Juan Nicolás Márquez, campeón de tiple a los 18

Nov 19, 2014 | Oferta educativa

Por Pastor Virviescas Gómez

pavirgom@unab.edu.co

De tanto escuchar a su padre poner a sonar su grabadora antigua o ‘zurrunguiar’ el tiple, el sangileño Juan Nicolás Márquez Pinzón le cogió tal amor a la música andina colombiana desde los siete años de edad que un día le pidió que le enseñara los primeros acordes. Su inocultable entusiasmo llevó a que se lo obsequiara. A partir de entonces empezó una pasión desenfrenada que el pasado domingo 2 de noviembre le permitió coronarse  campeón en el XIV Concurso Nacional del Tiple ‘Maestro Pedro Nel Martínez’, llevado a cabo en el municipio santandereano de Charalá.

Pues bien, este bachiller del Colegio ‘Luis Camacho Rueda’,  estudiante de primer semestre de la Facultad de Música de la UNAB, hijo de Beatriz Fabiola Pinzón y Gustavo Márquez -un músico de oído-, admite que “prácticamente pasé el bachillerato gracias al tiple, porque no rebajaba izadas de bandera o actos culturales tocando pendejaditas. Entonces dije: yo lo que quiero es ser músico y dedicarle mi vida al tiple. No quiero más que esto”.

Su papá le manifestó que escogiera lo que prefiriera, pero su progenitora le advirtió que estudiara “algo que valga la pena”. Sin embargo, Juan Nicolás siguió adelante, consintiendo su tiple, aprendiendo de su profesor Diego Otero, y en una velada de amigos y familiares a mediados de 2013 en la que les dio la madrugada, varios asistentes le preguntaron por qué se inclinaría. “Se convencieron y aquí estoy”, dice.

Juan Nicolás armó su maleta y llegó a vivir a una habitación alquilada en el barrio Terrazas –sector en el que vive un número considerable de estudiantes de la UNAB, especialmente provenientes de otras ciudades y departamentos–. “Siempre quise que fuera aquí en la UNAB, porque tenía amigos como Edwin Castañeda, Juan Pablo Cediel, Ricardo Varela, Adrián Manrique y varios más, con quienes nos habíamos visto en tertulias”, señala.

“He tenido algunas dificultades con el piano, porque he sido empírico y hasta este primer semestre vine a estrellarme con la lectura y todo eso, pero ahí voy”, expresa, al tiempo que recuerda que llevaba cinco años participando en el concurso de Charalá, pero siempre en el papel de acompañante, por el que mereció un par de reconocimientos.

“Esperaba ganarme ese concurso por ahí a los veinticinco años de edad, porque es muy grande y muy difícil, pero me puse a ensayar y ensayar desde que llegué a Bucaramanga, porque estaba seguro que me lo iba a ganar y me lo gané”, asevera.

Preparó un repertorio de diez temas para la audición privada, la semifinal y la final, en las que tuve que verse cara a cara con Mauricio Rangel –sobrino del legendario maestro pamplonés Oriol Rangel Rozo–, el boyacense Juan Pablo Becerra y el guitarrista Roberto Martínez. Se presentaron 15 competidores en la categoría de mayores y desde que arrancó interpretando el pasillo “El colombiano”, empezó a labrar lo que horas más tarde del sábado 1 de noviembre se convertiría en la aclamación de jueces y público con el pasillo “Los Galindo” y el bambuco “Mimí”.

El domingo 2 le anunciaron que estaba entre los finalistas y para esa gala en la tarima del parque principal escogió el pasillo “Satá” y la rumba “Flores para María”, presentándose de último y aunque en algún momento se sintió nervioso, la presentación salió redonda. Así que tan pronto se conoció el fallo, Juan Nicolás abrazó a sus padres y a su novia Laura Chaparro. Entonces le entregaron el trofeo de vidrio y un cheque de seis millones de pesos, del que al muy sangileño solamente le correspondieron dos millones porque el resto lo distribuyó por partes iguales con sus compañeros de presentación, Edwin Castañeda y Heriberto Cañas. “No lloré, pero sí me sentí muy feliz”, dice, mientras saca el tiple que le mandó a fabricar al lutier boyacense Eusebio Suta.

Una satisfacción que comparte con sus docentes, con la decana Magnolia Sánchez y con los demás estudiantes de la Facultad de Música de la UNAB, a los que invita a medirse en eventos de este tipo y dedicarse de lleno al estudio.

“Este es un premio muy importante, pero a la vez no significa nada, porque la vida sigue igual”, asevera Juan Nicolás Márquez, quien desde ya se está alistando para el Festival ‘Mono Núñez’, de Ginebra (Suiza), en donde así no gane se quedará parrandeando con sus colegas.

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