El arte se desplaza a Piedecuesta

Feb 16, 2009 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Edwin L?pez Moya
jlopez2@unab.edu.co
En Piedecuesta, desde hace cuatro a?os diez profesionales de las humanidades vienen desarrollando programas de educaci?n art?stica y capacitaci?n en t?cnicas artesanales, con el prop?sito de democratizar el acceso a la cultura.
La Asociaci?n Escuela Popular de Artes y Desarrollo Humano, ?Mario Gonz?lez?, es el punto de encuentro entre artistas y comunidades vulnerables, que tienen en el lugar adem?s de clases gratis, la posibilidad de pensar su vida desde una perspectiva diferente a la pobreza.
Este proyecto se concentra en la formaci?n integral de personas v?ctimas de la violencia o quienes no tienen sus necesidades b?sicas satisfechas, seg?n afirman miembros de la Ong.
Talleres, foros, cursos y espect?culos hacen parte del conjunto de actividades que se desarrollan anualmente en el establecimiento; ubicado en el barrio Hoyo Grande, un sector popular del municipio.
Pero no todo son expresiones art?sticas, para Roc?o Gonz?lez Sandoval, historiadora y miembro del colectivo, el arte de exposici?n no es lo que les interesa; la organizaci?n busca impulsar el movimiento cultural en Piedecuesta y reconstruir el tejido social de las comunidades en situaci?n de desplazamiento, mediante su inclusi?n en espacios para la reflexi?n en torno a los Derechos Humanos y la cultura.

?La concepci?n que uno tiene del arte es que se pueden hacer procesos de resistencia desde ah?. Aqu? no buscamos formar m?sicos o grandes actores, sino que detr?s de esos actores y m?sicos, se vaya desarrollando toda una propuesta de transformaci?n social?, asegura Gonz?lez Sandoval. La escuela ha contado con el apoyo del Centro de Investigaci?n y Educaci?n Popular (Cinep), entre otras organizaciones.

Llegando a las comunidades

Desde el a?o pasado, la asociaci?n viene implementando el programa ?Ni?as y ni?os desplazados, con tiempo y con historia?, el cual busca romper el aislamiento al que los menores de edad son sometidos cuando sus derechos fundamentales no son garantizados.
Por lo menos 100 ni?os hacen parte de este proceso en el que clases de danza, teatro, m?sica, literatura y artes pl?sticas, combinadas con el juego, se convierten en ejes principales para crear espacios donde ellos empiecen a producir alternativas a la vida que llevan.

?Un 40% de ellos no tiene acceso a educaci?n formal; es gente que est? tratando de resolver ?el diario? y que econ?micamente quedan rezagados del sistema formal de educaci?n?, argumenta Gonz?lez. Asimismo, su hermana, Clara Gonz?lez Sandoval, trabajadora social, asegura que ?muchos est?n creciendo en realidades en las que el pan diario es el consumo de drogas o el trabajo forzado.
El eje central de este proceso es el juego, eso les permite imaginar y crear su propio mundo, iniciar un proyecto de vida con otras posibilidades?.

Para Gloria Solano Rueda, madre de Natalia, Danilo y Jessica, y t?a de Karen, ?ha sido una experiencia buena para ellos -sus hijos y sobrina- porque se mantienen ocupados y pierden el miedo; dejan de ser t?midos y aprenden a expresarse?.

100
Ni?os de sectores marginados que tienen la oportunidad de imaginar?otro mundo posible.?


?El presente es incierto y el futuro, prometedor?

Por su parte, Luz Amparo Avenda?o, de 35 a?os, casada hace 20, con cuatro hijos entre edades de 18 y 23; dos nietos: una de 20 meses y el otro, Yosimar, de seis a?os; es una de las 30 mujeres que asistieron cada s?bado del a?o pasado para aprender t?cnicas artesanales.
Con orgullo luce una pulsera multicolor que ella misma hizo. Comparte la historia con 5.708 personas en situaci?n de desplazamiento radicadas en Piedecuesta, seg?n cifras de la Agencia Presidencial para la Acci?n Social, que viven en condiciones de pobreza.

