Desde los cuatro años, Daniel Felipe Gómez Ortiz tenía un solo sueño: ser parte de la Selección Colombia de mayores de Taekwondo. Casi dos décadas después, a principios de 2026, este estudiante de la UNAB no solo alcanzó ese anhelo, también se convirtió en el primer representante de Santander que tiene el equipo masculino en cerca de 10 años. Ahora se prepara para representar al país en las próximas competencias centroamericanas y vislumbra una nueva ilusión: clasificar a unos juegos olímpicos.

El camino a la Selección de Taekwondo
Daniel tiene 23 años y lleva alrededor de 20 practicando taekwondo. Su principal escuela en el deporte ha sido su familia. Sus padres se conocieron a través de esta disciplina y desde pequeño lo introdujeron en este arte marcial. Su padre, actual entrenador, le enseñó a dar sus primeras patadas, y su madre hizo parte de la selección universitaria nacional de taekwondo, posición que Daniel también llegaría a ocupar.
Compite desde los 12 años y desde entonces ha construido un camino marcado por múltiples triunfos. En 2019, luego de graduarse como bachiller, obtuvo una beca nacional por su desempeño deportivo para financiar parte de sus estudios universitarios. En 2020 ingresó a estudiar a la UNAB y desde 2022 ha sido campeón nacional universitario de taekwondo en los juegos ASCUN y se ha colgado varias medallas en competencias internacionales.
Gracias a estos buenos resultados, en los últimos dos años Daniel veía muy cercana la posibilidad de hacer realidad su sueño de la infancia. Sin embargo, la fractura de una de sus manos durante un evento internacional a mitad de 2025, que le impidió competir por varios meses, disminuyó sus esperanzas. Pero el 2026 lo sorprendió de la mejor manera.
A principios de este año, la Federación Colombiana de Taekwondo le anunció que quería convocarlo para ser parte de la Selección Colombia de mayores. Un llamado inesperado en el que vio reflejados todos sus años de esfuerzo. Y antes de que pudiera terminar de celebrar, empezó a prepararse para su primer reto con la tricolor. A mediados de abril, el estudiante participó en el clasificatorio a los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026 y se quedó con uno de los seis cupos en su categoría de -63kg en la que compite desde los 17 años.
«Cuando me volvieron a llamar a comienzos del año fue impactante porque después de lesionarme pensé que ya no volvería a tener la oportunidad. El hecho de quedar seleccionado fue un honor para mí, aunque desde antes del evento de clasificación sentí un poco la presión de representar no solo a Santander sino a Colombia. Pero el haber hecho bien el trabajo fue para mí el primer paso y solo ahí me sentí merecedor de ser parte del equipo», expresó el atleta.

La convocatoria de Daniel no es para menos. En los últimos cuatro años ha sido uno de los deportistas universitarios de taekwondo más destacados de la región y del país. Entre 2022 y 2024, se colgó el oro en combate individual de manera consecutiva en los Juegos Regionales ASCUN, y en la fase nacional logró el bicampeonato en en 2023 y 2024. En ese último año, en el que además se graduó como administrador de empresas de la UNAB, obtuvo medallas de bronce en tres competencias panamericanas, así como una presea de plata y otra de bronce en su participación en los III FISU America Games 2024.
Aunque parezca impresionante, su recorrido en el deporte universitario alcanzó un hito aún más alto el año anterior. En 2025, se clasificó y representó a Colombia en los FISU World University Games en Alemania, el mundial de los deportes universitarios. De esta manera se convirtió en el primer estudiante UNAB en llegar a esta estancia deportiva mientras continuaba estudiando su segundo pregrado: Negocios Internacionales.
Disciplina y sacrificio: con destino al sueño olímpico
Después de clasificar a los juegos centroamericanos, un solo objetivo ha permanecido en la mente de Daniel: ganar su primera medalla con la Selección Colombia de Taekwondo. Y para lograrlo se ha comprometido con una rutina de entrenamiento diaria religiosa de entre cinco y seis horas que alterna con sus estudios universitarios.
El día para Daniel empieza a las 5:00 a. m. con una sesión de trote de una hora. Entre 7:00 a. m. y 8:00 a. m. come su primera comida del día. Durante el resto de la mañana asiste a sus clases y prepara sus trabajos. Como si de un reloj se tratase, a las 2:00 p. m. debe tener su segunda comida y después agrega una pequeña siesta. Su jornada finaliza con entrenamiento intensivo de 5:00 p. m. a 9:00 p. m. en el que incluye una hora de ejercicios de fuerza y tres de taekwondo.
Esta intensa preparación la realiza con miras a cumplir su nuevo sueño. Ahora que hace parte de la selección, competirá en los eventos del ciclo olímpico que hacen parte de los procesos de clasificación del Ministerio del Deporte. Es decir, que de obtener buenos resultados a partir de ahora, en un par de años podría medirse con los mejores del mundo y lucir la bandera colombiana en unos Juegos Olímpicos.
«En el deporte todo es sacrificio. El tiempo que pasas con amigos, familia, el cómo te sientes. Te toca poner el deporte en la prioridad número uno de tu vida. Y aún así, mentalmente uno tiene que tener la fortaleza de saber que sacrificando todo eso probablemente no consigas tan buenos resultados. Entonces lo que hace que valga la pena es la persona en que me convierto después de todo ese camino. La razón por la que soy feliz es teniendo un objetivo y yendo tras él independientemente de que se cumpla o no. Aunque sacrifique muchas cosas que anhelaría hacer, sé que en el fondo lo que más anhelo es lo que estoy haciendo», manifiesta el atleta.

Estar en las grandes ligas podría significar que los torneos universitarios pasan a un segundo plano, pero para Daniel son oportunidades para seguir cultivando su pasión. Este año tiene en la mira los próximos juegos regionales ASCUN para conseguir la que sería su quinta medalla de oro consecutiva en esta estancia, lograr su cupo a la fase nacional y buscar su tercer título a nivel país.
«Siempre he valorado competir por la universidad. En todos estos años me he encontrado a personas para las que los juegos universitarios son el lugar más grande deportivamente como para mí podría ser salir a nivel internacional. Entonces tengo el mismo deseo de ganar que las otras personas porque aunque en apariencia pueda ser más fácil para mí, sigue siendo un reto que anhelo y por el que siento mucho orgullo cada vez que salgo por la universidad».
El calendario de competencia para los próximos cuatro meses para el atleta bumangués está así: del 7 al 10 de mayo participará en el Campeonato Panamericano de Taekwondo de la Unión Panamericana de Taekwondo (PATU por sus siglas en inglés). en Río de Janeiro, Brasil. Del 11 al 15 de mayo peleará en los Juegos Regionales ASCUN 2026 en Villavicencio y del 24 de julio al 8 de agosto la cita será en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santo Domingo, República Dominicana.
De igual manera proyecta clasificarse nuevamente al próximo mundial universitario que tendrá lugar en Corea en 2027 y aspirar al mundial absoluto de este deporte ese mismo año cuya sede será Kazajistán. No importa los nuevos sueños a los que Daniel aspire a partir de ahora, con seguridad se puede decirse que ya es el deportista más destacado que ha tenido la UNAB en su historia.
«Desde que tengo memoria sé que practico taekwondo y creo que haber empezado a practicarlo ha sido la mejor decisión que he tomado. Creo que sería una persona totalmente distinta sin el deporte. Para mí pelear es una forma de mostrar mi ser al mundo de una manera más original. Me siento pleno, feliz, siento que estoy en el lugar correcto haciendo lo que más anhelo», concluye.






