El balance de los dirigentes estudiantiles

Sep 11, 2006 | Institucional

Por Pastor Virviescas Gómez
Juan Gabriel Liévano, Luz Ángela Jiménez y Óscar Gómez son tres estudiantes de la UNAB que cursan diferentes carreras pero tienen un común denominador: su liderazgo y su trabajo en beneficio de sus compañeros. Paralela a su vida académica, los tres han sacado el tiempo y las ganas necesarias durante el último año para que su causa dé frutos.

Liévano cursa noveno semestre de Ingeniería de Sistemas y es el presidente del Consejo Superior Estudiantil; Jiménez, estudia Ingeniería Mecatrónica, va en décimo semestre y es representante del Consejo Académico; y Gómez, cursa octavo semestre de Administración de Empresas y se desempeña como secretario del CSE.

En la recta final hacia las elecciones del próximo 12 de octubre, los tres directivos estudiantiles realizaron un balance de su gestión, no sin dejar de insistir en la necesidad de que tanto sus colegas como sus profesores inscriban sus candidaturas y luego hagan uso del derecho al voto.

“Nuestro mayor logro ha sido la integración dentro del Consejo Superior Estudiantil, porque nunca se había visto una participación tan unida y constante. Las reuniones para discutir proyectos y recibir reportes fueron más frecuentes y más concurridas”, dice Liévano, quien señala que además de la cita presencial de cada mes, estaban en permanente contacto vía Internet.

En su balance destaca la ampliación del plazo para la entrega del Proyecto de Grado en todos los programas de la Escuela de Ciencia Naturales e Ingeniería, que anteriormente era una semana antes del cierre de calificaciones en Cosmos, y con su gestión pasó a dos semanas después.

Jiménez añade que gracias a la labor del CSE, la Universidad les brindó el apoyo necesario a dos estudiantes que representaron a la UNAB en la Olimpíada de Robótica celebrada en Brasil.

Apunta también su participación en la planeación estratégica con miras a elaborar el nuevo Plan de Desarrollo 2007-2012.

Gómez subraya como realización la reglamentación que determina que “los estudiantes con un promedio superior o igual a 4,0 puedan graduarse sin preocuparse por el puntaje mínimo” obtenido en los Exámenes de Calidad de la Educación Superior, Ecaes.

Jiménez manifiesta que la reactivación de los Comités Estudiantiles de Programa (CEP) ha permitido que el resto de estudiantes tengan contacto con sus representantes, los conozcan y les exijan resultados.

Gómez manifiesta que no se puede pasar por alto la primera asamblea estudiantil en noviembre pasado, “que aunque no contó con el quórum suficiente para tomar decisiones, sí se dio la importante participación de 52 estudiantes, que discutimos entre otros asuntos la reglamentación de los cursos de inglés, la disponibilidad de video-proyectores para estudiantes de pregrado y la realización de un festival de bandas de música, que está en el congelador”.

“Vale la pena formar parte de estos organismos de representación”, dice Liévano, quien clama un mayor apoyo de los estudiantes, “quienes deben estar más pendientes de lo que nosotros hacemos, que den sus opiniones y sugerencias y que no se limiten a quejarse”.

Jiménez resalta la colaboración recibida por los directivos de la UNAB y añora que así sea la que reciban de los demás estudiantes.

Juan Gabriel y Luz Ángela están próximos a graduarse; Óscar tiene energía de sobra y aspira ser reelegido. “Estar metido en este cuento no es sólo una responsabilidad más o una pérdida de tiempo, sino que uno aprende muchas cosas, se relaciona con personas que nos pueden enseñar mucho e incluso habilidades que normalmente no se adquieren en un salón de clases”, dice Gómez.

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