Con su música a India y Srilanka

Ene 24, 2011 | Institucional

Por Pastor Virviescas Gómez
‘El Barbero del Socorro’, agrupación integrada por los profesores de la UNAB Carlos Manuel Acosta de Lima y Edwin Castañeda, más Ricardo Varela, acaba de regresar triunfal de una gira de conciertos por Asia, invitados por el embajador de Colombia en la India, Juan Alfredo Pinto Saavedra, el Instituto Cervantes y el Consejo Indio de Relaciones Culturales.

Sonidos de tiple, guitarra y contrabajo, y aires de pasillos, bambucos y joropos conformaron el menú con el que ‘El Barbero del Socorro’ sorprendió a un público que en un primer momento los escuchó y observó con curiosidad y con el paso de los minutos terminó aplaudiendo a estos tres talentos y pidiéndoles con aplausos pero de una manera discreta ‘¡otra!, ¡otra!’. No era para menos: ‘El Barbero del Socorro’ es la primera agrupación de música andina colombiana que se presenta en esas latitudes.

Delhi -Nueva Delhi-, Calcuta, Mumbai -Bombay-, y Colombo (la ciudad más importante de la isla de Sri Lanka, en el pasado Ceilán), ocuparon la agenda en la que entre decenas de piezas no faltaron dos: ‘Ancestro’, composición de Germán Darío Pérez,  y ‘Vuela más que el viento’, del fallecido decano de la Facultad de Música de la UNAB, Jesús Alberto Rey Mariño.

Acompañados de su agente Yolanda Carrillo -profesora del Centro de Estudios Sociohumanísticos de la UNAB-, Carlos, Edwin y Ricardo fueron desde el 4 de diciembre y durante tres semanas los embajadores de la UNAB y de la música colombiana en una India de 1.200 millones de habitantes, una cultura milenaria en la que han germinado personajes de la talla de Mahatma Gandhi y la Madre Teresa de Calcuta, y un país en el que conviven seguidores del hinduismo, sijismo, jainismo, budismo, fe Bahá’i y musulmanes.

Ellos formaron parte del elenco de invitados especiales al Festival Internacional de Artes de Delhi, donde recibieron la aclamación de los 600 asistentes al Templo del Loto (anexo a la sede principal de los bahaísmo). Luego se presentaron en el Auditorio del Instituto Cervantes en la noche de las velitas con buñuelos y natilla como se acostumbra en estos remotos parajes de los Andes; de allí viajaron a Calcuta, donde acapararon la atención de docentes y estudiantes de la Escuela de Música; luego pasaron a Mumbai -el nuevo epicentro del cine asiático- e hicieron su intervención en la Universidad de San Javier, regentada por jesuitas y reconocida como la institución de educación superior más antigua de India y donde un mes antes había estado como orador el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. La última escala antes de retornar a América fue en el Hotel Cinnamonn, de la ciudad de Colombo, un verdadero hotel de cinco estrellas.

Bucaramanga-Bogotá-París-Delhi y viceversa, más de 44 horas a bordo de un avión que se justificaron de sobra para unos músicos que con su ensamble vanguardista -tanto que alguien en Mumbai les preguntó que si era jazz- han recibido honores como el de mejor agrupación del Festival ‘Mono Nuñez’ que cada año de lleva a cabo en Ginebra (Valle del Cauca).

Un periplo apretado por tierras recorridas en su momento por los Beatles y Ravi Shankar con su mágica cítara de 30 cuerdas, en las que abundan los templos y animales sagrados, las avenidas y parques donde las huellas dejadas por el colonialismo británico las gigantescas imágenes de Buda y el caos de millones de automóviles que se abren paso a punta de hacer sonar incesantemene su claxo

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