar no est? matriculada en esta carrera y a pesar de esto tiene que asistir a todas las clases porque sin ella estos j?venes no podr?an aprender. Diana es su int?rprete en este segundo semestre y fue por razones personales que decidi? aprender el lenguaje de se?as, pues en su familia tambi?n hay personas con discapacidad auditiva.
?Lo hago por ayudarlos, porque es satisfactorio ver que ellos puedan tener lo mismo que uno y conozcan cosas nuevas. Es complicado a veces saber traducir tal cual habla el profesor en la clase, porque hay palabras que no tienen se?as. Por eso siempre hablo con el docente antes de la clase sobre los temas, para saber qu? lenguaje debo aprender?, comenta Casta?eda.

En las clases los cuatro se sientan siempre en los primeros puestos y? Diana, para traducirles, lo hace de espaldas al tablero. Cuando alguno de ellos participa, el resto del sal?n se queda en silencio esperando que las se?as terminen y saber qu? est? diciendo.
En la clase hay 26 personas con ellos y algunas ya saben expresarse por medio de se?as, a diferencia de los primeros d?as en los que seg?n Cesar Beltr?n, se sent?a nervioso por sus compa?eros, a los que llama ?oyentes?. ?l confiesa que en un principio era intimidante estar entre tanta gente y ser diferente, pero la comunicaci?n fue fluyendo con expresiones o por una especie de chateo con peque?as frases escritas en alguna hoja, el cual utilizan con las personas que no manejan su lenguaje para saber las cosas b?sicas como el nombre, la edad y de d?nde es. ?

Gracias a los tr?mites que la Fundaci?n Unicornio realiz? es que estos j?venes est?n estudiando.
Bas?ndose en el derecho de igualdad, esta ong logr? que fueran admitidos en la instituci?n, la cual corre con los gastos del int?rprete, cosa que no hicieron algunas universidades privadas de la regi?n, argumentando que el costo de ?ste deber?a suplirse por el estudiante. ?Todas las personas tienen derecho a recibir las mismas oportunidades como lo dice el Art?culo 13 de nuestra Constituci?n. Desafortunadamente en la UIS las admisiones se hacen por medio del puntaje del Icfes, y no existen pruebas para personas discapacitadas. Una cosa es el espa?ol y otra el lenguaje de se?as?, afirma Pilar Pinz?n, presidenta de la Fundaci?n. ?

Todos comparten un ideal: ayudar a su gente. Comentan que las universidades ni las construcciones de la ciudad est?n dise?adas para incluir a las personas discapacitadas y por eso quieren ser profesionales, para cambiar las cosas. Les parece que Bucaramanga se preocupa poco o nada por aquellos que tienen alguna limitaci?n sea f?sica o cognitiva.
En Colombia s?lo universidades como la de Antioquia, la Pedag?gica, la del Valle y la Nacional utilizan int?rpretes para sus alumnos sordos. ?No quiero ser un vago. Hay muchas cosas que no conocemos pero podemos aprender y ayudar a personas como nosotros en un futuro y es lo que deseo?, se?ala Luis Alberto.

El mundo de la universidad les ha parecido emocionante. Conocer gente, pasar el tiempo afuera de un sal?n de clase o en la cafeter?a, son cosas que valoran. Y aunque a veces el saludo con otros se limita a una sonrisa o levantar el pulgar en se?al de que todo est? bien, no se acomplejan ni se desaniman.
Claudia Berenice Mart?nez, profesora, da su clase pase?ndose por el sal?n mientras Diana mueve sus manos. ?Ten?a miedo porque no sab?a qu? hacer para hacerme entender, pero la int?rprete me dijo que ese era su papel y que no me preocupara. Poco a poco tom? confianza y ahora es bueno ver que ellos participan m?s que los otros. He tratado de estudiar el alfabeto de se?as porque a veces siento que no estoy dando todo lo que puedo?, manifiesta la docente.?

Aseguran que sus compa?eros los respetan y no han tenido ning?n problema con ellos. Lizeth Piedrahita C?ceres est? en la misma clase de mercadeo y es del ?parche?, ?salimos juntos, hacemos paseos y otras cosas. Pocas personas nos animamos a ver realmente c?mo son, uno aprende de ellos pero es necesario compartir tiempo y estar dispuesta a aprender algunas se?as?.
Lo mismo opina Juan Carlos D?az D?az, coordinador del programa de Dise?o y administraci?n de sistemas: ?Todo es cuesti?n de tiempo y de detectar c?mo se puede mejorar la relaci?n con ellos. Est?n ac? porque todos tenemos los mismos derechos y cada persona tiene sus deseos de superarse?.
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?Un amor silencioso

Cindy Dayanna conoci? a Gustavo Adolfo Ospina Garc?a en el sal?n, en agosto del a?o pasado. Comenzaron a comunicarse por Internet por medio del chat y poco a poco se enamoraron.
Con gestos ?y papelitos que intercambiaban en cada clase, se dieron cuenta de que hab?a una afinidad que pasaba de la simple amistad y decidieron ?cuadrarse? en octubre. Cindy dice que se sinti? atra?da porque ?l es muy ?gracioso y buena gente?, incluso tiene un anillo que Gustavo le regal? como s?mbolo de su fidelidad.

Para ?l no fue f?cil conocerla porque no se entend?an ?ni p?o?. ?No le pon?a cuidado a eso de las se?as pero a medida de que pasaban las clases pudimos comunicarnos mejor.
Estudiamos juntos y le ayudo con los temas que no entiende?, dice Ospina. Salen a cine y a comer como cualquier otra pareja. Cuando se le pregunta a Cindy si hacen trampa en los parciales con ayudas de se?as, ella se r?e e indica con sus manos que s?lo ?un poquito?. No piensa en eso del matrimonio, dice que ahora vino a las Unidades a estudiar y aprovechar la oportunidad que le dieron a ella y a sus compa?eros.

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