Del sonido de los aviones a las voces de los estudiantes

Mar 1, 2010 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Mar?a Camila Centeno Quiroga

mcenteno2@unab.edu.co

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Dos acontecimientos como el funcionamiento del aeropuerto ?Antonio G?mez Ni?o? (1949 – 1974) y la visita del Papa Juan Pablo II (1986), son los recuerdos m?s preciados que tiene de la Calle de los Estudiantes Miriam D?az Rodr?guez, ama de casa de 67 a?os quien se desplaza a las diez de la ma?ana con rapidez por all?, cargando un viejo libro de sociales. Ella no imagin? que a?os despu?s de esos sucesos, se edificar?an en el mismo lugar las instituciones educativas de las que ser?an parte sus hijos y nietos.

Miriam D?az habla sobre la calle ubicada en el barrio Ciudadela Real de Minas, y expresa que los tiempos han cambiado desde que ella en las d?cadas de los 50 y 60, caminaba por el ?G?mez Ni?o?, elev? cometas con sus amigos y sinti? el aire que produc?an los aviones. Cuenta con claridad sobre la pista que iniciaba donde es hoy el Instituto Nacional de Comercio e iba hasta m?s abajo del conjunto residencial Plaza Mayor. Alrededor s?lo hab?a tierra, lugar en el que pasaba sus tardes de juventud.

En la Calle de los Estudiantes hay siete instituciones pedag?gicas que cuentan con m?s de 20 mil alumnos que transitan en jornadas escolares, siendo ellos ahora quienes determinan sus vuelos personales. Situados all? para mejorar la formaci?n de la juventud est?n los colegios: Nuestra Se?ora del Pilar, Santa Mar?a Goretti, Aurelio Mart?nez Mutis, Nacional de Comercio e Instituto Polit?cnico, m?s los dos centros de educaci?n superior: las Unidades Tecnol?gicas de Santander (UTS) y la Universidad Manuela Beltr?n (UMB) en alianza con la Corporaci?n Educativa Itae.

Actualmente la calle toma vida poco antes de las seis de la ma?ana. A esa hora empiezan a llegar los primeros vendedores ambulantes, los que cuidan las motos, los carros, el barrendero, todos listos para recibir sin asombro la gran cantidad de personas, en su mayor?a uniformadas de acuerdo a cada instituci?n, que llegan puntuales a sus primeras horas de clase. Pero no solamente son los colegiales los que se ven uniformados, las siete edificaciones a las cuales ingresan tambi?n visten su exterior de una manera particular: ladrillos naranjas, grandes ventanales, portones y algunas rejas de color verde son una caracter?stica reflejada en el ?rea. Murales hechos por los mismos j?venes pintan las paredes de colores; algunos grafitis que tocan temas como los de Camilo Torres y el comunismo (?Camilo habr?is muerto pero tu legado no? – J.C.), dejan ver que estos mensajes no est?n s?lo reservados para la Universidad Industrial de Santander.

Comidas, accesorios, minutos a celular, entre otros, son los productos ofrecidos por los 60 vendedores que se encuentran distribuidos a lo largo de la v?a. ?stos forman parte de la ?Asociaci?n de Vendedores Ambulantes?, organizaci?n que tuvo sus inicios gracias a los acuerdos con las instituciones educativas. Mois?s Plata S?nchez, presidente de la Asociaci?n, es el encargado de mantener limpia la ruta estudiantil, uno de los requisitos que les pidi? la Secretar?a de Gobierno a los vendedores para poder laborar en la zona, adem?s de portar su carn? y no ser m?s del n?mero establecido desde el comienzo. Lo m?s dif?cil de su tarea, dice Plata S?nchez, es ?la salida de los estudiantes. A las 10 de la ma?ana y a las 5 de la tarde usted ve que la calle est? limpiecita, pero a la salida eso se vuelve mejor dicho, cosa tremenda?, asevera.

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No s?lo por las basuras arrojadas es que la entrada y salida de los j?venes es complicada, a las 12 del mediod?a, cuando empieza a llegar la jornada de la tarde y sale la de la ma?ana, se congestiona la v?a de tal manera que el tr?nsito para cualquiera se vuelve casi imposible. Los autom?viles, las motocicletas, los buses y busetas que transportan a los alumnos, sumado a la cantidad de personas que van a pie, logran despertar el desespero de muchos. As? pues, a pesar de que en el pavimento existen se?alizaciones de ?despacio? y reductores de velocidad, como normas de tr?fico vehicular, el r?o de estudiantes impide que los conductores manejen con facilidad y rapidez a trav?s de la ruta.

Algunos profesores y rectores cuentan que la salida se puede demorar m?s de 20 minutos y a veces prefieren esperar a que pase la congesti?n para retirarse, como Marlene Mercedes D?az O?ate, rectora del Colegio Nuestra Se?ora del Pilar, quien explica que ?es dif?cil salir en el momento de encuentro de los colegios, sobre todo en el momento en que salen todas las instituciones educativas. Para caminar no es f?cil, siempre hay que ir con tranquilidad y lentitud?.

Sin embargo, el principal problema con el que se lidia en la Calle de los Estudiantes es la inseguridad. A pesar de que la presencia de la Polic?a es frecuente con patrullas, CAI M?vil y vigilancia constante, y que algunos alumnos, como Luis Eduardo Calder?n Cantor, del Instituto Santa Mar?a Goretti, aseguran que no han visto ning?n robo o problema, Jos? Barajas Ni?o, quien cuida las motos de los universitarios expresa que ?a veces llega mucha gente rara, se ven ladrones, peleas y robos?. Afirmaci?n que mantiene Mois?s Plata: ?Hay muchas pandillas a la salida que vienen de otras partes a formar problema. Adem?s vienen unos que se les conoce como ?cosquilleros? a quitarles las cosas a la gente?, pero agrega que ese inconveniente est? siendo contrarrestado por la uni?n de la Asociaci?n de Vendedores Ambulantes que informa a las autoridades. ?stas por su lado tambi?n est?n preocupadas por la presencia de expendedores de droga. Yesid V?squez Prada, comandante de la Polic?a Metropolita de Bucaramanga, expone que ?no s?lo est?n vendiendo marihuana, sino drogas sint?ticas que son las pastillas, adem?s no es por alarmar, en muchos casos han utilizando la escopolamina, para dormirlos especialmente con las mujeres?.??????????????????????????????????????????????????????????????? ?????????????????????????????????????????????????????????????????????El paso por la calle acaba despu?s de las nueve de la noche cuando se alejan las ?ltimas personas del lugar, gente de la UTS y de la UMB, algunos vendedores y vigilantes, de modo que? al llegar las 11 el silencio que no existe en el d?a se apodera del sitio. Los fines de semana sucede algo similar, como no hay horarios de clase que cumplir, ni productos a quien vender, son pocos los transe?ntes que circulan la zona. Es en definitiva, como afirma Jos? Vicente Castillo Parra, vendedor hace 17 a?os de raspados en el sector, que ?son los estudiantes los que le dan vida al lugar?.

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