La importancia de las TIC para la comunicación social

Dic 9, 2019 | La calle del medio

En un contexto mundial en el que, como todos sabemos, las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) han permeado las diferentes esferas sociales, culturales y profesionales, es preciso reflexionar sobre la importancia de estas herramientas para la gestión de la comunicación en escenarios digitales y del uso con sentido de estas, así como de la formación de profesionales que afronten los nuevos retos.

Estos avances tecnológicos, que no deben quedarse solo en lo instrumental, han generado cambios significativos en la manera en que los lectores se acercan a la información, a los datos que se encuentra en el principal escenario digital: Internet. Como consecuencia, se alteran las formas de producción y consumo de contenidos que requieren un trato diferente de la información, con narrativas pensadas en el usuario y que le permita diversas formas de interacción e interactividad.

En general, estos aspectos cambian significativamente la realidad comunicativa, tal como lo expresan Carmen Marta-Lazo y José Antonio Gabelas (2016) en su libro Comunicación digital. Un modelo basado en el Factor R-elacional: “Cambian los sistemas de creación, de gestión, de distribución, de exhibición y de difusión de la información y surgen nuevos escenarios de producción, interacción, construcción social y cultural, donde la ubicuidad y la hiperconectividad son factores de primer orden que transforman la realidad comunicativa”.

Ante esto, como profesionales de la comunicación debemos propender por el conocimiento de los nuevos lenguajes, las narrativas digitales y por qué no, del desarrollo de competencias en el uso de algunas herramientas tecnológicas que nos permita dar respuesta a las exigencias en la generación de contenidos demandada por los usuarios. Lo anterior, sin dudas, refleja una latente necesidad de comunicadores que sirvan como mediadorescomo puentes entre la información de calidad y los usuarios, profesionales formados para que ayuden a distinguirla de la información vaga que circula por la red y que no aporta de manera significativa.

Es importante recordar que las tecnologías por sí solas no garantizan procesos adecuados comunicativos en escenarios digitales, son meros instrumentos que requieren de un manejo estratégico, lo que implica darles un uso con sentido a través de la gestión de las diferentes herramientas que tenemos disponibles. Ante esto, traigo a mención un apartado del libro La comunicación en cambio constante (2013), de Del Pino, C., Castelló, A. & Ramos-Soler: “La tecnología no define cómo generar información en los nuevos medios, es el comunicador quien decide cuál es el uso más adecuado que deban dar a las herramientas a su disposición para comunicar los mensajes del modo más eficaz posible.”

Sin dudas, los comunicadores debemos adaptarnos a estos cambios propiciadospor el vertiginoso crecimiento de las tecnologías, por las nuevas demandas informativas y de contenidos por parte de los usuarios y por su creciente necesidad de ser partícipes y colaboradores en entornos interactivos.

Nielsen (2006) plantea la Teoría 90-9-1: el 90% de los usuarios que participan en Internet son “merodeadores” o espectadores, el 9% aportan contenidos en pocas ocasiones y solo el 1% realizan la mayoría de contribuciones. En este escenario, los comunicadores debemos ser parte de ese porcentaje reducido y aportar, desde nuestra experticia como profesionales de la comunicación, en la generación de contenidos de calidad que destaquen entre las propuestas que encontramos en Internet que, en muchos casos, nacen de personas que no se han formado como comunicadores, pero que hacen un buen papel en su rol de prosumidores. Y aquí, estimados colegas y estudiantes, les hago un llamado a trabajar en la construcción de un perfil profesional acorde con las tendencias actuales.

Así pues, se requiere que, desde los programas de Comunicación Social, los docentes nos actualicemos constantemente para contribuir a la formación de profesionales que puedan adaptar las estrategias de comunicación y la generación de contenidos de acuerdo con las peculiaridades del nuevo escenario comunicativo digital. Y en este punto comparto estas palabras de Carlos Scolari (2015), para mí muy acertadas, quien invita a transformar la enseñanza de la comunicación actual: “Se deben formar comunicadores que se va incorporar en el mercado laboral cambiante, que se van a tener que actualizar constantemente. Y los profesionales deben pensar en estrategias de formación, actualización, mucho más breves y focalizadas porque vamos a ver cada vez más cambios.”

Estamos en un momento coyuntural en el que por momentos se pone en duda la pertinencia de programas de formación en nuestra área, pero si desde la academia no se es consciente que debemos generar cambios de fondo, sin perder la esencia de la comunicación, pero sí transformando narrativas, difícilmente vamos a poder “sacarle el jugo” a todas y cada una de las posibilidades que nos ofrecen las TIC en la comunicación.

Es momento de redefinir el perfil del comunicador social como parte de las exigencias profesionales del mercado, “así como los contenidos y los procedimientos de su formación académica, y repensar los medios y las mediaciones”, tal como lo sugiere Orihuela.

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