Arquitectura empresarial, una alternativa de desarrollo

Nov 22, 2011 | Institucional

Por Ricardo Jaramillo P.
El diccionario de la Real Academia Española define la palabra ‘arquitectura’ en su primera acepción como “el arte de proyectar y construir edificios”, y en las siguientes la combina con otras palabras para crear nuevos conceptos, es así como aparecen las arquitecturas hidráulica, militar, naval y religiosa. Sin embargo, la RAE no contempla aún un término que en la última década ha entrado en boga en las organizaciones: la arquitectura empresarial.

Este fue uno de los temas tratados el jueves 10 de noviembre en el Auditorio “Jesús Alberto ReyMariño” con ocasión de la celebración de los 20 años de la Facultad de Ingeniería de Sistemas. A dicha actividad fue invitado Andrés Felipe Millán, director del programa de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Santiago de Cali y quien además forma parte de Itea Solutions, una empresa especializada en soluciones de negocios apoyadas en las tecnologías de la información y las comunicaciones. Millán además es arquitecto certificado Togaf (Esquema de Arquitectura de Grupo Abierto, por su sigla en inglés) y miembro de la Asociación de Arquitectos Empresariales (AEA) de Open Group.

“No es fácil explicar este tema porque tiene muchos componentes técnicos, pero se puede entender si miramos el siguiente ejemplo: todos estamos familiarizados con lo que hace un arquitecto, esa persona que construye un edificio: elabora los planos detallados, mira los materiales que necesita para construirlo y luego ayuda en su construcción, hasta que está completamente terminado; en la arquitectura empresarial es lo mismo, solo que no hablamos de un edificio sino de una empresa; es decir, la empresa necesita alguien que le haga unos ‘planos’, alguien que levante una información detallada y diga cuáles son las características que debería tener la empresa, describir los procesos de negocio, perfiles de su personal, proveedores, etc. y todo eso al final repercute en su ejecución”, le explicó a Vivir la UNAB.

Las empresas de amplia trayectoria en el tiempo han sobrevivido sin el concepto de arquitectura empresarial, ¿entonces para qué hacerlo ahora?

Lo necesitan porque hoy día a nivel de tecnología en general, no solamente en la relacionada con computadores, hay muchísimas oportunidades y las empresas que no usan tecnología para innovar están mandadas a recoger, están perdiendo competitividad. Una empresa no es solamente su negocio o el producto que todo el mundo conoce sino cómo usan las tecnologías para hacer su negocio o elaborar su producto de manera mucho más rápida y eficiente, ahí es donde la opción del concepto de arquitectura empresarial resulta útil: las empresas buscan sus objetivos estratégicos, ya sean los de toda la vida o los nuevos que se vayan planteando, pero la diferencia es que ahora lo hacen más rápido, mejor, de manera más efectiva y logran más resultados.

¿En cuál tipo de organización vale la pena aplicar este concepto?

En cualquiera, lo pueden aplicar desde grandes empresas hasta pequeñas; lo que ocurre es que no es lo mismo hacer un edificio de 100 pisos que puede ser Ecopetrol, EPM o un Ministerio que son estructuras grandes y complejas, que una casa de un piso que puede ser una pyme, en la que aplicar este modelo puede ser engorroso y no se ve tanto el valor, pero sí le traería como beneficio visión de largo plazo, la opción de decir que las estrategias que tiene trazadas no se queden en el papel sino que además se vuelvan realidad.

¿Cuáles son los beneficios que las organizaciones medianas y grandes obtienen con la arquitectura empresarial?

El más grande es la capacidad de estar preparadas para el cambio, que es el gran reto que tienen las empresas hoy; es decir, tienen retos de globalización, económicos, de talento humano, etc. y frente a esas situaciones a veces las organizaciones son paquidérmicas, porque se demoran años para cambiar una unidad o para decir que esa unidad ya no sirve y mientras tanto pierden competitividad y dinero; ahí la arquitectura empresarial es una buena herramienta para que las empresas estén listas para ver esos cambios; no es la panacea, pero sí una idea que se pega de otras que ya existen, por ejemplo la planeación estratégica, se alimenta de ella para hacer el mapa estructural, pero además todas las cosas que tiene la organización siguen siendo útiles.

¿En el país cuáles empresas aplican este concepto?

En Colombia se aplica poco, algunas empresas en Bogotá, Medellín y Cali lo están haciendo. Quizás el ejemplo más claro es Ecopetrol. Una compañía que tiene muchísimas empresas que se dedican desde la extracción de crudo, hasta la transformación en otros productos. Esa empresa además de ser líder en Colombia, también debe competir en el ámbito mundial. Allí comenzaron hace unos dos o tres años el proyecto, inicialmente en un área del ámbito administrativo y hoy día en Ecopetrol el concepto ya se ha expandido a otras áreas.

¿Una universidad puede usar este concepto? ¿Cuáles beneficios podría encontrar?

Aunque está en un sector específico -servicios educativos- toda universidad es una empresa, tiene su misma estructura, estrategias, procesos, aplicaciones, datos, gente, aliados, etc. y entonces se le puede aplicar arquitectura empresarial. Una de las grandes necesidades de las universidades es la Acreditación Institucional; cuando una universidad se acredita, lo hace frente a un modelo definido por el Consejo Nacional de Acreditación que dice que toda institución debe cumplir con ‘x’ o ‘y’ factores, pero resulta que ese modelo está sobre el papel, no está totalmente articulado; lo ideal es que el CNA desarrolle un modelo de referencia para universidades que quieran acreditarse, eso le permitiría mirarse frente a ese modelo de una manera más sistémica y con indicadores reales.

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