El hombre, principal culpable de tragedia del Río de Oro

Jul 1, 2005 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Ricardo Jaramillo P.
rjaramillo2@unab.edu.co

Las personas por su precaria condición económica se vieron obligadas a construir sus viviendas en las márgenes del Río de Oro en Girón y Bucaramanga tienen su parte de responsabilidad en la tragedia ocurrida en febrero, pero la culpa recae también en constructores legales, las administraciones municipales y las grandes fábricas e industrias que han intervenido de manera indiscriminada la fuente hídrica.

Esto es lo que concluye el estudio “Causas naturales y antrópicas de la tragedia ocurrida el 9 y 12 de febrero de 2005 en Bucaramanga y Girón”, elaborado por la firma Geotecnología Ltda. y contratado por la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) el cual fue dado a conocer el pasado 27 de junio.

De acuerdo con el estudio, la tragedia de febrero tiene tres causas fundamentales: la primera fue un extraño fenómeno meteorológico ocurrido desde el 7 de febrero. “Desde ese día, pese a estar en la época más seca del año (de diciembre a marzo) confluyeron en el Oriente colombiano tres corrientes frías que provenían de América del Norte que ocasionaron precipitaciones que se prolongaron hasta el 11 de febrero; durante estos cinco días llovió más de lo que normalmente llueve en el año”, explicó Germán Cobos Miranda, subdirector de Conservación de Suelos de la Cdmb.

La segunda causa se refiere a la conformación geológica del suelo de la región. De acuerdo con el estudio, las zonas de escarpa corresponden al miembro Órganos que es muy permeable y cuando se satura de agua, se comporta como un fluido, por eso la avalancha de lodo que se produjo.

Y la última, pero no la menos importante causa de la tragedia, es la reducción gradual que ha sufrido el cauce del río desde hace más de 70 años por mano del hombre. Según lo afirma el estudio, el ancho del río en su paso por Girón y Bucaramanga ha disminuido un 50%. “En sectores donde debería tener 70 u 80 metros de cauce, sólo tiene 35 o 40 metros”, afirmó el subdirector de Conservación de Suelos de la Cdmb.

Dice el estudio: “El ancho original y la morfología antigua del río eran suficientes para manejar una creciente como la ocurrida en febrero de 2005 (…) El río ha sido intervenido antrópicamente [por causa del hombre] por medio de rellenos los cuales disminuyeron su ancho en más del 50% en muchos sectores, por muros laterales y por estructuras de puentes con luz insuficiente [espacio bajo la estructura por la que pasa el agua] para el tránsito normal de las crecientes”.

Se refiere a las construcciones legales e ilegales que con el transcurrir de los años alteraron el curso natural del río y que generan que cada vez que llueve con intensidad, las aguas se represen y ocasionen tragedias como las registradas (ver recuadros).

Al respecto, el director general de la Cdmb, Fredy Anaya Martínez, señaló: “La solución como la plantea la firma Geotecnología es básicamente recuperar la sección del río, por eso vamos a iniciar los procesos para ordenarles a los particulares que han intervenido el río que debe demolerse ese tipo de obras, retirar el material de escombro que allí se ha depositado, retirar los rellenos establecidos, ampliar las secciones de luz de los puentes para que quepa el río. Si no lo hacen serán sancionados por la Cdmb y se ordenará la demolición a cuenta de la Corporación para ser cobrada a los responsables”.

Pero de estas obras sólo pueden realizarse algunas como muros de contención y canalizaciones (que fue lo que ya se inició) y la demolición de La Batea, además de algunas construcciones menores en fábricas y la zona industrial; pero otras obras como la reubicación de los barrios ribereños, la demolición y reconstrucción de puentes, dependen de que las entidades respectivas como la Alcaldía de Girón y el Institutor Nacional de Vías (Invías) den recursos para hacerlo y sólo hasta ahora serán notificadas al respecto.

 

En un día llovió más que en todo el año

La siguiente es la cronología de las lluvias que se presentaron en los días previos al último desastre, en febrero pasado. Una conjunción de elementos atmosféricos desencadenó la tragedia:

7 de febrero. Una corriente fría proveniente del sur del país se encuentra con dos olas frías provenientes de América del Norte. Empieza a llover considerablemente en el Oriente colombiano.

8 de febrero. El fenómeno se ‘estaciona’ en la región y se intensifican las lluvias.

9 de febrero. Continúan las lluvias, empiezan las crecientes del río.

10 de febrero. Las lluvias arrecian en el oriente del país. Se presentan los primeros deslizamientos en la zona rural.

11 de febrero. Se complica la situación hacia las 9:45 p.m. Una tercera ola fría proveniente del norte genera más precipitaciones. Los deslizamientos y la creciente del río se intensifican en la madrugada del día 12 con los resultados ya conocidos.

De acuerdo con el observatorio meteorológico de la Cdmb, ese 11 de febrero llovió en las veredas Llanogrande y Palogordo de Girón 170 y 125 milímetros, cuando el promedio anual de lluvias en la región es de 100 milímetros.

 

Las obras de la Cdmb

La Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) decretó la emergencia ambiental en las zonas aledañas al Río de Oro en Girón y Bucaramanga y realizará obras de mitigación en las márgenes del río por un costo superior a los $17 mil millones.

Estos recursos provienen de un crédito otorgado por el Gobierno Nacional ($10.500 millones) y el resto de recursos propios de la Cdmb, la Gobernación de Santander y las administraciones municipales.

Germán Cobos Miranda, subdirector de conservación de suelos de la Cdmb, explicó que con las obras “se busca recuperar el cauce del río que ha sido intervenido, tratando de dejar una sección mínima de 60 metros, sumado a la construcción de obras de protección de riberas (muros de contención) para mitigar el fenómeno de inundación”.

Los trabajos contemplan la demolición de La Batea –tradicional paso peatonal que comunica al casco antiguo con el sur de Girón–, la construcción de 3,4 kilómetros de muros de contención y un kilómetro de canalizaciones, entre otros.

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