Hace ocho a?os tuvo que salir de su ciudad natal, un municipio santandereano, porque los paramilitares los expulsaron -a ella y su esposo- por una ri?a que ?ste tuvo con uno de ellos.

Desde siempre, la marginalidad hist?rica ha sido patente en la vida de Luz Amparo Avenda?o: su pap? no estudi?, ella lo hizo hasta octavo, algunos de sus hijos no llegaron a bachillerato, uno de ellos es analfabeto; casi todos trabajan en el parque central de Piedecuesta vendiendo tinto, cigarrillos, minutos y chucher?as. Sin embargo, se muestra dicharachera y dice que ?la situaci?n no es tan cr?tica?. M?s all? de las carencias materiales, Avenda?o lo que necesit? fue una oportunidad.

?Uno siempre tiene la concepci?n de que estas personas, que carecen de las condiciones materiales m?nimas de vida, no tienen necesidades distintas. Eso pens?bamos cuando hicimos la convocatoria, pero nos equivocamos.
Esta gente tiene m?s necesidad de sentirse incluidos, de sentir que tambi?n son seres humanos que pueden aportarle a la vida?, comenta Roc?o Gonz?lez.

Avenda?o dice que lo que m?s ha disfrutado ?es la integraci?n con otras personas?. Yosimar, su nieto, hace parte de los 100 ni?os que van a la escuela. Tal vez a partir de ello, su futuro sea m?s prometedor que el presente de su familia.

?La ciudad educadora?, como algunos a?n llaman a Piedecuesta, carece de pol?ticas en este sentido. ?Existen proyectos aislados que pretenden involucrar la parte art?stica con la? problem?tica social de los desplazados, o de la poblaci?n vulnerable, pero pol?ticas claras encaminadas eliminar esos problemas no existen?, corrobora Henry Obregozo, asesor de cultura de la Secretar?a de Desarrollo Social del municipio.


?La concepci?n que uno tiene del arte es que se pueden hacer procesos de resistencia desde ah??.

Breve historia de un sue?o

La historia de la escuela ?Mario Gonz?lez? empieza mucho antes de su conformaci?n. Clara, Magda y Roc?o Gonz?lez ya ten?an experiencia trabajando con comunidades en el Magdalena Medio. Precisamente su hermano menor, Mario, quien muri? ahogado en el valle del r?o Cimitarra, el 31 de julio de 2004, despu?s de una acci?n humanitaria que rompi? el bloqueo que los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) ten?an sobre Puerto Matilde, al nordeste de Antioquia, so?aba con una escuela popular de artes. El 22 de diciembre del mismo a?o, fecha de cumplea?os de Mario, sus hermanas y amigos crean la Ong que lleva su nombre.

La consolidaci?n del proyecto ha sido larga y a veces dolorosa. El 12 de octubre de 2007, a las 4:30 a.m., un artefacto explosivo fue detonado en las puertas del caf?-teatro Kussi-Huayra (?Canto al Viento?, en quechua) -establecimiento dise?ado para darle sostenibilidad al proyecto y convertirse en el punto de encuentro del movimiento cultural-. Las hermanas Gonz?lez aseguran que no se trat? de una acci?n individual sino de un plan organizado contra la escuela: ?En ese momento est?bamos trabajando el tema de las elecciones. Se hab?a hecho un trabajo con todo el movimiento cultural de Piedecuesta para que el voto se asumiera con responsabilidad?, afirma Roc?o. Por su parte Clara comenta que ?un agente de la polic?a hasta nos dijo que hab?a sido un error, que el ataque era para Bellas Artes?. Hasta ahora no se han establecido ni los m?viles ni los responsables del hecho.

Por otro lado, el apoyo de la alcald?a poco se ha visto. ?Ellos hacen una labor, a veces hasta tit?nica, de llevar proyectos culturales a las zonas lejanas como las veredas. Lo han hecho solos. Quer?an que los patrocinaran con un aporte que les hizo el ministerio de Cultura pero no se pudo, porque finalmente uno no destina el dinero, es el alcalde?, asevera Obregozo.

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