Crucero a Marte

Abr 2, 2011 | Institucional

Autor: José Alejandro Rodríguez   6B
Había una vez tres hombres  que fueron seleccionados por la NASA a través  de un concurso en unos simuladores espaciales. Ellos  fueron los primeros en obtener los mejores resultados. El  primero,  llamado  Hudson Scott de 25 años, ingeniero espacial de la universidad de Virginia  y especializado en Física Espacial.  El segundo,   llamado Robert Smith  de 24 años, ingeniero ambiental de la universidad de Harvard. Y el tercero,  llamado Chester Lamb  de 30 años, astronauta. 

Francis Lemetre  uno de los directivos de la NASA,  los citó y les dijo que su premio por haber ganado el concurso era un pasaje a Marte. Los tres concursantes aceptaron.
Después de varias semanas de preparación y entrenamiento y en un ambiente apto,   despegaron  en la nave espacial llamada Crucero. Ésta era impulsada por tres cohetes a propulsión, los cuales se irían soltando de la nave cada 8000 kilómetros.

Cuando salieron de la atmósfera se encontraron a una distancia de 10.000 metros con una roca muy grande.   Llamaron entonces a Francis,  el director de la misión,  y le preguntaron qué era. Él les respondió que era un meteorito que iba a chocar con ellos. Hudson  volteó el timón con gran astucia y logró evadirlo por escasos milímetros.  Después de este percance, vieron un planeta como marrón oscuro. Allí  aterrizaron, vieron muchos cráteres y lugares oscuros y se dieron cuenta de que ese planeta era Marte.  Con su cámara fotográfica le tomaron fotos y tomaron muestras de tierra  y roca. Tiempo después,   se subieron a la nave y despegaron  de regreso a la Tierra.   

Cuando llegaron  a nuestro planeta, Hudson examinó las fotos y los demás materiales traídos por los  tres tripulantes de la nave espacial y dijo que verdaderamente sí era Marte.  Todos se alegraron pues la misión había sido un éxito y un gran avance para la humanidad pues se logró obtener información valiosa que para la ciencia era totalmente desconocida. Gracias a esta expedición es que conocemos sobre nuestro planeta vecino.

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